[Albarracín, c. 414H/1024 – Albarracín, 9 saban 496H/18 mayo 1103]
Segundo rey de la taifa de Albarracín (1044/45-1103)

Su nombre completo era Abu Marwan ‘Abd al-Malik ben Hudayl ben Razin. En árabe عبد الملك بن هذيل بن رزين

Hijo de Hudayl ben Jalaf, fundador de la taifa de Albarracín.

Sucedió a su padre en el año 436H (29 julio 1044 a 18 julio 1045), inmediatamente tras su fallecimiento. Previamente ya había tomado el título de Husam ad-Dawla (Sable de la Dinastía).

Semblanza de ‘Abd al-Malik ben Hudayl

Según trasmite la Crónica anónima de los reyes de taifas siguiendo a Ibn Hayyan, es el reverso de su progenitor, es decir, ignorante, indolente, arrogante… aunque de excelente oratoria y con buenas dotes en la poesía:

Era la maldad del siglo y el oprobio de la época. [Era] ignorante, no [alguien] que aparentara ignorancia; indolente, no que aparentase indolencia; de poca nobleza; muy pagado de sí mismo, alejado de la marcha de sus asuntos [y] difamador de las gentes de su tiempo. Si la arrogancia se menciona [él] la acrecienta; o [si lo son] los pícaros, entonces les es favorable y propicio; o [si] los poetas, [él] es entonces su pedregal y su leoncillo; o [si] los príncipes, [él] los sobrepasa y excede; o [si] los secretarios, a propósito de ello es, pues, Badi de Hamadan, o [si se menciona] la oratoria es entonces Quss [o] Sahban; o [si lo es] el dinero, es el Qudama de los príncipes; o [si lo es] la ciencia no está de ella ni [de sus] excelencias exento de conocimientos; y su poesía, es, [en fin], más arrulladora que [la que] cualquier arrullador.

Crónica anónima de los reyes de taifas, trad. Felipe Maíllo Salgado, pp. 57-58

Ibn Bassam, cuyo testimonio es recogido en al-Bayan al-Mugrib, es más benigno en su semblanza. Dice que:

Disparaba su arco con la mejor de las precisiones y daba en el blanco. Pese al desprecio que sentía por la comunidad y a la poca [atención] que concedía a quienes estaban preocupados por su elección entre los imanes [, o sea, entre los califas que se suscitaban], a veces les daba audiencia buscando la verdad, dialogando entre engaños y desprecios […]

Más positivo es el juicio de Ibn al-Jaqan, que destaca su bravura, su fortaleza y su esplendidez.

Gobierno de ‘Abd al-Malik ben Hudayl

Tras acceder al gobierno concedió su título de Husam ad-Dawla a su heredero Yahya. Se intituló luego con otros dos sobrenombres: Yabr ad-Dawla (Orgullo de la dinastía) y al-Hayib u-l-ri’asatayn (El chambelán poseedor de las dos jefaturas).

‘Abd al-Malik gobernaba un pequeño territorio de difícil acceso y era de poca importancia. Actuó, por lo tanto, al margen de los grandes conflictos existentes entre los distintos reinos de de taifas

A pesar de su mala fama, supo mantenerse en su reino gracias a sus habilidades diplomáticas. Cuando en 1085 Alfonso VI conquistó Toledo, ‘Abd al-Malik ben Hudayl acudió a esa ciudad en persona para felicitar al rey y obtener del gobernante cristiano la confirmación en sus dominios como gobernador en su nombre. El rey se lo concedió a cambio del pago de parias anuales al reino de Castilla y León y, en contrapartida, curiosamente, le regaló un mono. Esto nos lo cuenta Ibn al-Kardabus:

[…] el señor de Santa María (Albarracín), Husam al-Dawla ibn Razin, se puso en camino personalmente hacia [donde] estaba él [Alfonso VI], tomando consigo un magnífico presente de gran valor, a fin de presentarse a él y rogarle que le confirmase en sus dominios como gobernador en su nombre. El rey otórgoselo y le recompensó por su regalo con un mono. Entonces Ibn Razín empezó a vanagloriarse de él junto a los demás príncipes; pues creía firmemente que él era un escudo que le había preservado de Alfonso de la caída de Alba’sa (la desgracia).

Ibn al-Kardabus: Historia de al-Andalus, trad, Felipe Maíllo Salgado, pp. 109-110

‘Abd al-Malik pagó la parias solo un año. En el 1086, tras la derrota cristiana de Zalaca frente a los almorávides, dejó de hacerlo.

‘Abd al-Malik ben Hudayl y El Cid

Pero por poco tiempo pudo zafarse de la presión de los reinos cristianos pues por la zona comenzó a actuar Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid. En el 1089, el Cid obligó a ‘Abd al-Malik a pagar de nuevo parias, 10.000 dinares anuales, y así lo hizo hasta el 1092.

Parece que sobre esas fechas ‘Abd al-Malik quiso aprovechar la confusión de la zona para expandir su dominios. El 13 de noviembre del 1092 Ibn Lubbun, señor de Murviedro (Sagunto), que se había negado a someterse a Rodrigo Díaz, entregó la plaza al soberano de Albarracín a cambio de una renta. ‘Abd al-Malik, a continuación, quizás para no despertar la ira de El Cid, prestó vasallaje por dicho castillo. El lugar estuvo en su poder hasta el 1098, momento en que cayó en manos de El Cid.

