[?, c. 1018 – León, 8 noviembre 1067]
Condesa consorte de Castilla y reina de León

Hija segunda del rey Alfonso V de León y su esposa Elvira.

En un documento del 30 de diciembre de 1020 consta que tuvo como nodriza (que filiam nostram lactauit) a Fronilde Gundemáriz, llamada Siti, pues se hace una donación al monasterio de San Esteban de Piavela, fundado por los antepasados de dicha nodriza.1

En el año 1022 se quedo huérfana de madre. Poco más se conoce de su niñez y adolescencia. Parte de ella debió de pasarla en el monasterio de San Juan y San Pelayo de León disfrutando y gobernando el Infantado. Así aparece en un documento de 1043, donde se señala que Sancha había sido abbatissa en dicho monasterio, y la misma reina lo confiesa en documento solemne de 1063.

El 4 de julio de 1028, moría atravesado en el cerco de Viseo, el rey de León Alfonso V. Dejaba dos hijos, un varón de once años, que ceñía la Corona con el nombre de Bermudo III, y Sancha, un año o dos más joven. Junto a su hermano Sancha aparecerá confirmando una serie de donaciones reales el 15 de noviembre y el 30 de diciembre de dicho año.2

Boda frustrada con el conde García Sánchez de Castilla

El condado de Castilla estaba gobernado por el joven García Sánchez desde el año 1017. Ante el empuje de su cuñado Sancho III de Pamplona, casado con su hermana Munia Sánchez, los castellanos optaron por fortalecer sus vínculos con León, que en los ultimos años de Alfonso V estaban erosionados.

Se propuso entonces el matrimonio entre el conde García Sánchez y Sancha, la hermana del rey Bermudo III. El conde preparó un viaje a León para conocer a su prometida. Pero fue asesinado ese mismo 1028.

La infanta Sancha, de quien dicen las crónicas que fue “antes viuda que casada” y que, “medio muerta, mezclaba, con lúgubre llanto, sus lágrimas con la sangre del infante muerto, clamando que también a ella la habían asesinado”, hizo erigir en el Panteón Real de León, situado a los pies de la iglesia del Monasterio de su residencia, un cenotafio con la esgrafía del conde, de cuerpo entero, bello y joven, acompañado de la inscripción funeraria que todavía se puede leer: “H[ic] R[equiescit] Infans Domns Garsia, qui venit in Legionem, ut acciperet Regnum, et interfectus est a filiis Velae comitis”. Sin embargo, la sepultura real del conde se encuentra en el monasterio de San Salvador de Oña.

Matrimonio con Fernando Sánchez, conde de Castilla

El conde García Sánchez había muerto sin sucesión y Sancho III Garcés de Pamplona, alegando los derechos sucesorios de su esposa, se hizo con el poder en el condado de Castilla. Como gobernador de esos territorio instaló en Burgos a su hijo Fernando Sánchez.

Sancho Garcés III había conseguido en León la adhesión de un grupo de condes y logró, con su ayuda, casar a Fernando con Sancha, la hermana del rey leonés, anteriormente prometida del conde García.

Se celebró la boda en 1032, probablemente en Burgos, con la asistencia de los reyes de León y de Pamplona. La novia recibía como dote, real o aparente, las tierras entre los ríos Cea y Pisuerga, disputadas entre León y Castilla y ahora también por Pamplona.

Condesa consorte de Castilla (1032-1037)

De los primeros años del gobierno de Fernando y Sancha en Castilla no hay documentación fiable, aunque sí consta que estuvo siempre dirigido por Sancho el Mayor.

Sancho III murió en 1035. Fernando se mantiene como conde de Castilla bajo una teórica sumisión a García III Sánchez, y con unos territorios muy mermados , ya que aproximadamente la mitad del condado castellano pasó a dominio directo del reino de Pamplona.

