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El Arco de Fernán González en Burgos

por Javier Iglesia Aparicio
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Arco de Fernán González (Burgos)

El Arco de Fernán González es un gran arco triunfal de estilo herreriano localizado en la ciudad de Burgos. La tradición sostiene que en este lugar se encontraban las casas o el palacio del conde Fernán González de Castilla.

Arco de Fernán González
Arco de Fernán González

El arco consta de dos cuerpos. El primero esta conformado por un vano de medio punto flanqueado por columnas toscanas sobre basamentos muy erosionados y adornado en su parte superior por un friso de metopas y triglifos imitando el orden dórico. En el basamento de la parte izquierda hay una inscripción que dice

SI / T VII / CAVF / ADIA I / [?]M / OP

El segundo cuerpo se compone de cuatro obeliscos, dos a cada lado, y un espacio rectangular que contiene el escudo real, el de Castilla, el de la ciudad de Burgos así como un texto atribuido a Fray Luis de León acerca del conde. Sobre el epígrafe hay dos pequeños obeliscos, uno a cada lado, y otro vano, rectangular (donde se suponía que debía de ir una escultura del conde que nunca fue elaborada), coronado por un frontón recto y tres pequeños obeliscos.

La construcción del arco de Fernán González (1583-1592)

El arco fue erigido por iniciativa del Concejo de la ciudad burgalesa para honrar la memoria y el recuerdo del conde Fernán González. Se proyectó sobre el solar donde, supuestamente, se ubicó su residencia en la antigua calle Tenebregosa, actual calle de Fernán González.

El 16 de noviembre de 1583 se concede una facultad real para que la ciudad de Burgos pudiera sacar de la sisa sobre los alimentos 2.000 ducados y edificar el Arco de Fernán González y reedificar la Casa del Cid. Con el dinero recaudado, en 1584 el concejo realizó la compra de los terrenos, tanto a particulares como a la propia catedral de Burgos.

Su artífice fue el maestro cantero Juan Ortega de Castañeda. En 1586 se puso a su disposición la casa del platero Melchor Barón, cercana al lugar, por lo que el concejo pagaría 6 ducados por medias anualidades, aunque finalmente fue el cantero quien los pagó. Las obras debieron de finalizar en torno al mes de mayo del 1587 aunque se tardó algo más en incorporar la cartela con la inscripción, del año 1592, quizás coincidiendo con una visita de Felipe II a la ciudad, durante la cual el propio rey manifestó su interés por visitar el arco, según las Actas de ese año:

miércoles, nueve días de Septiembre de 1592… en este ayuntamiento se acordó que atento que el Rey nuestro Señor quiere ber el arco que esta hecho en las casas de el Conde Fernan Gonçalez y las casas del Cid que Juan Martínez de Lerma regidor haga enrramar el dicho arco».

López Mata, Teófilo: El arco de Fernán Gonzalez, Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Burgos, 3er Trimestre de 1923, Núm. 4

La inscripción que debí­a ostentar el monumento era una preocupación de la ciudad antes de levantarle. En una fecha desconocida, aunque seguramente próxima a 1586, se reunió en Burgos el capítulo de la Orden de San Agustí­n, acudiendo a él Fray Luis de León. Los regidores del Concejo aprovecharon para solicitar al poeta que adornase este arco con unas palabras suyas.

Unos meses antes de dar por terminada la obra del arco, el 30 de octubre de 1586, la ciudad escribió a Fray Luis recordándole el ofrecimiento de componer la inscripción, diciendo:

el arco se acaba y en el ay tres quadros en blanco de a ocho pies en largo y seis en ancho en qual se han de poner estas letras en proporción gruesa para que se puedan poner en el más alto puesto a los pies de la estatua del Conde la dedicación del arco y algún recuerdo de la Naturaleza y vecindad que en esta ciudad tubo y en los dos restantes algunas andanzas de las muchas que en este propósito se pueden referir

Carta dirigida a Fray Luis de León, por Juan de Salinas y Juan Martínez de Lerma. (Archivo Municipal, u. 5.468). Extraído de López Mata, Teófilo: El arco de Fernán Gonzalez, Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Burgos, 3er Trimestre de 1923, Núm. 4

En los primeros días del año 1587, fray Luis de León enviaba por mediación de Pedro Miranda Salón y Fernán Ruiz de Castro, procuradores en Cortes, un pliego con las inscripciones que de él se habí­an solicitado. No se conserva esa misiva pero sí existe una carta autógrafa en la que el poeta alude a las inscripciones:

Quando llegue aqui recibi una de V. S. y queriendo entender en lo que me mandaua halle que el libro de V. S. me dio no me seruia para lo que pretendí­a, que era tener noticia de la Historia del Conde Fernan Gonzalez y assi busque aqui alguna que tratasse de sus hechos, y con dificultad y despues de muchos dias halle la general de España y conforme a lo que alli se dize hize esas letras.
La primera para la dedicación y las otras dos para los lados del arco segun la forma del, que V. S. me embio, yo assi las pusiera pero V. S. juzgara mejor desto y de todo. Va con esta el libro que ay
receby. Nuestro Señor guarde a V. S. en Madrid a 8 de Enero de 87.
Frai Luis de León