Pero, sin que se conozcan las razones, ‘Abd al-Malik ben Hudayl dejó de pagar las parias en el 1093. A la vez envió emisarios al infante Pedro de Aragón con el siguiente ofrecimiento: le entregaría el castillo de Coalba y una enorme suma de dinero a cambio de obtener su ayuda para conquistar Valencia. Pedro aceptó los regalos pero le traicionó y avisó a Rodrigo de estas intenciones.

Rodrigo Díaz de Vivar, ni corto ni perezoso, atacó Albarracín durante los meses de agosto, septiembre y octubre, obligando a ‘Abd al-Malik a pagar de nuevo parias y a apoyarle en la toma de Valencia.

Poco duró esta alianza forzada. Una vez que El Cid entró en Valencia (1094), ‘Abd al-Malik ben Hudayl se alió con los almorávides. Junto a los señores de Lérida, Tortosa, Alpuente, Segorbe, Jérica y otros iniciaron un nuevo sitio a Valencia. Sin embargo, fueron derrotados por Rodrigo Díaz en la batalla de Cuarte (14 octubre 1094).

Intento de asesinato contra ‘Abd al-Malik ben Hudayl

Ibn al-Abbar nos cuenta que sufrió un atentado ya muy viejo, tres años antes de su muerte, y que sobrevivió. Parece que un cuñado suyo llamado ‘Ubayd Allah, alcaide de Alarcón, invitó a ‘Abd al-Malik y a otros nobles como Ibn Lubbun, antiguo señor de Murviedro, a un banquete en el que el vino corrió en demasía.

En algún momento de la celebración ‘Ubayd Allah ordenó a sus sirvientes que mataran a ‘Abd al-Malik. Pero, aunque malherido, sobrevivió gracias a que su hermana había avisado a la gente de fuera del castillo que acudió en su ayuda.

Los implicados fueron condenados a muerte salvo el propio ‘Ubayd Allah cuyo sufrimiento fue mayor: se ordenó cortarle las manos y los pies y, a continuación, crucificarlo; al hijo de ‘Ubayd Allah se le puso en libertad tras cortarle un pie.

Muerte y sucesión

‘Abd al-Malik murió en Albarracín el 9 de saban de 496H/18 de mayo de 1103. Entre todos los reyes de taifas, fue el del reinado más largo registrado durante el período, ya que ejerció el poder durante 60 años lunares.

Fue sucedido por su hijo Yahya ben ‘Abd al-Malik que permaneció en el gobierno solo un año ya que en el 1104 la taifa fue conquistada por los almorávides.

Poesías atribuidas a ‘Abd al-Malik ben Hudayl

al-Fath ben al-Jaqqan cita a ‘Abd al-Malik en su obra Qala’id al-‘iq-ya’n (Los collares de oro), un conjunto de biografías de los principales literatos de la época. En la Crónica anónima de los reyes de taifas se transcriben, siguiendo a Ibn Hayyan, algunos versos atribuidos a ‘Abd al-Malik ben Hudayl.

En metro tawil:

Haz circular este vino que parece el sol naciente, un vino de gusto fuerte,
que es agradable para el que lo ve y rehúsa ser tocado.
Se muestra a las miradas sin tomar cuerpo,
pese a ser el mejor remedio para la mente y los sentidos.

En metro basit:

¡Oh señor! Prolongue la noche la separación de su deleite,
que frustra a la vida de la percepción de su justo medio.
La noche se alarga hasta que resulta clara para mí,
con la mediación [que se extiende] a lo largo de sus tinieblas.

En metro jafif:

Yo soy un rey que reúno en mi cinco [cualidades]
que hacen vivir [o] morir a los hombres.
Son: la inteligencia, la sabiduría, la energía,
el hablar en su momento y el silencio

El esenciero de la esposa de ‘Abd al-Malik

Esenciero de Zahr, esposa de'Abd al-Malik de Albarracín
Esenciero de Zahr, esposa de ‘Abd al-Malik de Albarracín

En la vega de Albarracín se encontró un esenciero de plata grabada y nielada que estaba dedicado a una de las esposas de ‘Abd al-Malik: Zahr.

Se sabe esta pertenecía por una inscripción en árabe que perfila la pieza y que dice:

Bendición perpetua, bienestar y dicha permanentes, rango ascendente, gloria y rectitud, prosperidad y buena guía, sean para la excelsa señora Zahr, esposa del hayib Mu’ayyid al-Dawla (Sostén del Estado) ‘Abd al-Malik ibn Jalaf, al que Dios preste su ayuda

En su parte superior central hay dos gacelas afrontadas entre roleos de ataurique. Actualmente se encentra en el Museo de Teruel.

Bibliografía

  • Crónica anónima de los reyes de taifas, Trad. Felipe Maíllo Salgado, Ed. Akal, Madrid, 1991.
  • Ibn Idari, Al Bayan al-Mugrib, trad. Felipe Maíllo Salgado en La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de taifas, Universidad de Salamanca, Salamanca, 1993.
  • Ibn al-Kardabus: Historia de al-Andalus, trad. Felipe Maíllo Salgado, Akal, 1993.