Firma de Sancha, esposa de Fernando I de León en un documento del 1037
Firma de Sancha, esposa de Fernando I de León en un documento del 1037

Por otro lado, la muerte de Sancho III dio una oportunidad a Bermudo III para recuperar los citados territorios entre el Cea y el Pisuerga. A comienzos de septiembre del 1037 Bermudo III atacó el condado de Castilla. Fernando contaba con la ayuda del rey García III de Pamplona. En Tamarón los ejércitos se enfrentaron y Bermudo III fue alanceado y cayó muerto.

Bermudo III no tenía un sucesor y Fernando, el vencedor, reclamó para sí el trono leonés, ya que todos los derechos sucesorios recaían sobre su esposa Sancha, única heredera legítima. Los condes leoneses se opusieron a las pretensiones de Fernando y, únicamente, por la intervención de Sancha, abrieron las puertas de la capital a Fernando y a los ejércitos castellanos.

Fernando y Sancha, reyes de León

El 22 de junio de 1038, Fernando era ungido rey de León en la Catedral de Santa María. El día anterior (miércoles, 21 de junio de 1038), ambos reyes, Fernando y Sancha suscribieron un diploma de donación, en sí intrascendente, pero de notable importancia histórica por el gran número de confirmaciones y roboraciones de magnates castellanos y leoneses y las tres últimas líneas del documento: “Istum testamentum rouorauerunt quando ego rex domno Fredinando in Legione introibi et ordinacione acepi; cum cuncti uiri Castelli et Legionensis hic fuerunt in uno, rouorauerunt et confirmauerunt”.

Estatuas de Fernando I y Sancha en los jardines del Palacio Real de Madrid
Estatuas de Fernando I y Sancha en los jardines del Palacio Real de Madrid

Según las crónicas, la reina Sancha se prodigaba en la corte atendiendo a iglesias y monasterios. Afirman que Fernando no sólo obtuvo el reino de León por su esposa Sancha, sino que también le ayudó a gobernarlo, distinguiéndose siempre por su prudencia —spiraculum prudencie, le llamaba su marido— y perspicacia en las complicaciones de la guerra.

Lucas de Tuy llega a decir que, mientras el rey Fernando combatía a los moros en todos los frentes, la reina Sancha procuraba caballos y armas y cuantos pertrechos eran necesarios para la guerra. Aparece siempre al lado de su esposo, a veces, en el mismo frente de guerra.

Sancha y su acción cultural

Sancha se implicó en la realización de numerosas iniciativas artísticas en su reino y, sobre todo, en la capital de León.

Quizás lo más importantes en la construcción de la actual basílica de San Isidoro, una de la sobras maestras del estilo románico. La reina impulsó la reconstrucción en estilo románico del maltrecho monasterio de San Juan y San Pelayo de León, donde además se ubicaría el panteón real de León.

Panteón de Reyes en San Isidoro de León
Panteón de Reyes en San Isidoro de León

Coincidió esta construcción con que, en el transcurso de una aceifa contra al-Mu’tadid de Sevilla, Fernando le exigió la entrega de las reliquias de San Isidoro de Sevilla. Los restos llegaron a León en otoño del 1063 y fueron depositados en el nuevo templo, que fue consagrado el 21 de diciembre.

Es interesante destacar también la inscripción conmemorativa de la iglesia de San Isidoro. Inicialmente había sido situada en la puerta de ingreso pero fue trasladada al transepto sur. Finalmente se repuso en su lugar original. El matrimonio real se nombra en el segundo renglón «excellentissimus Fredenandus rex et Sancia regina» y la reina vuelve a aparecer en la última línea en la que se puede leer «Sancia regina deo dicata peregit.»

Lápida conmemorativa de San Isidoro de León
Lápida conmemorativa de San Isidoro de León – Foto de la Fundación Santa María la Real de Aguilar de Campoo

Sancha y Fernando fueron además impulsores de un variado conjunto de libros. La serie fue iniciada por unas Etimologías (Etymologiarum libri XX) de San Isidoro, que se acabaron el 21 de agosto de 1047 y hoy en día se conservan en la biblioteca del Real Monasterio de El Escorial. En uno de los laberintos que decoran el libro, en el folio 8v, aparece el texto “Sancio et S/ancia librum”, lo que indica que era un libro que pudo ser regalado por Sancha a su hijo Sancho, el futuro rey de Castilla y de León.

fol. 8v Etymologiarum libri XX de Fernando y Sancha
fol. 8v Etymologiarum libri XX de Fernando y Sancha

Otra muestra de la acción de la reina es el Beato de Fernando I y Sancha, copiado por Facundo en el 1047, con unas destacables miniaturas. En uno de los acrósticos aparece precisamente el nombre de los donantes: Fredenandus Rex y Sancia Regina.