Archivo Municipal. Est. a 7, tabla 6, carpeta 4. Extraído de López Mata, Teófilo: El arco de Fernán Gonzalez, Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Burgos, 3er Trimestre de 1923, Núm. 4

Miranda y Castro comunicaron al Concejo los deseos de Fray Luis de León de recibir algún presente de la ciudad, como testimonio de agradecimiento por el trabajo realizado. ¿La inscripción que aparece hoy en el Arco, corresponde a una de las tres que envió Fray Luis? No es posible afirmarlo.

El texto dice:

FERNANDO GONSALVI CASTELLE / ASSERTORIS V AE. AETATIS PR / AESTANTISSIMO DUCI MAGNOR. / VM REGVM GENITORIS VO:CI / VI INTVS DOMVS. AREASVP / TV PVBLICO ADILLIVS NOMINIS / AETVRBIS GLORIAE MEMORIAM / SEMPITENAM”

Inscripción y escudos del Arco de Fernán González

Faltaba para la completa terminación del monumento colocar la estatua condal en el ventanal que corona el arco. Acabado éste en mayo de 1587, los regidores dan instrucciones a los procuradores en Cortes, para que se entrevisten con un escultor y con él estudien lo referente al material de la estatua, teniendo en cuenta que el bronce era muy costoso y que el mármol no existiendo en España, ofrecería serios inconvenientes en traerlo de Venecia o de Génova. Además, el concejo opina cómo debe de ser la efigie:

…de persona armada en blanco con un ropaje antiguo… que no puede ser a caballo porque el encajamiento a donde ha de estar no lo sufre por su estrechez…

Carta de 22 de mayo de 1587, que la ciudad dirige a los Procuradores en Cortes.— (Archivo Municipal, n. 5.468). Extraído de López Mata, Teófilo: El arco de Fernán Gonzalez, Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Burgos, 3er Trimestre de 1923, Núm. 4

Pero finalmente, por causas no conocidas, el proyecto no fructificó. Por eso, hoy en día, el vano continua vació en la parte superior del arco.

Una breve historia del Arco de Fernán González

El lugar donde se construyó el arco, con un fuerte desnivel, provocó que el arco se fuera deteriorando con el tiempo. En 1812 hay una subasta para el aspeo y recalzado del Arco. Y en 1826 ya existe un documento que pide la reparación del arco, aunque el acuerdo no llegó hasta 1828. Es posible que sea a este acuerdo al que se refiere Francisco de Paula, en su obra Recuerdos de un viaje por España (1849) que dice:

en el año 1832, debido al desnivel del terreno donde se encuentra, el arco amenazaba ruina y el Ayuntamiento decidió echarlo abajo numerando las piedras para reconstruirlo en la misma forma que de antiguo tenía. Ya se iba a proceder a la operación y ya se habían presupuestado sendos miles de reales por los arquitectos, cuando un simple maestro de obras conocido con el nombre de Venturilla, se presentó y dijo que se obligaba a enderezarlo sin echarlo abajo, siempre que le diesen la madera necesaria para los andamios y cuarenta duros por su trabajo.

Después de muchas consultas y creyéndolo burla la mayor parte, como la proposición no era costosa, fue admitida, y el bueno del hombre, consiguió, merced a un torno, poleas y maromas que tiraban de la parte contraria a la que se doblaba el arco, ponerle completamente al nivel, acuñando en seguida los sillares en la forma en que hoy se encuentran.

El Ayuntamiento le recompensó con mayor cantidad de la que había pedido, y desde entonces nadie le volvió a llamar en Burgos sino don Ventura.

Dibujo del Arco de Fernán González realizado por Fernando González de Lara, ¿1771?. Biblioteca Nacional de España
Dibujo del Arco de Fernán González realizado por Fernando González de Lara, ¿1771?. Biblioteca Nacional de España

Aún así en 1918 el arquitecto municipal realizó un informe de las causas de los agrietamientos que aparecían en el Arco, señal de que su estado seguía empeorando. En 1938 la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos insta de nuevo a la urgencia de su restauración. En esta ocasión el Ayuntamiento si acometió alguna obra de restauración en 1941 a cargo del arquitecto municipal D. José Luis Gutiérrez. En 1943 el alcalde de Burgos leyó bajo el arco el manifiesto por el Milenario de Castilla.

De todos modos hoy en día el arco necesita de una restauración. En 2019 los bomberos tuvieron que retirar uno de los pináculos pues amenazaba con caerse.

Parte trasera del Arco de Fernán González
Parte trasera del Arco de Fernán González

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