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¡Salud, lector! Que la bendición del Altísimo guíe vuestra vista por estas líneas de pergamino. Nos hallamos en el crepúsculo de un año cargado de tribulaciones y de espadas que no conocen el reposo. Yo, humilde siervo de la historia y testigo de los vaivenes de nuestra atribulada Spania, me dispongo a fijar para la memoria los hechos que han marcado este año 726 de la Encarnación del Señor, el 764 de la era hispánica. Un tiempo de sombras y conquistas, cuando el ímpetu de los hombres del desierto parece no hallar frontera que los detenga y los antiguos reinos se han desvanecido como la niebla al salir el sol.
Brevis rerum gestarum summarium
En este año de la Encarnación del Señor de setecientos y veinte y seis, la antigua tierra de los godos está ya prácticamente bajo el yugo de los sarracenos. Pero, no contentos con dominar Hispania, han vuelto sus ojos y sus lanzas hacia las tierras más allá de los Pirineos. Los hechos más señalados que vuestro cronista ha podido certificar son:
- Fallece el valí ʿAnbasa ben Suḥaym al-Kalbī mientras volvía de una de sus campañas contra los francos.
- El nombramiento de Udrā ibn Abd Allāh al-Fihrī como nuevo gobernador para calmar las levantiscas tierras andalusíes.
- El mantenimiento del foco de resistencia en las montañas de Asturias bajo el caudillo Pelayo, que sigue siendo piedra en el zapato del invasor.
Annales rerum gestarum Era DCCLXIV
Un año, tres valíes
La pujanza de ʿAnbasa b. Suḥaym al-Kalbī, valí de al-Andalus en nombre del califa omeya de Damasco, se vio truncada en el mes de enero. Volviendo de sus frecuentes campañas contra los francos, el valí fue herido de gravedad o cayó enfermo de fiebres malignas —las versiones de los mercaderes difieren— durante la retirada hacia el sur. Su muerte ha dejado un vacío de mando en Córdoba, justo cuando la presión sobre los cristianos del norte parecía arreciar. Es un recordatorio de que ningún hombre, por más tierras que someta, puede escapar al juicio final.
Ante la vacante dejada por ʿAnbasa, sus tropas designaron como valí a Udrā b. Abd Allāh al-Fihrī. Este nuevo gobernador se mantuvo en el poder uno o dos meses hasta que arribó a al-Andalus el nuevo valí nombrado desde Ifriqiya: Yaḥyà b. Salama al-Kalbī. Yaḥyà ha recibido orden expresa del califa de Damasco, Hisham b. ʿAbd al-Malik, de suavizar las cargas fiscales a cristianos y judíos y de perseguir a aquellos musulmanes que se habían apropiado injustamente de bienes y propiedades.
La resistencia en las Asturias
Continua la resistencia en los montes del norte. En el entorno de los Picos de Europa, lo que se empieza a conocerse como Asturias, antiguos nobles de los ducados visigodos de Asturias y de Cantabria han logrado mantener la rebelión acaudillados por Pelayo. Tienen su centro de poder en Cangas de Onís.
Persona insignis Era DCCLXIV in Hispania
Sin duda alguna, el nombre que ha corrido de boca en boca este año, sea con temor o con respeto, es el de ʿAnbasa b. Suḥaym al-Kalbī. Si bien su vida se ha extinguido, su gobierno ha marcado un antes y un después en la organización de la Spania ocupada. Fue él quien dio el golpe de gracia a las últimas plazas fuertes de la Septimania y quien llevó la yihad hasta las Carcasona y Nimes. Su rigor administrativo y su capacidad militar lo sitúan como el gran protagonista de este ciclo que ahora cerramos.
Res gestae memorabiles in cetero Orbe Terrarum
Más allá de nuestras costas y de los pasos de montaña, en la lejana Constantinopla, el emperador León III ha desatado una tormenta que estremece a la cristiandad. Llegan noticias de que ha promulgado edictos contra las sagradas imágenes, ordenando su destrucción en lo que llaman iconoclasia. Dicen los viajeros que la ciudad de Constantino vive días de revuelta y que incluso el Papa de Roma se opone con firmeza a tal desatino, lo que presagia una fractura dolorosa entre el Oriente y el Occidente.
La propia ciudad de Venecia, en Italia, se ha levantado contra el imperio de Oriente. Y la ira divina se ha desatado mediante una enorme explosión en el volcán de la isla griega de Santorini.
Meae praedictiones pro anno proximo
Para el año que se avecina, la Era DCCLXV, preveo que la muerte de Anbasa traerá una breve pausa en las grandes expediciones hacia el norte, pues el nuevo valí deberá asentar su autoridad sobre las levantiscas facciones árabes y bereberes. No obstante, temo que la presión sobre la Aquitania franca se reanude pronto, pues el hambre de tierras de los sarracenos es insaciable.
En las montañas de Asturias, vaticino que Pelayo aprovechará esta transición de poder para fortalecer sus defensas, aguardando el momento en que los invasores se debiliten por sus propias discordias internas.