Acróstico del Beato de Fernando i y Sancha: Fredinandus Rex y Sancia Regina.
Acróstico del Beato de Fernando I y Sancha: Fredenandus rex dei gra mra l(iber) y Sancia Regina mra libri.

Por otro lado, en el folio 6v del Diurnal o Libro de Horas de Fernando I y Sancha (Psalterium, Liber canticorum et Ordo nocturnalis), datado en el 1055, aparece un retrato en miniatura de Sancha.

Fol. 6 Diurnal de Fernando I y Sancha. A la derecha miniatura de Sancha.
Fol. 6v Diurnal de Fernando I y Sancha. A la derecha miniatura de Sancha.

En esta obra, conservada hoy en día en la Universidad de Santiago de Compostela, escrita por Pedro e iluminada por Fructuoso también se encuentra este exlibris del folio 6: «FREDINANDI REGIS SUM LIBER» y «FREDINANDI REGIS NECNON ET SANCIA REGINA SUM LIBER»;

fol 6r del Libro de Horas de Fernando I y Sancha

Y en el folio 285: «Sancia ceu uoluit / quod sum Regina peregit / Era millena nouies / dena quoque terna (…)».

Fol. 285 Libro de horas de Fernando I y Sancha
Fol. 285 Libro de horas de Fernando I y Sancha

Por último, tenemos otro libro relacionado con Sancha. Se trata del Liber canticorum et orarum de Sancha que fue realizado por Cristóbal en 1059 y se encuentra en la Universidad de Salamanca. Se trata de la única obra de la que es dueña exclusivamente la reina cuya firma aparece en la «D» inicial del folio 1r.

Folio 1 Liber canticurum et orarum reina Sancha de León
Folio 1 Liber canticurum et orarum reina Sancha de León

Su presencia se deja traslucir, además, en la llamada confesión «ego misera et pecatrix Sancia» en la que posteriormente se añadió también el nombre de Urraca demostrando cómo la infanta seguía los pasos de su madre. Se encuentra al comienzo del folio 179r.

Folio 179 Liber canticurum et orarum reina Sancha de León
Folio 179 Liber canticurum et orarum reina Sancha de León. Se aprecia sobrescrito Urracha sobre Sancia en el comienzo del fol. 179r

Se conservan otros elementos artísticos más allá de estos manuscritos. El crucifijo de marfil y azabache que los reyes donaron a San Isidoro de León (1063), en el cual se puede apreciar una alusión directa a quienes encargaron la pieza mediante una inscripción situada en el anverso, en la parte inferior, justo debajo de la figura de Adán encorvado en la que se lee: «FREDINANDVS REX SANCIA REGINA».

Crucifijo de Fernando I y Sancha. Museo Arqueológico Nacional.
Crucifijo de Fernando I y Sancha. Museo Arqueológico Nacional.

El Arca de San Juan Bautista o San Pelayo, fue donada por los reyes en 1059 a la actual iglesia de San Isidoro que por aquel entonces estaba dedicada a estos dos santos cuyas reliquias se albergaban en el arca. Posteriormente pasó a custodiar los vestigios de San Vicente por lo que también es conocida por este nombre así como por el de Arca de los Marfiles. Ha sido asociada con una de las arcas de oro y marfil que se recogen en el célebre y ya citado documento de donación del año 1063 y más concretamente con la «capsam eburneam operatam cum aureo.» La guarnición metálica que poseía se perdió en el siglo XIX  con los ataques de los soldados franceses. Se conservan únicamente veinticinco placas de marfil clavadas sobre un alma de madera. Las del cuerpo de la caja tienen tallas con la representación de los Apóstoles cobijados bajo arcos de herradura o semicirculares. En la cubierta aparecen los cuatro ríos del Paraíso, el Tretamorfos y placas con ángeles, arcángeles y serafies. Hoy en día se puede admirar en el Museo de la Real Colegiata de San Isidoro de León. Su datación ha sido posible gracias a la inscripción realizada en plata que fue leída por Ambrosio de Morales en el siglo XVI  y que decía: «Arcula Sanctorum micat haec sub honore duorum Baptistae Sancti Joannis, sive Pelagii. Ceu Rex Fernandus Reginaque Santia fieri iussit. Era millena septena seu nonagena».

