El 18 de abril, con motivo de la celebración del Día Internacional de los Monumentos el Comité Español de ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) y el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua han organizado la conferencia titulada «De Valpuesta a Silos. Un viaje a las fuentes del castellano». Se celebrará el 18 de abril de 2017 a las 20:00 h en la Sala Capitular del Monasterio de San Juan en Burgos.

Será impartida por Dr. D. Antonio Álvarez Tejedor, de la Universidad de Burgos, y Dr. D. José Manuel Ruiz Asencio, de la Universidad de Valladolid. La entrada es libre hasta completar el aforo.

Según Antonio Álvarez, «De Valpuesta a Silos. Un viaje a las fuentes del castellano» es la invitación a un viaje, imaginario y real, para investigar en los nacederos de la lengua castellana y sus primeras manifestaciones escritas, y conocer los ecosistemas naturales que enmarcaron las formas de vida de los castellanos, no solo de la Castilla Citerior o Castella Vetula en las angosturas de cortados y cañones y en los fondos de los pequeños valles, sino también de la Castilla Ulterior o Castilla de Burgos.

En el seno de esta sociedad surgieron a la vez los héroes y los mitos, las creencias y las leyendas que están en la base de la cultura española e hispánica: Los Siete Infantes de Lara, el Poema de Fernán González, el Cantar de Mío Cid.

En estas fuentes están los nacederos de un fecundísimo río, llamado castellano; al lado de esos arroyos cabalgaron, lucharon y sufrieron los héroes de las gestas castellanas, y, finalmente, en esos bosques, cañones, ríos y riberas comenzó la historia de Castilla.

De Valpuesta a Silos. Un viaje a las fuentes del castellano es, al final, un proyecto transversal de largo y profundo alcance, integrado por objetivos y componentes filológicos, históricos, medioambientales y turísticos. En Valpuesta, Oña, San Pedro de Cardeña, Covarrubias y Silos, el interés por la lengua castellana y por su primigenia literatura, nos invita y acompaña a conocer y sentir la historia, a conocer y disfrutar el patrimonio cultural edificado -casas, puentes, plazas, iglesias, monasterios, santuarios y ermitas-, costumbres y manifestaciones tradicionales y a vivir una naturaleza de primitiva belleza que constituye un excepcional patrimonio natural.