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Los puentes en el camino de Orduña

por Javier Iglesia Aparicio
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Puente de Bergüenda

Colaboración de Juan Carlos Abascal Ruiz de Aguirre

Quiero empezar con una reflexión de Joan Barril, periodista y escritor catalán fallecido en 2014 a los 62 años:

Estamos tan acostumbrados a los puentes que podemos llegar a creer que no existen. Los puentes hay que verlos desde abajo. Solo ahí nos damos cuenta de que no son tan solo una obra pública, si no que constituyen una de las demostraciones del ingenio humano.

El puente es lo opuesto a la frontera. El puente es la belleza de la idea. El puente es la suma de las artes, fruto de la fuerza del titán y de la mirada de la encajera.

Hay en el mundo centenares de puentes del Diablo, y según las leyendas, se llaman así porque el Diablo tuvo una influencia directa en su construcción. Entre tantos puentes existentes hay uno que destaca por su hermosura: este que lleva el nombre de Espejo en Google. Su nombre es Rakotzbrücke, el puente del Diablo más famoso de Alemania.

Puente Espejo, Alemania

Se encuentra oculto en medio del frondoso Parque Kromlauer, en el corazón de la Sajonia, en Alemania, y es uno de los 30 lugares más visitados del país.

Se construyó entre 1866 y 1875. Una de sus características es que se levantó de forma tal que creara un círculo perfecto sobre las tranquilas aguas que están bajo el puente, independientemente del sitio desde donde el espectador lo está mirando. Es un efecto mágico. De hecho, como se sabe, la magia es otro de los elementos del arte que te permite asombrarte de algo, pero sin explicártelo nunca.

En esta descripción encaja perfectamente la reflexión de Joan Barril: El puente es la belleza de la idea. El puente es la suma de las artes, fruto de la fuerza del titán y de la mirada de la encajera.

En Valdegovía no tenemos ninguno con la denominación de Puente del Diablo.

Puente El Morraño, Osma

Con las fotos de este puente, comprendemos mejor lo que Joan Barril nos quería decir: al pasar por encima del puente podemos pensar que no existe. Pero si lo vemos desde abajo, visión que no tenemos al pasarlo por arriba, lo vemos con un ingenio humano. Qué diferencia verlo desde encima a verlo desde abajo.

Puente El Morraño, Osma. Visto por encima
Puente El Morraño, Osma. Visto por encima
Puente El Morraño, Osma. Visto por debajo
Puente El Morraño, Osma. Visto por debajo

Por otra parte, también vemos como este puente que es frontera, limita País Vasco con Castilla y León, Álava de Burgos, Valdegovía de Las Merindades, Osma de Berberana, pero sin embargo el puente nos une no nos separa.

El puente que nos ha llegado sustituye en el tiempo a otro anterior que fue demolido por completo debido a su mal estado, y que cumplía la misión de permitir el paso del camino que comunica las poblaciones de Osma y Berberana. Estrictamente no ocupa, sin embargo, la posición del primero puesto que, como queda explicitado en el pliego de condiciones redactado en 1746 el nuevo se había “de plantar doze pies adelante de donde se haya plantado”. Es decir, su posición actual se desplaza aproximadamente 3,30 mts. con respecto a la de su predecesor, recogido ya en el Mapa de 1659 como “el puente que llaman de Marrana”

En el 1606 se nombra el puente de Morraño como Morrano en un Apeo y Amojonamiento que la Villa de Berberana hizo ante Joan de Sarria, escribano de la Villa de Villalba de Losa, por pedimento del concejo y vecinos de Osma.

Junto a este puente hubo una venta, llamada la Venta del Hambre, descrita en el itinerario de Picquet realizado en 1810 para el ejército de ocupación durante la Guerra de la Independencia, que recoge esta venta en la vía de Madrid a Bilbao a 4 leguas de Bergüenda y una de Orduña, la sitúa en el puente Murano (Morraño) entre Osma y Berberana en el límite entre Burgos y Álava. Pensamos que estaba en Berberana.

