[Toledo, ¿? – Albarracín, d. 1092] Abu Isa Lubbun ben ‘Abd al-Aziz ben Lubbun. Aboeca Abenlupón en las crónicas cristianas.

Poeta y rey de la taifa de Murviedro o Sagunto (c. 1087 – 1092)

Abu Isa Lubbun ben ‘Abd al-Aziz ben Lubbun pertenecía a un poderosa familia muladí de Toledo, los Banu Lubb.

Bajo Yahya al-Ma’mún actuó como alfaquí y actuó como visir o cadí en la ciudad de Toledo. Se sabe, por Ibn al-Jattib, que fue gobernador de Alcalá de Henares.

Fue fiel a al-Qadir y le acompañó a Cuenca tras la toma de Toledo por Alfonso VI en mayo del 1085. Allí esperaron a tomar Valencia, lo cual ocurrió en febrero del 1086.

Gobernador de Valencia

En Valencia Abu Isa ben Lubbun tendrá el cargo de visir con el título honorífico de du l-wizaratayn (doble visirato). Pero, al poco tiempo, surgieron desavenencias entre al-Qadir y él.

De todos los emires del reino de Valencia hubo uno que no reconoció a al-Qadir. Fue Ibn Mahqur de Játiva. al-Qadir, pese a las advertencias de Ibn Lubbun, atacó Játiva pero no contó con la ayuda de los soldados castellanos al no ser pagados de forma regular. Mientras tanto Ibn Mahqur logró el apoyo de Mundir de Lérida, Tortosa y Denia a cambio de someterse a él. Mundir atacó a al-Qadir, quien tuvo que replegarse.

Esta actitud y la oposición del visir a la presencia de las tropas castellanas en Valencia y la alta fiscalidad (necesaria para pagar a los mercenarios), provocaron que el visir Ibn Lubbun abandonara a al-Qadir y se retirara a Murbitar (Murviedro, Sagunto)

Señor de Murviedro (c. 1087 – 1092)

En Murbitar (Murviedro/Morvedre, actual Sagunto) reunió a numerosos valencianos descontentos con el gobierno de al-Qadir y gobernó independizándose del poder de Valencia.

Por ese mismo tiempo, El Cid se erige en el protector militar de la zona. Ante la amenaza que esto suponía, Abu Isa ben Lubb se acogió a la protección de Mundir ben Hud, rey de Lérida, Tortosa y Denia.

Pero aun así se vio obligado a pagar parias a El Cid, concretamente 8.000 dinares.

En 1092 acabó cediendo su fortaleza de Murviedro a ‘Abd al-Malik ben Hudayl de Albarracín, como único modo de negarse a cumplir el mandato de El Cid de abastecer de tropas a su ejército para conquistar Valencia.

“Enbio dezir a Abenrrazin, el sennor de Sancta Maria, que se querie meter en su mano, et que viniesse tomar aquellos castiellos que el tenia […] Et fuesse luego Abenlupon con el [Ibn Razin], con sus mugeres et sus fijos…ca non querie auer con el Cid ninguna cosa.

Primera Crónica General

El rey de Albarracín se apresuró a tomar posesión del castillo y seguidamente, para no despertar la ira del Cid, fue a prestarle vasallaje por el dicho castillo. ‘Abd al-Malik se comprometió a abastecer al ejército del Campeador y a comprar el botín que el Cid ofreciera.

Después regresó junto con Ibn Lubbun y su familia a su castillo de la Serranía, donde éstos fueron alojados, aunque no tan espléndidamente como debían haber acordado ambos, según se desprende de los versos que Ibn Lubbun escribió durante su estancia en Santa María.

Exilio y muerte en Albarracín

Ibn Lubbun acabó sus días en Albarracín. Allí fue testigo de un intento de asesinato de su protector.

Pero se dedicó sobre todo a cultivar la literatura y las ciencias. Compuso varias poesías.

Las moaxajas de Ibn Lubbun

Abu Isa ben Lubbun tuvo dotes literarias. Se han conservado algunas moaxajas. En algunas de ellas se puede apreciar el romance mozárabe en forma de jarchas. Este es quizás el ejemplo más famoso:

¡Ay mama, meu al habib ,
vay-se no mes tornarad
Gar,qué faré yo,mamá//
no un bezyêllo lleixarad?

¡Madre, mi amigo
se va y no tornará más.
Díme que haré, madre:
¿no me dejará un besito?

El poeta y cantautor valenciano Josep Piera i Rubió ha traducido dos de su moaxajas al valenciano: una de tema festivo (Seguidme al desierto, amigos) y otra amorosas. Están publicadas en el disco El paradís de les paraules (2011)

Seguiu-me al desert, amics

Seguiu-me al desert, amics, per tal de veure en l’arena
les pedres enderrocades de la llar de l’estimada.
Vull recordar nits de joia i plànyer el temps que fuig.
La meua vida, aleshores, era un vell esclat de brots
als jardins on ella em duia el rec lluent dels seus ulls.

On s’han amagat els astres que prop meu abans lluïen?
On les nits que, vora teu, l’albada venia alegre?
Quin goig quan tu m’oferies aquell veire de vi d’or
que, en flama viva em cremava com flama de garrofer!

En la obra Valencià àrab en prosa i vers de Labán et alii publicada por la Universitat de València en 2011, se traducen otros fragmentos de sus obras, algunas de ellas referidas al vino.

La esfera celeste de Ibn Lubbun

Abu Isa ben Lubbun también tuvo que tener inquietudes relacionadas con la astrología y la astronomía. Resulta que la esfera celeste más antigua que se conserva hoy en día perteneció a Abu Isa ben Lubbun. Se encuentra actualmente en el Museo Galileo del Istituto e Museo di Storia della Scienza en Florencia (inv. nº 2712).

Fue construida en Valencia en el 478H por Ibrahim ben Said al-Sahli al-Wazzan y su hijo Muhammad y está dedicada al: “Señor de los dos Visiratos, el gran cadí Abu Isa ben Lubbun, a quien Dios le conserve el poder y le ayude”.

Tiene 209 mm. de diámetro. El pie no es original, únicamente el globo. En él aparecen 1015 de las 1025 estrellas catalogadas por Ptolomeo pero de acuerdo de acuerdo con las coordenadas que, poco antes, había establecido Azarquiel en Toledo (1067). También vienen dibujadas 47 de las 48 constelaciones de la tradición grecorromana.

En el centro de la esfera está marcada la eclíptica. La inscripción en árabe sobre sus hacedores y el patrocinador se encuentra en el polo sur celeste.

Esfera celeste de Abu Isa ben Lubbun (c. 1085). Conservada en el Museo Galileo - Istituto e Museo di Storia della Scienza.
Esfera celeste de Abu Isa ben Lubbun (c. 1085). Conservada en el Museo Galileo – Istituto e Museo di Storia della Scienza.

Se conserva otro globo atribuido también a Ibrahim ben Said y custodiado en el Département des Cartes et Plans de la Biblioteca Nacional de París con nº de inventario GeA325.