[¿? – 942]

Conde de Osona (939-942)

Hijo primogénito de Suniario I de Barcelona y de Riquilda de Toulouse.

En 939 fue nombrado conde de Osona por parte de su padre, separándose de esta manera de la dinastía principal del condado de Barcelona. Su muerte prematura en 942 provocó que el condado de Osona fuera restituido al de Barcelona.

Su muerte debió de ocurrir en la batalla de Baltarga, donde una coalición de ejércitos de los condados catalanes y provenzales derrotaron a los húngaros que habían invadido la Marca Hispánica y asediado Lérida, en al-Andalus.

Se sospecha que su muerte pudo ser una de las causas que hizo que a partir del esa fecha Suniario I fuera dejando las labores de gobierno en manos de sus hijos Borrel II y Miró y acabra cediéndoles el poder en el 947. Asimismo Suniario incrementó las donaciones a fundaciones religiosas tras la muerte de su hijo.