La Biblia de Oña fue compuesta por orden del abad Silvano en el scriptorium de San Pedro de Valeránica (Tordómar, Burgos) finalizándose el 10 de junio del 943, siendo Ramiro II rey de León y Fernán González conde de Castilla. Su autor fue el insigne Florencio de Valeránica.

Fols. I v y II r de la Biblia de Oña
Fols. I v y II r de la Biblia de Oña

Aunque fue una Biblia completa, desgraciadamente hoy en día solo se conservan 13 folios de esta obra. Once folios y un fragmento del duodécimo se conservan en el Noviciado “Maestro Ávila” de la Hermandad de Operarios Diocesanos de Salamanca y contienen Luc. 22, v. 67b-24, v. 53, prólogos y elementos extrabíblicos del IVº Evangelio, Evangelio de San Juan, prólogo de S. Peregrino a las Epístolas de San Pablo incompleto y fragmentos de los cánones de Prisciliano; otro folio suelto se conserva en el monasterio de Santo Domingo de Silos y contiene Luc. 19, v 22-21, v. 15.

Folio conservado en Silos de la Biblia de Oña (S. Lucas, cap. XIX v. 22-cap. XX v. 17)
Folio conservado en Silos de la Biblia de Oña (S. Lucas, cap. XIX v. 22-cap. XX v. 17)

Referencias antiguas a la Biblia de Oña

Se tenía conocimientos de la existencia de dos Biblias antiguas en Oña pues el códice del Escorial R. 11-7 del siglo XII o del XIII procedente del archivo de Oña, en los fols. 113, 146 v. y 147 r., trae una lista de códices y libros del archivo de dicho monasterio y en primer lugar menciona «Dos Bibliotecas», es decir, dos Biblias.

Se le llama Biblia de Oña porque allí se encontraba cuando fue mencionada en el siglo XVI por el cronista Ambrosio de Morales, quien transcribió su colofón, hoy perdido:

No habiendo cosa notable que se pueda contar por estos años, solo puedo ir continuándolos por las memmorias que dellos se hallan. Como dixe atrás, que habiendo sido fundado el Monesterio de Oña algunos años adelante destos, tiene escrituras mucho mas antiguas; así también tiene libros escritos de hartos años ántes de su fundación como es una Biblia de muy grande pargamino y letra Gótica, que se acabó de escrebir á los diez días de Junio año novecientos y quarenta y tres. Así lo dexó por memoria al cabo del libro el que lo escribió, y prosigue: teniendo la sublime cumbre del Reyno de Oviedo y de León el glorioso y Serenísimo Príncipe Don Ramiro , y siendo su Cónsul el insigne Conde Fernán González, que tenia el Condado de Castilla. Que estas son las palabras del escritor trasladadas fielmente del latín sin nombrarse él, ni nombrar el lugar donde, ni para quien escribió , como en los otros libros destos tiempos comunmente se halla.

Coronica General de España que continuaba Ambrosio de Morales coronista del rey nuestro señor don Felipe II. Tomo VIII, Libro XVI, Córdoba, 1586, (Edición Madrid, 1791), pág. 226-227

Gregorio de Argaiz, monje y archivero de Oña, también menciona esta biblia y aporta más datos como quién fue su autor y algunos fragmentos del comienzo de la Biblia. Hablando sobre el supuesto obispo Jimeno de Osma (realmente un arcipreste) nos detalla que:

Pruébase también en el Monacato y Obispado y que residía en San Pedro de Arlanza, porque en la librería de Oña está una Biblia de pergamino, escrita de mano de Florencio, Monje, de quién hablaré luego, y en unos versos acrósticos, que puso en ella, da a entender que él vivía en San pedro, que era Abad Silvano, a quien le dedica la obra de la Biblia, y que allí estava el Obispo D. Ximeno, a quien llama Archisacerdote, y son estos:

Silvano Abbati Sanctissimo
Florentio memorare Scriptor
In honorem Sanctissimi Petri
Vit a Monachorum ibidem fruens
Eximinonis Archisacerdotis

Acabóse la Biblia en la era de novecientos noventa y uno , que es el año de Christo novecientos cincuenta y tres, bien señalado, porque en él entró Abderraghmen, Rey de Córdoba, contra Castilla, llegó a San Esteban de Gormaz, y habiendo talado la tierra hasta Burgos, le salió el Conde Fernán González al encuentro […]

La soledad laureada por San Benito y sus hijos de las iglesias de España y Teatro monástico de la provincia cartaginense, Madrid, 1675, f. 289r-290r

Poco más adelante se refiere al propio Florencio y a su obra mencionando de nuevo esta Biblia:

Escribió también toda la Biblia en pergamino de letra muy menuda, imaginando las principales Historias del testamento viejo: y aunque con pinturas diferentes del pincel de ahora; pero estimadas de los curiosos de entonces, que se preciaban de Apeles, y Timantes: pues el pincel era la punta de la espada. Dejó en los folios unos versos Acrósticos, que son los cinco que he puesto. En cinco órdenes dice lo que quiere, y por ser bárbaros no pondré más de la explicación. Habla, pues, con la Virgen y con su Hijo. Del dicho Convento de Valeria, confiesa, que en él había muchos monjes ocupados en la elección de los libros sagrados. Da a entender que el Abad Silvano, le había mandado escribir para ellos aquella Biblia, y por orden del Obispo Don Ximeno, que vivía en el monasterio de Valeria, y dice le a la Virgen lo siguiente:

