Diego Laínez dispuesto a lidiar el reto

Ý era el rey don Ramiro de Aragón, ý era el rey don Fernando,
ý era el rey don Ordoño de Navarra.
Venido era el día del plaço, et non assomava el Castellano;
en priessa se vio él, et a Diego Laínez ovo buscado:
«Diego Laínez, vos lidiat este rieto
por salvar a vuestro fijo, que a vós era dado.»
Dizo Diego Laínez: «Señor plázeme de grado.»
Ármanle mucho apriessa el cuerpo et el cavallo:
quando quisso cavalgar assomó el Castellano.

Llega Rodrigo

A reçebirle sale el rey, con muchos fijosdalgo:
«Adelante —dixo a Rodrigo— ¿por qué tardades tanto?»
Estonçe dixo Rodrigo: «Señor, non sea culpado,
ca aún, fasta el sol puesto, es todo el día mi plazo:
lidiaré en esse cavallo de mi padre, que el mío viene cansado.»
Dixo Diego Laínez: «Fijo, plázeme de grado.»
El rey con grant plazer parósse armarlo.
Dixo Rodrigo: «Señor, non sea culpado.»

El resuello de San Lázaro

Cavalgar quería Rodrigo, non quería tardarlo:
non le venía la calentura que le avía dicho el malato.
Dixo el rey:«Señor, dadme una sopa en vino, […] »
Quando quisso tomar la sopa, la calentura ovo llegado:
en logar de tomar la sopa tomó la rienda del cavallo,
enderezó el pendón et el escudo ovo enbrazado,
e fuese para allí do estava el Navarro.
El Navarro llamó «¡Aragón!», et «¡Castilla!» el Castellano.
Ívanse dar seños golpes, los cavallos encostaron.
Dixo el conde navarro: «¿Qué cavallo traes, Castellano?»
Dixo Rodrigo de Bivar: «¿Quieres trocarlo?
Cámbialo conmigo, si el tuyo es más flaco.»
Allí dixo el conde: «Non me sería dado.»
Partiéronles el sol, et los fieles commo de cabo.
Ívanse dar seños golpes,, et erról’ el conde navarro;
non lo erró Rodrigo de Bivar […]
un golpe le fue dar que le abatió del cavallo;
enante que el conde se levantase, deçendió a degollarlo.
Desta guissa ganó a Calahorra Rodrigo el Castellano
[…] por el buen rey don Fernando.