El puente de Osma

Puente de Osma de Valdegovía
Puente de Osma de Valdegovía

“El Puente de Osma (…) camino que biene de Biluao, Santtander y Laredo y Balmaseda, passo a Casttilla (…) esta echa de cal y canto en dos ojos, ttiene de largo ueintte y quatro baras y de ancho doze pies, nezesita añadir vn oxo y sucalçar el pilar de medio”

El año 1684 el concejo de Osma decidió sustituir el puente antiguo por uno nuevo.

“Primera condicion el maestro en quien se rematare los dhos rreparos de dha puente aya de deshacer los dhos ojos que oy estan fabricados la cepa principal que esta en medio de los dhos ojos y bolberlos a fabricar retirando las dos medias cepas de los lados dandoles de ancho y claro a cada ojo beinte y ocho pies…

Aunque el pliego de condiciones se refiere reiteradamente a “reparos”, es claro que, en la práctica, se trató de una construcción ex novo. El puente que resultó tras la intervención que venimos comentado fue un ejemplar de dos ojos, aunque no de veintiocho pies, como reza el pliego de condiciones, sino de treinta pies uno y veintisiete el otro.

Gracias a Ricardo Angulo por las fotos del puente El Morraño y la documentación sobre ambos puentes.

Puente El Rabero, Villanañe

Puente El Rabero, Villanañe
Puente El Rabero, Villanañe

Al sur del complejo de Angosto, antes del encuentro de los ríos, existe un bonito puente de piedra que atraviesa el lecho del río Tumecillo que, como ya sabemos, deambula por este estrecho paso natural que coincide con la antigua ruta que ascendía el curso del río desde Villanañe a Caranca y Astúlez, y desde aquí desdoblarse hacia Osma y Berberana un ramal, y hacia Mioma, camino de Pinedo, Basabe, Acebedo; Valluerca y Quintanilla otro.

Es un bello puente de dos ojos sobre el río Tumecillo construido en siglo XVIII, siendo parte de la antigua ruta que discurría por el desfiladero de Angosto hacia el Cantábrico.

El puente realizado en piedra de mampostería, salvo las directrices de los arcos de sus ojos que van en cantería, aporta doble rampa de distinta longitud, alcanzándose en el cambio de la mitad del arco mayor que es ligeramente apuntado, teniendo el menor, en medio punto, funciones de aliviadero.

Inicialmente el puente era de madera. La escasa vida útil de los puentes de madera y el continuo mantenimiento de los mismos, son las principales causas del cambio hacia los de piedra en los siglos XVIII y XIX. Generalmente, aunque era de madera los estribos o paredones de las orillas se construyen de piedra, y si en este caso este puente hubiese tenido un machón central también hubiese sido de piedra. La madera se utilizada en la plataforma viaria y en la viguería que lo sustentaba.

Como curiosidad en aquel tiempo los puentes de Angosto y de la Ferrería en Villanañe su mantenimiento era cargo del Santuario de Angosto y de la familia Varona respectivamente, no eran a cargo de la Diputación Provincial de Álava.

Para justificar en este caso el cambio a piedra el Concejo de Villanañe, el año 1760 expone, “para poder pasar y transitar desde este dicho lugar y camino que dirige desde la villa de Caranca y Santuario de Angosto, para la venta llamada del Monte y otras partes; a causa de haverse desbaratado y llevado el agua, mucha parte, del que se hallaba sobre dho río fabricado de madera….” (sic)

Se data la construcción de este puente El Rabero en 1.761, y su construcción inicial duró casi cien años. Vicente Artieta, maestro cantero de Bachicabo, realiza obra nueva: traza. Condiciones y presupuesto. Y ejecuta la obra nueva Mateo Martínez de Hernando, maestro cantero de Bachicabo.

En los archivos de la Diputación Foral de Álava encontramos un escrito del entonces alcalde de Villanañe, Marcos López de Haro, fechado el 19 de Septiembre de 1.862, solicitando la reposición del puente de Angosto destruido por las lluvias. Su estado actual es el que data desde entonces, aunque posiblemente similar al que inicialmente se construyó.

De cualquier forma, el uso de este puente como camino de tránsito empezó a declinar desde la construcción de la que hoy conocemos como carretera de Pancorbo a Bilbao. Se empezó esta carretera en 1764. Duró su construcción 10 años. En 1.767 se salvó la Peña Golbacho u Orduña. Se terminó la carretera el 28 de Enero de 1.774. A partir de esta fecha el tránsito hacia el cantábrico dejó de hacerse prioritariamente por el Puente El Rabero.

