En la Frontera del Duero. Cuéllar Altomedieval (s. X-XI)
Jesús de Benito
Historia medieval
Autoedición
2018

En la frontera del Duero. Cuéllar Altomedieval (s. X-XI), del profesor de Historia y Geografía Jesús de Benito Pascual (Cuéllar, 1947), es un trabajo que se adentra en la realidad histórica, en un tiempo en que se configuró el asentamiento conocido como Colar o Collar por unos y por otros como Qulá o Quwillar, el actual Cuéllar.

Destaca el autor que el tema central es la frontera del Duero, considerando como tal la zona comprendida entre el Duero y el Sistema Central, «entre el río y las sierras de Guadarrama y Gredos y continuando hasta Portugal, que en aquella época no existía como tal, sino que formaba parte de la antigua Hispania romana. Las zonas de Coímbra hasta Oporto también entran dentro de la zona que se consideraba frontera».

Frontera porque separaba dos mundos distintos, el cristiano del norte y el musulmán del sur, «aunque utilizar los términos cristiano y musulmán no es muy correcto en este caso». Y en medio de esos límites se encontraba el asentamiento que procedía de la antigua Colenda, Cuéllar.

El objetivo es acercar esa historia al momento presente y que el lector se pueda aproximar a todo lo que sucedió a lo largo de esos siglos. De Benito lo hace a través de un libro de historia que toca aspectos que no han sido desarrollados o estudiados hasta ahora. Las afirmaciones, detalla, «se basan en documentos actuales, investigaciones, estudios, artículos y publicaciones. Yo utilizo pocos libros como referencias y sí muchos artículos aparecido en las últimas décadas en revistas científicas, muchas de ellas publicadas por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas». Incluye muchas citas: más de 900 referencias y notas a pie de página.

Está divido en cuatro partes, más o menos sucesivas en el tiempo. «Se van enlazando una con otra y al mismo tiempo se puede ver cómo tienen sentido en sí mismas». La primera es el origen de la frontera, enmarcando a Cuéllar desde alrededor del año 420 hasta el 570 en una frontera entre el reino suevo (León, Galicia, Zamora, Salamanca y hasta Coimbra), y los restos del antiguo imperio romano. Hubo un vacío de poder y una situación de frontera que se prolongaría durante siglos.

El verdadero origen de la frontera que analiza es la invasión musulmana del año 720, aunque el autor detalla que en Cuéllar no han existido restos musulmanes importantes, a excepción de los hallados en las últimas excavaciones de la calle Palacio. En este punto estudia los bereberes y su asentamiento, aunque para De Benito los datos «son muy imprecisos, porque los restos pueden ser traídos de fuera». También narra cómo la frontera fue una zona que atravesaban todos los años o los cristianos hacia el sur a por botines o los andalusíes hacia el norte, también a por algún botín o para asentar población. Imponen formas de gobierno, tipos de vida, culturas y economía, aunque la base demográfica, apunta el autor, no cambió.

La tercera parte la dedica a la destrucción de Cuéllar por Almanzor en el año 977. Realiza un análisis del porqué de esa campaña (la segunda), que se realizó entre finales de mayo y finales de junio, en unos 36 días, incluyendo el viaje, la situación existente en Córdoba que produjo el inicio. También ofrece las claves sobre cómo se organizaba la campaña militar, cómo se financiaba, qué tipo de tropas participaban o qué camino siguieron desde Córdoba.

El autor se enfrentó con la falta de documentación sobre la campaña contra Cuéllar, por lo que ha buceado entre «hipótesis lógicas que se acerquen a la realidad». Sus estudios analizan una publicación de varios profesores que estudiaron las necrópolis excavadas en roca, sobre todo las agrupadas, alineadas y organizadas, cuando normalmente no mantienen un sistema de organización. Recogió este estudió y lo aplicó a Cuéllar, el que más necrópolis de este tipo tiene de los 25 puntos estudiados en la frontera.

«Este es el primer dato que nos dice que Cuéllar era una entidad importante, que aquí vivió gente y que además este tipo de necrópolis reunidas en un mismo asentamiento indica su importancia». En buena parte «puede explicar que Almanzor eligiese Cuéllar; por su importancia». En segundo lugar, señala que Cuéllar se encontraba en la frontera sur del condado de Monzón, y «según el contexto de aquellos años, Almanzor ataca Cuéllar para romper la frontera por el norte». Destruye Cuéllar y es por donde consigue penetrar al condado. «Las ocho primeras campañas fueron a objetivos de la frontera, de modo que empujó todo hacia el otro lado del Duero», afirma.

La cuarta parte del libro describe qué sucedió con Cuéllar tras la muerte de Almanzor en 1002. La villa siguió siendo fronteriza «porque hasta que Alfonso VI no dominó Toledo, prácticamente toda la franja de la frontera no estuvo dominada». En este punto también toca la cuestión de las divisiones eclesiásticas «porque la diócesis era el único elemento organizativo del orden de los cristianos». Así, el libro profundiza en el estudio de la restauración de las nuevas diócesis y cómo Cuéllar, que «había pertenecido siempre a Palencia, pasa a Toledo y después a formar parte de Segovia».