Sópolo el conde Martín Gonçález de Navarra; cavalgó muy privado,
et fuesse para el rey: «Señor, péssete del tu daño:
Calahorra e Tudela forçada te la ha el buen rey don Fernando;
señor, dame tus cartas et iré desafiarlo;
yo seré tu justador, conbaterlo he privado.»
Essas horas dixo el rey: «Séate otorgado».
Las cartas dan al conde, al camino es entrado;
allegava a Çamora, al buen rey don Fernando;
entró por la corte, al buen rey bessó la mano,
e dixo:«Oítme, rey de grand poder, un poco sea escuchado;
mensagero con cartas non deve tomar mal nin reçebir daño;
enbíavos desafiar el rey de Aragón, a vos et a todo vuestro reinado:
vedes aquí sus cartas, yo vos trayo el mandado;
si non, datme un justador de todo vuestro reinado,
yo lidiaré por el rey de Aragón, que so su vasallo.»

Quando esto oyó el rey, en pie fue levantado,
e dixo: «Pessar devía a Dios, et a todo su reinado,
de tal cossa començar rey que devía ser su vasallo;
¿quién gelo consejó, e cómmo fue dello ossado?;
¿quál sería de mis reinos, amigo o pariente o vasallo,
que por mí quessiese lidiar este rieto?»
Rodrigo, a los tres días, a Çamora ha llegado;
vio estar el rey muy triste, ante él fue parado;
sonrrisando se iva, e de la boca fablando:
«Rey que manda a Castilla et a León non deve ser desconortado:
Rey, ¿quién vos fizo pessar o cómmo fue dello ossado?:
de presso o de muerto non vos saldrá de la mano.»
Essas horas dixo el rey: «Seas bien aventurado:
a Diso mucho agradesco por ver que eres aquí llegado;
a ti digo la mi coita, donde soy coitado:
enbióme desafiar el rey de Aragón, e nunca gelo ove buscado;
enbióme dezir que l’diesse a Calahorra, amidos o de grado,
o que l’diesse un justador de todo el mi regnado.
Querelléme en mi corte a todos los fijosdalgo:
[…] non me respondió omne nado;
respóndele tú, Rodrigo, mi pariente e mi vassallo:
fijo eres de Diego Laínez e nieto de Laín Calvo.»

Rodrigo aplaza la lid

Essas horas dixo Rodrigo: «Señor, pláçeme de grado;
atal plazo nos dedes que pueda ser tornado,
que quiero ir en romería al padrón de Santiago,
et a Santa María de Rocamador, si Dios quesiere guissarlo.»
Essas horas dixo el rey: «En treinta días avrás afarto.»
El conde con grand bi […] en pie fue levantado,
et dixo: «Rey, en treinta días mucho es grand plazo,
que más me quería ver con Rodrigo que quien me diesse un condado.»
Estonçe dixo Rodrigo: «Conde, ¿por qué vos quexades tanto?,
que a quien diablos han de tomar chica es posiesta de mayo.»
Essas horas dixo el rey: «Ve tu vía bien aventurado.»