Y al tratarse de un puente y un río debemos también hablar de su curiosa fauna piscícola. Entre este Puente El Rabero y Villanañe está un tramo del río Tumecillo primero y luego Omecillo incluido, dentro de la distribución biogeográfica de los peces amenazados de vertiente mediterránea en la C.A.P.V, y en este tramo encontramos el barbo colirrojo (Barbus haasi).

Las especies amenazadas, a nivel de la C.A.PV. son: Blenio de río; Barbo colirrojo; Lamprehuela; y Zaparda. También en este tramo de río durante el estudio se detectaron las siguientes especies autóctonas: Trucha común (Salmo trutta); Ezkailu (Phoxinus phoxinus); Locha (Barbatula barbatula); Loina (Chondostroma miegi); Barbo común (Barbus graellsi); y Gobio (Gobio lozano).

Puente de Villanañe

Puente de Villanañe
Puente de Villanañe

Del año 1749 en que se construyó, este es el único documento que he podido encontrar sobre el mismo.

Título de la unidad: “Certificación de la existencia de un puente sobre el río Omecillo que pasa por Villanañe (Álava) y que es lugar obligado de paso entre La Rioja, Castilla, Vizcaya y la montaña, para que lo incluyan en el mapa”

Archivo: Archivo Histórico Provincial de Álava

Signatura: ESC,22486 1748/11/16

Puente de la Mota, Espejo

Puente de la Mota, Espejo
Puente de la Mota, Espejo

Sin gran valor arquitectónico. Posiblemente en su origen sería romano, El puente es un elemento imprescindible en la comunicación entre Castilla y la Costa. Era el punto de entrada a Espejo entonces y necesario su pase para salvar el rio Omecillo.

En este puente también estaba establecido el derecho de pontazgo. En los archivos del Concejo de Espejo encontramos un documento en el que se reparte los 600 maravedíes en que quedan rematadas las obras de reparación del puente de Espejo, en base al decreto dado en Junta General Provincial en 1645 por el que se establecía que el total de la reparación del puente se repartiría entre la hermandad donde se encuentra el puente y alguna otra próxima que carezca de él y se vaya a ver beneficiada por la reparación. Así el reparto se realiza entre las hermandades de Valdegovía, donde se encuentra el puente, y las hermandades de Valderejo, entonces independiente de Valdegovía, y la de Lacozmonte, antiguo ayuntamiento desaparecido en 1.927 y cuyos pueblos fueron repartidos entre Valdegovía (Cárcamo, Fresneda y Guinea) y Ribera Alta (Artaza, Barrón y Escota)

En el Mapa de Puentes de 1659 se afirmaba que estaba hecho de “cal y canto, en dos oxos, con sus antepechos, passo a Baldegovía y otras partes, tierra de Rioxa”

La imagen actual poco tiene que ver con la descripción elaborada en la segunda mitad del siglo XVII y que cambió radicalmente a su aspecto actual a finales del siglo XX.

Anécdota en este puente por supuesta violación en Espejo

Fue durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Una chica fue a confesar con el cura de Barrio, D. Ildefonso, que había mantenido relaciones sexuales con dos jóvenes de Espejo, que precisamente no eran asiduos visitantes de la iglesia.

El cura presionando a la chica obligó a la misma a presentar una denuncia ante la Guardia Civil acusando a los dos jóvenes de violación, quienes fueron detenidos y condenados a cárcel.

Uno de ellos, vivía en la Mota, y el cura también en la siguiente casa. Una vez que salió de la cárcel, esperó al cura en el puente y allí entablaron una violenta discusión con golpes al cura y se comenta que lo levantó en brazos para tirarlo por el puente. Terminó su vida ahorcándose.

Puentes entre Espejo y Bergüenda

Entre Espejo y Bergüenda tenemos dos puentes. Como una obra complementaria del nuevo camino a Orduña, fueron levantados dos nuevos puentes. En 1771, estando en Bergüenda el cantero trasmerano Juan Bautista del Río, dijo que en él estaba rematada la construcción de dichos puentes “que con el motivo del nuevo camino del Señorío de Vizcaya se han de hacer entre esta villa y el lugar de Espejo”.

