Valladolid (siglos X-XV) Book Cover Valladolid (siglos X-XV)
Corpus inscriptionum Hispaniae mediaevalium, 3
Francisco Javier Molina de la Torre
Epigrafía medieval
Publicaciones Universidad de León
2017
366

El tercer volumen de la Colección Corpus inscriptionum hispaniae mediaevalium presenta una novedad editorial. Además  las partes en que estas ediciones se dividen, esto es, introducción y estudio, colección epigráfica, índices, álbum de fotos, se inserta por primera vez un CD con las fotografías de la colección en color. Esto permite al lector consultar más cómodamente y con mayor calidad, si cabe, las inscripciones que forman este volumen.

La provincia de Valladolid ha resultado ser, desde el punto de vista de la Epigrafía Medieval, toda una revelación. Con 260 inscripciones  que comprenden desde el siglo X hasta el siglo XV. En efecto, la colección se inicia con la publicación crítica del epitafio sepulcral del presbítero Genaro, fallecido el 10 de mayo  de 987. Enterrado en la antigua iglesia de Santa María de Castilleja, en Castrobol, actualmente se encuentra empotrada en el muro occidental de dicha iglesia. Se trata de una pieza en escritura visigótica  escrita en un latín de baja calidad  con frecuentes desviaciones respecto a la norma clásica.  También del siglo X es el inventarium de las reliquias de un altar de la iglesia de San Román de Hornija inscrito en la basa de una columna de gratino reutilizada  en la edad media como altar. En el siglo XVI la pieza fue vaciada a fin de convertirla en un apila de agua bendita. Pocas son las inscripciones que se conocen del siglo XII pero todas ellas de interés, como  la datatio  localizada en el tímpano de la portada occidental de la iglesia de Santa María de la O en Wamba o la suscripción del artífice en la iglesia de San Miguel de Iscar.

Una veintena de inscripciones son las que quedan del siglo XIII. Será a partir de 1300 cuando la producción epigráfica experimente un incremento  notable con una presencia social mucha más extensa en la provincia. Uno de los centros más destacados de producción lapidaria es el monasterio Bernardo de Santa María de Valbuena, donde se observa la relajación de las normas bernardas respecto a las inscripciones –nulla inscriptione pro modestia illius temporis-.

Sin duda, el siglo XV será en todos los aspectos, sociales, económicos y políticos, el periodo de mayor auge para la provincia y para su capital. La producción epigráfica va, como es habitual, vinculada al desarrollo urbano y a la construcción de nuevos conventos con sus retablos, esculturas, relicarios etc. Todo este ambiente es propicio para la escritura publicitaria que aparecerá en todas sus variantes gráficas.