En el año 816, ‘Abd al-Karim ben Mugit se enfrenta a asturianos y vascones en Wadi Arun (río Orón), probablemente en el desfiladero de Pancorbo. Sobre este enfrentamiento tenemos varias versiones que a continuación exponemos.

En Al-Muqtabis tenemos la siguiente descripción:

“Año 200 de la Hégira. En este año fue la campaña del hayib ‘Abd al-Karim ibn ‘Abd al-Wahid ibn Mugit con la aceifa contra el enemigo de Dios Balask al-Yalasqi, señor de Pamplona. Éste había pedido ayuda por Al-Ándalus contra los musulmanes y se le habían reunido los contingentes cristianos. El emir al-Hakam envió al hayib ‘Abd al-Karim en contra suya, al frente de un ejército de muslimes, y les presentó batalla durante trece días, combatiéndoles sin tregua, hasta que los enemigos de Dios quedaron desbaratados y emprendieron la huida. Murieron muchos, entre ellos Garsiya ibn Lupp, hijo de la hermana de Barmud, el tío materno de Idfuns; Sanyo, el mejor caballero de Pamplona; Saltan, el mejor caballero de los Mayus, y otros. (Los demás) se defendieron de los musulmanes tras los ríos abruptos y barrancos, a que se acogieron, obstruyendo sus accesos con maderos y fosos, que los musulmanes no pudieron franquear, y, en vista de su impotencia, emprendieron regreso desde las tierras cristianas a comienzos de Dzu-l-qada de este año.”

Y en [BaMu]:

“En el año 200 el visir ‘Abd al-Karim ben Mugaith, encargado de la dirección de una campaña contra los infieles, penetró en pleno país enemigo y destruyó sus víveres, instalaciones y cultivos, arruinó sus poblados y sus plazas fuertes, de tal manera que se apoderó de todos los pueblos del Wadi Arun. Entonces los cristianos (¡Qué Alá los aniquile!), concertándose, acudieron de todas partes y vinieron a acampar sobre la otra orilla del Wadi Arun, cuyas aguas les separaban de los musulmanes. Al alba, ‘Abd al-Karim, a la cabeza de sus tropas, se dirigió a los vados, pero los enemigos defendieron cada uno de los pasajes, mientras los nuestros les respondían valientemente y como hombres que quieren merecer el cielo. Luego los cristianos tomaron la ofensiva y se esforzaron en pasar el río. Los musulmanes les impidieron el paso primero, y luego dieron una carga y cayeron sobre ellos a sablazos y lanzadas. La mayor parte de las víctimas, cuyo número fue incalculable, perecieron cayendo en precipicios y aplastándose los unos a los otros. Después de haberse servido de sus armas para aumentar las dificultades del acceso, cavaron trincheras y fosos. Pero sobrevinieron las lluvias y los cristianos quedaron sin abrigo, porque destruyeron todas sus obras de defensa. Mas los musulmanes se hallaron también en una situación difícil y ‘Abd al-Karim, batiéndose en retirada, entró victorioso (en Córdoba) el siete de Dzu-l-qada.”