Puente El Recuenco. Término de Bachicabo
Puente El Recuenco. Término de Bachicabo

Junto el Puente El Recuenco, estuvo la Venta del Obispo, y próximo a él se halla el arroyo La Muera que trae el agua desde Salinas mezclado con el sobrante de los manantiales salinos que alimentan las eras de sal, motivos éstos que este puente se conozca también como Puente de la Venta del Obispo y Puente de la Muera.

Es curioso el trazado general de la carretera en este punto dibujando una S, cuando en principio pudiera continuar “recta”. Responde a un estudiado planteamiento basado en aumentar el caudal de evacuación y también disponer de la estructura del puente perpendicularmente al sentido de la carretera y con ello la necesidad de recrecer el terreno de las orillas con la construcción de muros de contención y además para dificultar el tránsito, y esto se hacía en el siglo XVIII cuando aún no circulaban coches.

En cuanto al puente de Bolices se realiza con un solo arco también, pero en el sentido de la carretera.

Puente de Bolices. Término de Bergüenda
Puente de Bolices. Término de Bergüenda

Puente de Bergüenda

Puente de Bergüenda

Es muy posible que los romanos fueran los que construyeron el puente de Bergüenda con el fin de dar paso a otra que comunicase el valle de Tobalina con las Salinas de Añana.

El puente fue reparado en 1567. Esta reparación es de fácil apreciación, porque el arco central y el del oeste se reconstruyeron con el estilo de la época, o sea el gótico.

En 1608, debido al constante paso de carros por él, el puente estaba en peligro de derrumbe, y el concejo que no podía hacer frente por sí solos a la reparación del mismo acudió al Consejo Real quien se encargó del tema y se tasó su reparación en 2800 ducados o 30.000 reales.

Puentes de Puentelarrá

El antiguo puente

El antiguo puente de Puentelarrá unía Álava con Castilla y donde estuvo en su día la aduana. En esa aduana tuvo que parar el que pocos años después sería presidente de los Estados Unidos de América John Adams en su viaje desde Vigo hasta Bilbao.

Antiguo puente de Puentelarrá
Antiguo puente de Puentelarrá

La importancia del puente queda patente por el simple hecho de haber otorgado nombre a la población, siempre inmerso en la ruta desde la meseta castellana a Bilbao por Orduña. En 1775 este camino se transforma en el Camino-carretera del Señorío, pero también se encuentra desde siempre inmerso en una de las rutas salineras desde Añana hacia Rioja, Navarra o Burgos. Las primeras referencias del Puente de Larra o Larrat datan de mediados del XIV (1351), indicando únicamente su existencia y sin especificar dato alguno de su estructura; es a partir del siglo XVI cuando las menciones se intensifican.

Iglesia San Nicolás antes Casa Torre de los Sarmientos, en Puentelarrá
Iglesia San Nicolás antes Casa Torre de los Sarmientos, en Puentelarrá

El paso por el puente se controlaba desde la Casa Torre construida por los Sarmiento entre los siglos XIV y XV. Dominaban desde ella el puente de la villa, controlando así un eslabón vital en el dominio de los caminos alaveses, sobre todo de las rutas de la sal que, desde Salinas de Añana, señorío de la Casa, circulaba hacia Burgos, la Rioja o Navarra.

El Puente Colgante de Puentelarrá

Plano de situación: En el punto 1 estuvo el Puente Colgante de Puentelarrá
Plano de situación: En el punto 1 estuvo el Puente Colgante

No hace aún tanto tiempo hubo en Puentelarrá otro puente, distinto del que dio nombre al pueblo. No sabemos con certeza quién lo construyó, en qué circunstancias, ni qué papel le correspondió jugar. No se han hecho públicos planos o dibujos, ni conocemos con seguridad las fechas en que estuvo activo. Y, sin embargo, existe allí, junto al río, un lugar llamado Puente Colgante, que Ricardo Becerro de Bengoa lo menciona en El Libro de Álava, de 1877.