Arca de los Marfiles de San Isidoro de León
Arca de los Marfiles de San Isidoro de León

El arca de plata destinada a cobijar los restos de San Isidoro también forma parte del ajuar donado por los reyes en 1063 con motivo de la consagración de la nueva iglesia. Se realizó para contener las reliquias del obispo hispalense e iba dentro de otra de mayor tamaño y cuya cubierta de oro fue despojada por los franceses en 1808. El arca argéntea perdió en ese momento algunos de sus relieves que se sustituyeron por placas con motivos geométricos.

El cuerpo de la caja se estructura a base de pilastras que flanquean tres escenas en los lados largos y una en los cortos. La iconografía de la misma se basa en el Génesis. Presenta dos figuras que han sido identificadas con Fernando I. Se habrían perdido además otras cinco imágenes que serían Sancha y sus damas.

Por último, la llamada Arqueta de las Bienaventuranzas, es también una donación de la pareja real. La obra actual parece una reconstrucción con madera del siglo XIV y restos de marfiles del siglo XI.

Arqueta de las Bienaventuranzas
Arqueta de las Bienaventuranzas

Muerte y sepultura

Fernando falleció en noviembre del 1065. Sancha se retiró al monasterio donde había sido abadesa en su adolescencia.

Sancha falleció en su retiro el 8 de noviembre del año 1067. Fue sepultada en el Panteón de Reyes de San Isidoro de León, donde serían enterrados, además de sus padres, hermano y esposo, los restos mortales de tres de sus hijos: Elvira, Urraca y García II de Galicia.

En el sepulcro de piedra en el que fueron depositados los restos mortales de la reina Sancha fue esculpida la siguiente inscripción latina:

H. R. SANCIA REGINA TOTIUS HISPANIAE, MAGNI REGIS FERDINANDI UXOR. FILIA REGIS ADEFONSI, QUI POPULAVIT LEGIONEM POS DESTRUCTIONEM ALMANZOR. OBIIT ERA MCVIII. III N. M.

Sepulcro de la reina doña Sancha en el Panteón de Reyes de San Isidoro
Sepulcro de la reina doña Sancha en el Panteón de Reyes de San Isidoro

Que traducido al castellano viene a decir:

Aquí yace Sancha, reina de toda Hispania, esposa del gran rey Fernando e hija del rey Alfonso, que pobló León después de la destrucción de Almanzor. Falleció el día 3 de noviembre de la era mil ciento ocho años.

Sancha es hoy en día venerada como beata en el seno de la Iglesia católica.

Matrimonio y descendencia

Contrajo matrimonio con Fernando I de León, hijo del rey Sancho Garcés III de Pamplona y Muniadona. De esta unión nacieron:

  • Urraca (c. 1033- c. 1103)
  • Sancho (1038-1072), rey de Castilla como Sancho I, y de León como Sancho II (1065-1072).
  • Elvira (m. 1101).
  • Alfonso (1040-1109), rey de León (1065–1072) y de León, Castilla y Galicia (1072-1109), como Alfonso VI.
  • García (1042-1090), rey de Galicia (1066-1071 y 1072-1073).
Sancha según óleo de Joaquín Gutiérrez de la Vega, 1851, Museo del Prado

  1. López Ferreiro, Historia de Santiago, t. II, ap. 87.
  2. López Ferreiro, Historia de Santiago, t. II, ap. 90.