En la localidad segoviana de Fuentidueña se puede apreciar una curiosa y misteriosa piedra con una inscripción que parece mencionar un hecho acaecido del siglo X. La piedra, irregular y cuya cara inscrita tiene unos 50 x 50 cm, se encuentra hoy en día en un pequeño muro entre las calles Pósito y San Miguel Alta.

Según César Herrero Sanz, quien se ha encargado de la limpieza y estudio de la piedra, su ubicación anterior era el dintel de un chozo de de la Dehesa de Fuentidueña, donde también se encontraba un antiguo torreón. El chozo desapareció en la década de 1950.

No he encontrado ningún estudio científico sobre ella, únicamente una hipótesis de la misma persona que la limpió y que exponemos más abajo. Así que nos aventuramos a proponer nuestra hipótesis no sin antes reconocer que no somos expertos en ningún modo en latín altomedieval.

Epigrafía medieval en Fuentidueña

Epigrafía medieval en Fuentidueña

 

Nuestra hipótesis sobre la piedra la epigrafía altomedieval de Fuentidueña: un ermitaño del año 946

La inscripción, escrita en letras capitales, se puede transcribir así:

 

IN ERA D

CCCC L XXX IIII

E NICI ABITAM

BENTE PRS TE

SCI : MIKAELI

 

El comienzo de la inscripción es claro: un símbolo de una cruz seguido de IN ERA y una fecha en números romanos. Claramente este es el modo en el que multitud de documentos escritos altomedievales comienzan. La fecha sería D CCCC; el siguiente símbolo, si bien parece una gamma griega pensamos que puede ser una L trazada extrañamente y le siguen tres X sobrepuestas y IIII. Luego la fecha que proponemos es DCCCCLXXXIIII, es decir, la era hispánica 984 que se corresponde con el año 946.

A continuación se lee claramente E NICI ABITAM, siendo la última letra una A con la M adosada en su parte inferior. E NICI puede indicar He aquí. ABITAM parece ser la primera persona singular del pretérito imperfecto del verbo habitar en latín habitam, es decir, habitó, vivió, tuvo, estuvo…

La siguiente línea: BENTE PRS TE es para mí algo problemática. BENTE puede referirse al verbo benedico, bendecir en latín o bien a un nombre propio Benedictus. Creo que es más probable que se abrevie aquí el vocativo singular de Benedictus, Benedicte, y entonces se debe referir a un nombre propio. PRS, que incluso tiene un símbolo de abreviación en su parte superior, es una conocida y muy usada abreviatura de presbiter, es decir, presbítero; y por último TE. Esta línea en unión con la anterior puede ser una frase que indique que la estructura donde estaba esta piedra fue habitada por alguien: Te habitó el presbítero Benedicto.

Por último, SCI:, abreviatura clarísima de Sancti, es decir, de Santo o San y le sigue el nombre de un santo que empieza claramente por MI y tiene una AEL por lo que proponemos MIKAELI, es decir, Sancti Mikaeli, que aparece así en algunos documentos medievales de la misma época en vez del más común Michaeli. Luego estamos hablando de San Miguel.

Por lo tanto, para nosotros, la traducción sería:

 

EN LA ERA 984. HE AQUÍ TE HABITÓ BENEDICTO PRESBÍTERO DE SAN MIGUEL

 

Por lo tanto, nos arriesgamos esta vez a proponer que esta piedra da noticia de al menos de la existencia de un presbítero de dicha iglesia de San Miguel habitaba un lugar, seguramente algo apartado pero en las cercanías de Fuentidueña, a modo de ermitaño, en el año 946. Y si el habitante pertenecía a San Miguel, quiere decir que ya existía un monasterio con la misma advocación que la iglesia románica actual en el siglo X. Es la misma época en que se supone que la zona pasó a manos del reino de León y que Sepúlveda fue repoblada por Fernán González (940) y Peñafiel y Sacramenia estaban en manos de Assur Fernández, conde de Monzón.

Hoy en día la iglesia de San Miguel es una hermosa construcción románica pero es posible, como en otras tantas ocasiones, que se construyera sobre un templo anterior contemporáneo de la iglesia de San Martín y la necrópolis de San Martín, ambas del siglo X.

De todas formas apelamos a los expertos en latín altomedieval a que den su versión y corrijan o confirmen esta hipótesis.

 

Hipótesis de César Herrero Sanz sobre la epigrafía altomedieval de Fuentidueña

César Herrero Sanz expone una arriesgada hipótesis (se puede leer en este enlace http://www.herrerohernansanz.es/?page_id=156) acerca de que esta piedra era un conmemoración de una supuesta batalla acaecida en el año 1002 entre tropas cristianas y musulmanas. Para Herrero Sanz el texto escrito es el siguiente (en rojo lo que él supone abreviado):

IBI INERUNT PROELIUM AD
CCCC IIII EQUITES ET PEDITES, DEUS EOS IN SUA GLORIA HABEAT,
QUOS EN, DOMINE, ICIAVISTIS ET QUI A-
BEUNT AD TE. PRAESTATE EIS, DOMINE, TUAM
SCIENTIAM. MII ANNO.
 
Y la traducción que propone es:
 
Aquí entablaron batalla alrededor de 400 caballeros y peones, Dios los tenga en su gloria, a los que ¡he aquí, Señor! heriste de muerte y que parten hacia Ti. Hazles partícipes, oh Señor, de tu salvación. Año 1002.
 
Desde nuestro punto de vista la interpretación es muy dudosa y errónea. En primer lugar nos parece realmente extraño que sea la conmemoración de un batalla que, por el alto número de efectivos que cayeron, debería haber aparecido en las crónicas de la época. Además de que no es habitual (o al menos no conozco ninguno caso) conmemorar derrotas ni victorias en el lugar que ocurren en esa época de fines del siglo X o comienzos del siglo XI.
 
Pero además se hacen suposiciones poco justificadas con respecto a la inscripción como la alusión a un posible grabado de jinetes e interpretaciones del latín muy forzadas. La primera y fundamental es la de la datación. En la epigrafía claramente se comienza con una cruz seguida de IN ERA, el formato habitual en la época tanto en textos escritos en pergamino como en piedra para datar algo. Además debemos de tener en cuenta que el modo de calendación es la era hispánica, luego en ningún modo podemos suponer que la fecha va al final y que sea MII ANNO.