Difícil es que los nombres de los artistas aparezcan en los documentos altomedievales. En raras ocasiones los arquitectos, escultores, pintores o músicos aparecen con su nombre en las cartas medievales. Pero en el Cartulario de San Martín de Albelda se rastrea el nombre del primer juglar conocido en todos los reinos españoles de la Edad Media. Se trata de Cardillo (Cardelle en latín), un juglar del reino de Pamplona, que parece que fue asesinado en la zona de Albelda de Iregua durante el reinado de García III de Pamplona.

El documento en cuestión parece redactado hacia el año 1082¹. En él los vecinos de Albelda de Iregua demuestran que jamás habían pagado el impuesto de homicidio por las víctimas producidas o encontradas dentro de su término. El escrito describe algunos de los crímenes cometidos en época del rey García III. Comienza diciendo que en la era 1085 (año 1047), reinando García en Nájera, Pamplona, Álava y Castilla Vieja, un señor llamado Sona había asesinado a dos judíos en un monte en la vía que comunicaba Albelda y Viguera.

Y a continuación viene el párrafo en el que se menciona al juglar Cardillo:

«In eodem tempore, regnante Garsia rex, mortuus est Cardelle ioculero cum alio vasallo de Galindo Ennecoz in locum in illo Collaco super illa populationes, et de ipsis non pectavere nullo homicidio; dominante Vikera senior Galindo Ennecones, Gomesanus episcopus in Albaida, prior Garsea Matacavallos».

En algún momento entre los años 1047 y 1054, en época en la que el señor de Viguera era Galindo Íñiguez, Gómez era obispo de Albelda y García Matacaballos prior de San Martín de Albelda, fue asesinado Cardillo y otro vasallo de Galindo Íñiguez. Ambos habrían muerto en el lugar de Collado, en la zona alta de la población de Albelda. Como indica el documento, nadie pagó por este hecho en su época.

El apelativo de ioculero indica que, además de tocar música y cantar, es posible que también hiciera juegos malabares o de otro tipo para entretener a su público. La existencia de este juglar no indica que fuera en el siglo XI cuando este tipo de espectáculos hace su aparición en las cortes hispanas. Existen ejemplos anteriores de que este tipo de entretenimiento ya estaba presente en las corte altomedievales. Como muestra el Canto a Leodegundia, también procedente de la corte pamplonesa y de mediados del siglo IX.

No es nada extraño pensar que en el resto de cortes medievales españolas existieran también juglares que amenizaran las fiestas reales. De hecho en el cartulario de la catedral de Huesca, en un documento del 1062, reinando Sancho Ramírez, firma como testigo un «Elka ioculares», es decir, el juglar Elka. Y en 1116 unos juglares franceses, que habían participado en Sahagún en los enfrentamientos entre burgueses y los monjes cluniacenses, fueron expulsados y se refugiaron en Burgos. 

uglares del Beato de Silos (1109)

Juglares del Beato de Silos (1109)

 


  1. Ubieto Arteta, Antonio: Cartulario de Albelda, Ed. Anubar, Zaragoza, 1981, doc. 62