“Virgen Santa y flor que engendraste al Señor, que está en lugar de Valeriana, donde hay Monjes ocupados en leer continuamente la Sagrada Escritura juntamente con su Abad, que los está alimentando con el manjar verdadero de la palabra Divina, Estudiad (ó Religiosos) con atención de vuestros ánimos la obra tan bien ordenada de esta Biblia escrita tan hermosamente. El nombre de el que me la mandó copiar está en las primeras letras y versos de la primera columna. El Escritor en las primeras de la segunda. Uno de los Santos, a quien está dedicada la Iglesia, en las primeras de la tercera. El nombre, Dignidad, Episcopal y profesión Monástica, en las primeras y postreras de la cuarta. Coged buenos y olorosos frutos. Así comenzó Moisés los escritos del principio del Mundo. Así los Prophetas lo cantan en sus misteriosos versos, y profundos, también los Evangelistas y Apóstoles en estilo semejantes parecieron en las gentes los misterios de la Fe, dando a los Españoles olorosa y fragante doctrina, como Pedro a todos los Gentiles, Iacobo a Iudea. Luego con el mesmo estilo Iuan, Iacobo, Thomas, Bartholome, Andres, Matheo, Philipo, Simon Zelotes. De esta suerte pues lo ha escrito Florencio en la era novecientos noventa y uno, estando debajo de la obediencia del Abad Silvano, y por mandado suyo, Prelado bien aventurado.”

La soledad laureada por San Benito y sus hijos de las iglesias de España y Teatro monástico de la provincia cartaginense, Madrid, 1675, f. 289r-290r

Vemos sin embargo una incoherencia con la fecha. Ambrosio de Morales daba el 10 de junio del 943 pero Argaiz la data en el 953. Existe otra mención posterior a la Biblia por parte de Fray Íñigo de Barreda, quien fue monje en Oña a fines del siglo XVIII recogida por Constancio Gutiérrez en su artículo ¿Cuándo se escribió la llamada “Biblia de Oña”? por la cual se puede asegurar que el año real fue el 943.

Contenido de la Biblia de Oña

Compuesta por un pergamino de gran calidad, está escrita con letra visigótica, en tinta negra en su mayoría con algunos segmentos en tinta roja. El texto sigue la edición del obispo Peregrino, del siglo V, y tiene conexiones con un ejemplar iluminado en Lyon por encargo del diácono hispano Floro. El trabajo de Florencio se presenta así como una traslación literal del texto lionés al que se le añaden elementos originales hispanos.

Apenas conserva miniaturas, salvo el Incipit del Evangelio de San Juan, donde se combinan hasta seis colores: negro, amarillo, verde, encarnad, azul y oro. También hay algunas letras iniciales decoradas. Según las noticias anteriores, las partes más iluminadas serían las correspondientes al Antiguo Testamento, hoy perdidas.

Está muy relacionada con la Biblia del 960 conservada en San Isidoro de León.

Incipit Folio III r Biblia de Oña 943
Incipit Folio III r Biblia de Oña 943

El redescubrimiento de la Biblia de Oña

La historia de cómo ha llegado hasta nuestros días esta obra es peculiar. Y es que no fue hasta los años 40 del siglo XX cuando se identificó. Resulta que Teófilo Ayuso Marazuela, organizador de una exposición bíblica en Zaragoza en 1940 examinó unas páginas de pergamino que habían sido cedidas e identificó la misma como de estilo visigótico.

Ante su importancia decidió investigar su procedencia. Resulta que la biblia había pertenecido a Vicente Pereda, sacerdote de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos quien lo había conseguido en la localidad de Pereda, cerca de Espinosa de los Monteros, donde el cura local, Bonifacio Cárcamo, le había encuadernado un libro con uno de los folios de pergamino. El cura regaló a Vicente el resto de las páginas que conservaba. El cura también le dijo que se lo había regalado el escribano del pueblo, fallecido en torno a 1880. El resto de la obra parece ser que ¡había sido quemado para asar chorizos!.

Teófilo Ayuso Marazuela investigó los fragmentos y llegó a la conclusión de que era una de las obras hasta entonces desparecidas de Florencio de Valeránica, tal y como defendió en La Biblia de Oña : notable fragmento casi desconocido de un códice visigótico homogéneo de la Biblia de San Isidoro de León, Zaragoza: C.S.I.C., 1945. En dicha obra también se puede ver una reproducción facsímil de la biblia.

Por esas mismas fechas A. Andrés publicó el hallazgo de otro folio en Santo Domingo de Silos (Fragmento de la Biblia visigoda del siglo X, 1941) que había sido donado al monasterio por M. Gómez Moreno en 1940.