Cuenta la tradición burgalesa que una enorme sierpe, es decir, un dragón, moraba en la Cueva del Agua o la Cueva de los Moros que está situada a las afueras de la localidad burgalesa de Basconcillos del Tozo

Cueva del Agua. Basconcillos del Tozo
Cueva del Agua. Basconcillos del Tozo

La Cueva del Agua es un entorno singular. Allí se sume el río Hurón formando una formidable cueva de varios kilómetros de longitud (3,3 km) y al final surge de nuevo ya renombrado como río Rudrón.

Mapa Cueva del Agua o Cueva de los Moros

Precisamente allí donde el Rudrón surge de la tierra cuando lleva mucha agua, el gigantesco animal tenía sus dominios. Y era tan descomunal que en sus idas y venidas acabó por formar en la ladera el Puente del Hoyo, que otros llaman el Puente del Diablo.

Puente del Diablo
Puente del Diablo

La sierpe atemorizaba a los vecinos de la zona comiéndose el ganado. Pero, cuenta la leyenda, que el malvado dragón se comió a siete niños y ese crimen llegó a oídos del Cid Campeador, quien montó en cólera.

Montado en su caballo Babieca cabalgó tras la maléfica sierpe. La serpiente se refugiaba en lo más profundo de la cueva alimentándose del ganado de los pobladores más cercanos. Rodrigo Díaz dio la batalla contra la serpiente, que luchó enconadamente.

Pero la fuerza indómita del Cid y su fiel Babieca doblegaron al monstruo, que murió cuando las patas de Babieba aplastaron la cabeza de la sierpe.

La Patada del Cid
La Patada del Cid

La leyenda hoy habla de La Patada o La Pata del Cid y debe ser cierta porque desde hace siglos, un mural en la iglesia de Basconcillos del Tozo describe estos acontecimientos y dibuja una especie de dragón con personas en su interior.

Mural de la iglesia de Basconcillos del Tozo
Mural de la iglesia de Basconcillos del Tozo

Otra versión de la muerte de la sierpe dice que fue en el camino que iba de Lorilla a Basconcillos del Tozo, pasado el cruce de la vieja carretera con la que va a Barrio Panizares, justo donde hay una piedra con una hendidura. Yendo el Campeador por esos parajes de la Lora, se encontró con la sierpe y paró a su caballo diciéndole: “Detente, caballo valiente, que mato la sierpe”. Así lo hizo el valiente caballo, que puso su rodilla en tierra para que Mio Cid diera tal tajo a la serpiente con su Tizona, que la mató en el acto. Ese mismo acto causó la hendidura en la roca.

Aunque alejado de Basconcillos del Tozo, en la localidad burgalesa de Puentedey, famosa por su puente natural excavado por el río, tenemos en el tímpano de la puerta de la iglesia una curiosa y casi infantil representación del enfrentamiento de un guerrero con una sierpe. ¿Se tratará de la misma leyenda? ¿O de otra similar en esta zona?

Guerrero contra una sierpe. Puentedey
Guerrero contra una sierpe. Puentedey

La verdad es que son varias las localidades en las que se relaciona al Cid como apaciguador de las serpientes. Así se dice que en Vivar del Cid, en Villanueva del Río Ubierna y en Quintanilla no hay culebras porque el Cid las ahuyentaba y las maldijo y que allí están como dormidas, como muertas.