El monasterio de San Pedro y Santo Tomás de Valeránica o Berlanga (Baleria, Baralanica, Baralanicas) se ubicó en lo que hoy en día se conoce como Molinos de Valeránica o paraje de San Pedro en el término municipal de Tordómar (Burgos). No queda ningún resto visible de la construcción. En las cercanías se aprecian los restos de una antigua calzada romana que se siguió utilizando en época medieval y que nos recuerdan un pasado más glorioso.

Restos de calzada romana en San Pedro de Valeránica

Restos de calzada romana en San Pedro de Valeránica

Posible puente romano en San Pedro de Valeránica

Posible puente romano en San Pedro de Valeránica

Se desconoce el momento de su fundación por lo que no puede esclarecerse si ya existía en época visigoda o se creó ya en tiempos del condado de Castilla, a fines del siglo IX o principios del X, cuando el valle del Arlanza se incorpora al condado. Autores como Pérez de Urbel apuntaban que era una fundación mozárabe.

Si se sabe que pertenecía al monasterio de San Pedro de Arlanza. Con el tiempo cobró cierta autonomía y relevancia, sumando propiedades y reliquias: la importante villa de Covarrubias, y reliquias de los santos Vincencio y Leto, Tomás, Sebastián y Pelayo de Córdoba.

El 15 de marzo del 942¹ el abad Silvano recibe 60 eras de sal y derechos de uso de salmuera de la importante explotación salinera de Salinas de Añana de manos del conde Fernán González. El 7 de septiembre del 972² Velasco, abad del monasterio de San Pedro de Valeránica,  realiza un trueque con García Fernández, conde de Castilla, y su mujer Ava de Ribagorza: los condes reciben la villa de Covarrubias y el monasterio de San Cosme y San Damián que se ubica en ella; a cambio, San Pedro de Valeránica recibe tres villas a orillas del río Arlanzón: San Román (despoblado en las cercanías de Pampliega), Licinio (despoblado en el término de Escuderos) y Cornelianos (despoblado de La Muñeca en Tordómar). El 6 de enero del 975³ recibe del propio conde el monasterio de Santa María de Hormazas.

Sin embargo, sin que se conozcan las causas, el monasterio declina rápidamente. Se apunta también, aunque no es posible atestiguarlo, que pudo sufrir alguna de las razzias de Almanzor. Lo cierto es que en el 1096 se menciona su estado como de abandono y ruina y sus territorios son enajenados.

Restos arqueológicos

El antiguo emplazamiento del monasterio ha sido objeto de una intervención arqueológica. Se han hallado muros revestidos de ladrillo de tradición romana, así como elementos arquitectónicos de origen visigodo o prerrománico que hoy en día pueden contemplarse en el Museo de Burgos.

  • Dos fragmentos de canceles prerrománico (ss. VIII-X) decorados con motivos geométricos y vegetales, principalmente con viñas.
    Fragmento de cancel prerrománico de San Pedro de Valeránica

    Fragmento de cancel prerrománico de San Pedro de Valeránica

    Fragmento de cancel prerrománico de San Pedro de Valeránica

    Fragmento de cancel prerrománico de San Pedro de Valeránica

  • Un fragmento de una tapa de sarcófago fechada entre los siglos VIII y XI
Fragmento tapa de sarcófago San Pedro de Valeránica

Fragmento tapa de sarcófago San Pedro de Valeránica

  • Un cimacio prerrománico, remate de capitel decorado con sogueado y espirales.
Cimacio procedente de San Pedro de Valeránica

Cimacio procedente de San Pedro de Valeránica

  • Estela sepulcral circular (s. X). Tallada en sus dos caras, muestra en el anverso una inscripción que hace referencia a un tal García. En el centro aparece una cruz griega, de cuyos brazos penden las letras alfa y omega.
Estela funeraria siglo X de San Pedro de Valeránica

Estela funeraria siglo X de San Pedro de Valeránica

El scriptorium de San Pedro de Valeránica

La fama del monasterio de San Pedro de Valeránica viene dada por su scriptorium que durante todo el siglo X fue uno de los más afamados con una producción de gran calidad. Se sospecha que el Beato Emilianense4 tuvo su origen en este monasterio, aunque no fue realizado por su máximo representante: el monje Florencio, quien junto a sus discípulos Jimeno y Sancho fueron protagonistas de algunas de las obras maestras de la miniatura altomedieval. Entre ellas se encuentran la Biblia de Oña (943), los Moralia in Job (945) o la Biblia visigótica de León (960) entre otras. Además fue escribano y notario de la corte condal castellana. Precisamente el único documento original conservado de la época de Fernán González está escrito por Florencio. También procede de este scriptorium un Homiliario conservado actualmente en la catedral de Córdoba5.

  1. Zabalza Duque, Manuel: Colección diplomática de los condes de Castilla, doc. 15, pp. 229-231
  2. Op. cit, pp. 380-382
  3. Op. cit, pp. 394-396
  4. García-Diego, Pablo; Alonso, Diego. La miniatura altomedieval española, Asociación de Amigos del Arte Altomedieval Español, Madrid, 2011, pp. 99
  5. Zapke, Susana. Hispania Vetus. Manuscritos litúrgicos-musicales: de los orígenes visigóticos a la transición francorromana (siglos IX-XIII), Fundación BBVA, Bilbao, 2007, pp. 372-373