[s. VIII] Obispo y escritor.

Ascárico es un clérigo cristiano asentado en el reino de Asturias, probablemente refugiado tras la conquista musulmana. Fue obispo en la segunda mitad del s. VIII, pero no hay acuerdo entre los estudiosos respecto a su sede: para Díaz y Díaz sería Astorga; para Lambert y Ferrua probablemente Pravia, en Asturias; para otros sería el metropolitano de Braga.

Se sabe de él gracias a los escritos que dirigió al clérigo Tuseredo y por menciones del papa Adriano I y del obispo Elipando de Toledo, todo relacionado con la querella adopcionista que, en ese tiempo, dividía a la iglesia hispana.

Ascárico parece ser partidario de Elipando de Toledo, tal y como nos informa el papa Adriano I (entre 785 y 791), quien nombra a un Ascárico como compañero de Elipando al frente de los obispos hispanos que sustentaban tesis adopcionistas.

Porro et de partibus vestris pervenit ad nos lugubre capitulum, quod quidam episcopi ibidem degentes, videlicet Elipandus et Ascaricus, cum aliis eorum consentaneis, filium Dei adoptivum confiteri non erubescunt, quod nullus, quamlibet haeresiarcha, telam blasphemiam ausus est oblatare, nisi perfidus ille Nestorius, qui purum hominem Dei confessu est Filium

[…] que tienen su sede ahí, a saber, Elipando y Ascárico con otros que están de acuerdo con ellos, [que] no se avergüenzan de proclamar que es adoptivo el Hijo de Dios, afirmación que ninguno, por muy hereje, que sea, se atrevió a vociferar, sino el pérfido Nestorio, que afirmó que el Hijo de Dios era sólo un hombre

Beato de Liébana, Obras completas y complementarias, Madrid, 2004, p. 420-429

Es muy probable que Ascárico y Elipando intercambiaran correspondencia pero no se conserva ninguna de las cartas. Pero unas palabras de Elipando a su partidario Fidelio (escritas en octubre del 785) muestran que un cierto Ascárico en algún momento se interesó cordialmente por las tesis del obispo toledano:

Hanc epistolam domini Ascarici episcopi ideo fraternitati tue direxi, karissime Fidelis, ut cognoscas quanta in Christi servis regnes humilitas […] cum Dominus Ascaricus mihi non docentis imperio, sed interrogantis voto ea escribere voluit, sicut illum vera humilitas docuit.

Esta carta del obispo Ascárico te la he mandado, mi querido hermano Fidel, para que te des cuenta de cuánta humildad reina en los siervos de Cristo […] Ascárico quiso escribirme no con el poder del que enseña sino con el deseo del que pregunta, tal como le enseñó una verdadera humildad

Flórez, Enrique: España Sagrada, V, 536

Obras de Ascárico

Los dos escritos conservados de Ascárico tienen un mismo destinatario: Tuseredo. No conocemos las fechas exactas fechas en las que pudieron ser compuestos.

El Carmen ad Tuseredum (Poema dedicado a Tuseredo) es una composición acroteléstica de nueve versos, siendo el acróstico TVSHEREDO y el teléstico ASCARICVS. Se trata de un diminuto centón de Prudencio de Calahorra (los versos 933-960 de su Hamartigenia) y de Celio Sedulio (Carmen Paschale 1, 346-347) cuya finalidad está por determinar: hasta el momento se ha pensado en estos versos como un epitafio o como broche de una carta.

El Carmen se copió en la conocida como Anthologia Latina Hispana, una riquísima colección poética recopilada probablemente en Toledo de la que se conserva una copia realizada en Lyon en el siglo IX (códices Paris, BnF lat. 8093, 16v a-b y Leiden, UB Voss. lat. F. 111).

Te moderante regor, Deus, sit mici uita beatA

Vt merear abitare locis tuus incola s(an)c(t)iS

Spem capio fore quod egi ueniabile; ob hoC

Exa<u>di libens et sit fatenti uenia largA

Reor, malum merui, set tu bonus aruiter aufeR;

Heu ne cernam t{r}etrum quem uultu et uoce minacI;

Eden in regione locatus sim floribus ad hoC

Deboret ne Hanimam mersam fornacibus astV;

Ocurrat set tua mici gratia longa perenniS

Bajo tu dirección soy regido, Dios. Tenga yo una vida bienaventurada.
Para merecer habitar en tus santas moradas como un peregrino tuyo,
abrigo la esperanza de que todo lo que he hecho será perdonable; por esto
escucha con agrado y obtenga yo, que lo confieso, un perdón generoso.
Lo reconozco, he merecido el castigo, pero tú –como juez misericordioso–[perdóname.
¡Ay! No llegue yo a ver al maligno con el rostro y su voz amenazadora,
y sea yo ubicado en la región del Edén entre flores apropiadas para ello.
Que no devore mi alma en el ardor sumergida en los hornos,
sino que tu generosa gracia perenne me salga al encuentro.

Trad: Javier del Hoyo Calleja: Acerca de dos carmina medievales de Hispania con acróstico y teléstico, Manipulus studiorum en recuerdo de la profesora Ana María Aldama Roy, Universidad Complutense de madrid, 2014, pp. 311-326

Carmen ad Tuseredum - Bloque A
Carmen ad TuseredumParis, BnF lat. 8093, 16v a
Carmen ad TuseredumParis, BnF lat. 8093, 16v b

Por su parte, la Epistula ad Tuseredum (Carta a Tuseredo) pone de manifiesto el espíritu dubitativo y quizá tímido de su remitente, que desea obtener consejo teológico. Ascárico realiza una consulta teológica a Tuseredo sobre la hipotética resurrección de muertos cuando Jesús resucitó, pues era así como algunos de sus contemporáneos parecían entender el versículo 27, 53 del evangelio de Mateo.

El estilo de la carta es algo rebuscado, y en el contenido muestra erudición (aunque solo cita a Isidoro de Sevilla y el Antiguo Testamento, demostrando menos erudición que Tuseredo) y conocimientos de métrica. Dado que se queja de la escasez de libros que padece cuando la redacta, podría pensarse en una evocación de su procedencia meridional, donde habría vivido en mejores condiciones culturales, y de donde habría salido como consecuencia de las luchas entre musulmanes y cristianos.

Esta carta se conserva en el códice &.I.3 del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, del siglo XI, copiado en 1047 por Vermudo y Domingo para la reina Sancha de León y su hijo Sancho, cuyo contenido principal es una copia de las Etimologías de Isidoro de Sevilla.

Bibliografía

  • M. C. Díaz y Díaz, “El obispo Ascárico y su herencia literaria”, en Asturias en el s. VIII. La cultura literaria, Oviedo, Sueve, 2001
  • GIL, J., Corpus Scriptorum Muzarabicorum, vol. 1, Madrid, CSIC, 1973, pp. 113-124