Sería precisamente la cercanía del anterior gran puente arruinado lo que explica la necesidad de construir no “un puente de hierro (al uso del famoso de Bilbao)”, sino un puente alternativo de bajo coste y más acorde con los tiempos inseguros que corrían a finales del s. XIX. Se tiene la certeza de la existencia de restos materiales, y la configuración del terreno en la zona donde estaba el puente colgante, especialmente el difícil acceso al cauce.

Como es sabido, durante la segunda mitad del siglo XIX la parte alavesa del Puente Viejo de Puentelarrá atravesó largos períodos en estado ruinoso debido a las fuertes riadas y a las voladuras durante las guerras civiles de la época; sin olvidar los conflictos entre las instituciones de Álava, Castilla y Señorío de Vizcaya, encargadas de velar por su integridad. El paso por el Ebro en el Camino Real de Pancorbo a Bilbao se realizaba en estas épocas, y mientras no hubo alternativa, dando un rodeo hasta el puente de Miranda.

Es lógico que los habitantes de éste y otros pueblos de la zona buscaran la forma de seguir atendiendo sus labranzas y negocios a ambos lados del Ebro sin necesidad de desplazarse 12 kilómetros hasta Miranda. Documentos del Archivo de la Junta Administrativa de Puentelarrá dan fe de una reunión del alcalde y vecinos en septiembre de 1.878 en la que se trata “del modo y forma en que adelante hemos de continuar con la barca”, para lo que se establece una suscripción con el fin de hacer una barca nueva “pero en nombre de la misma villa”. De 1.881 data otro documento, ya estudiado por Micaela Portilla (Revista Avance, Vitoria 1964), que nombra una comisión encargada de fijar las condiciones del servicio y establecer las obligaciones del barquero. Una de ellas era residir en las inmediaciones del embarcadero, que estaba junto a la plaza e iglesia, en una zona despejada y de fácil acceso hasta ayer, y a escasos 100 metros río arriba del por entonces intransitable puente de piedra.

También las instituciones buscaron la forma de que el paso del Ebro en Puentelarrá tuviera continuidad, pero su solución no consistió en rehacer la parte destruida del viejo puente, sino en desviar la carretera y construir en las cercanías uno nuevo, más ligero y de menor coste material. Aunque muy pocos quedan en pie, fueron muchos los puentes colgantes que se construyeron en España durante esa época. Los datos que hasta el momento se han hecho públicos sobre el que nos ocupa son escasos; pero no hay lugar a dudas sobre su existencia y localización.

El puente se hallaba, sobra decirlo, en el término Puente Colgante, 750 metros aguas abajo del antiguo embarcadero en el centro del pueblo. Se accede allí a través de la carretera desviada, hoy calle, que fue propiedad del Señorío de Vizcaya. Todo indica que fue precisamente el Señorío, interesado en mantener el tráfico desde y hacia Bilbao por esta vieja ruta, quien tomara la iniciativa. Las características del lugar son únicas en un largo tramo del río y parecen idóneas para este tipo de empresa: distancia entre orillas relativamente corta, riberas escarpadas y altura sobre el cauce similar en los dos lados.

Parcialmente ocultos por la maleza se pueden ver hoy restos de los estribos, fabricados con fuerte mampostería, que se ven reflejados en la foto que acompaña este escrito. Hay mapas y fotografías aéreas del trazado del camino que continuaba al otro lado del Ebro, ya en Castilla, hasta enlazar en el término de Pesqueras con la actual carretera CL-625. A escasos metros de la embocadura y habitada en la actualidad, está la casa donde vivía el encargado del servicio del puente. Por si quedaban dudas, el Itinerario Descriptivo Militar de España, publicado por el Depósito de la Guerra en 1866 confirma que por aquellos años el paso del Ebro en la villa de Puentelarrá se hacía a través de un puente colgante.

Y una curiosidad: con material de los estribos de este puente colgante se realizó la Cruz de Angosto que ahora vemos cerca del pequeño puente que comunica la vía de acceso al convento con el camping y que anteriormente estuvo en la carretera en el cruce de Villanañe hacia Angosto, Caranca y Astúlez.

Cruz de Angosto
Cruz de Angosto