Infanta del reino de Pamplona y esposa de Almanzor (fines s. X)

Su nombre original es Urraca Sánchez y era hija de Sancho II Abarca y de Urraca Fernández de Castilla.

Almanzor realizó una expedición contra el reino de Pamplona en el verano del 982. Sancho Garcés tuvo que pactar una tregua y ofreció a Almanzor a su hija Urraca en matrimonio y a su hijo Gonzalo como rehén. Ambos fueron trasladados a Córdoba.

Así narra Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ben al-Azraq al-Ándalusí en su obra Bada’i al-Silk fi Taba’i al-Mulk el modo en el que Almanzor consiguió a Abda de manos de su padre el rey:

Se cuenta que al-Mansur ben Abi ‘Amir quedó aislado en alguna de sus campañas en un lugar estrecho entre dos montañas por el que no podían pasar más que un jinete tras otro, y los cristianos se habían juntado en una multitud incontable y ocupaban el lugar de la salida. Cuando supo esto ordenó plantar las tiendas y que se levantasen casas, acotó para él un alcázar y ordenó al resto de su séquito que hiciesen los mismo.

Escribió a sus lugartenientes: “Cuando he visto este país he considerado insuficiente la visión de los reyes y califas anteriores, cómo lo han abandonado a pesar de su gran poderío e intensa fuerza, y me he puesto al servicio de Dios Altísimo para permanecer en ella, construir una gran ciudad y habitarla”. Ordenó el envío de los encargados de construirla, y cuando se cercioraron los cristianos de esto, le pidieron la paz, pero se negó; le insistieron, pero siguió negándose, y dijo: “No lo haré a menos que me deis a la hija de vuestro rey”. Le respondieron: “Eso es una vergüenza como no se ha oído antes”. Se juntaron en gran número. Él tenía veinte mil jinetes, y cuando se enfrentaron cedieron los musulmanes y se mantuvieron firmes él, su hijo, sus secretarios y un pequeño número de hombres, ordenó que pusiesen su tienda en un saliente, y se volvieron a él los musulmanes y lucharon con ellos, la victoria cambió de bando y el premio fue para los musulmanes, que los mataron y cautivaron. Le pidieron otra vez la paz y se negó hasta que le entregasen a la hija de su rey y los bienes que pidió. Así lo hicieron, con grandes regalos.

Esta hija era de una belleza extrema, cuando la despidieron los más nobles de su pueblo la pidieron que sirviese de mediadora de su gente ante él. Respondió: ” Su defensa no es algo que se pida a las mujeres, se le pide a las lanzas de los hombres”.

Bada’i Al-Silk, II, pp. 527-528. Traducción tomada de Gaspariño García, Sebastián: Los amiríes. El Califato de Hisham II, Historia de al-Ándalus según las crónicas medievales, XIV, Tomo I, 2019, Ed. Fajardo el Bravo, p. 234.

En la corte cordobesa, Urraca se convirtió al Islam y cambió su nombre por Abda. Las crónicas árabes la llaman Abda la Vascona en referencia a sus orígenes. Concibió un hijo de Almanzor: ʿAbd al-Raḥmān ben Abi Amir, quien sería llamado Sanchuelo en referencia a su abuelo materno.

El 4 de septiembre de 992 se volvió a ver con su padre Sancho,  ya que el rey pamplonés viajó a Córdoba para firmar una tregua. Sancho II conoció en esa visita a su nieto.