Hisham ben ‘Abd al-Malik [691 – 6 febrero 743] (en árabe هشام بن عبد الملك)

Décimo califa omeya (724-743)

Sucedió en el califato a su hermano Yazid II. Era el cuarto hijo del califa ‘Abd al-Malik y de su mujer Fátima ben Hisham, hija del califa Yazid I.

El Imperio islámico estaba en estos momentos inmerso en varios problemas pero el largo gobierno de Hisham va a ser eficaz y va a continuar con las reformas iniciadas por el califa ‘Umar II. En su gobierno promovió el patronazgo de las artes y supervisó la traducción de obras literarias y científicas al árabe. También impulsó la educación construyendo numerosas escuelas. Siguiendo el ejemplo de ‘Umar II, volvió a una interpretación estricta de la sharia, la ley islámica y la hizo cumplir incluso dentro de su propia familia.

Donde sin embargo sufrió varios reveses fue en el plano militar. En el Cáucaso sufrió varias derrotas frente a los kázaros como en la batalla de Marj Ardabil (9 diciembre 730); en la Transoxiana, en lucha contra los turcos del kaganato Turgesh, con las derrotas del Día de la Sed (724) y la Batalla del Desfiladero (julio 731), con lo que se perdió el control de la Transoxiana. En al-Andalus se inició una fuerte acometida contra el reino franco que acabo en fracaso tras la derrota en la batalla de Poitiers (732). Sí obtuvo victorias frente al Imperio Bizantino, logrando obtener Caesarea Mazaca (725), Samalu en Cilicia (726), Charsianon en la Capadocia (730), Sindirah (738) y otras zonas fronterizas, aunque también cosechó alguna derrota como la batalla de Akroinon (740).

Durante su gobierno también se enfrentó a varias revueltas de los pueblos recién conquistados. En la India aplacó la rebelión de Ja Singh en la región del Sindh. Pero el movimiento más peligroso fue la revuelta bereber en el norte de África, originada por una mezcla de las enseñanzas jariyíes y del resentimiento del pueblo bereber que se veía marginado del poder y, en muchas ocasiones, humillado por los conquistadores árabes. En el año 740 un ejército bereber derrotó al ejército califal en Wadi Sherif. Hisham envió un potente ejército de 27.000 soldados dispuesto a aplastar la rebelión pero fueron derrotados en el 741. En el 742 el valí de Ifriqiya, Handhala ben Safwan, tras una serie de victorias iniciales, fue sitiado en la capital, en Qairuán. Handhala logró romper el sitio y puso en desbandada a los bereberes causando miles de muertos y dando fin a la rebelión.

También tuvo que sofocar rebeliones provocadas por los propios clanes árabes. Zayd ben Alí, nieto de Husayn ben Alí, segundo imán chií. Fue derrotado gracias a la traición de los habitantes de la ciudad de Kufa. También se constata durante su gobierno el ascenso del clan de los abbasíes en las regiones de Jorasán e Iraq.

Hisham murió a causa de una difteria el 6 de febrero del 743. Su figura ha sido recordada por su honestidad y humildad. Siempre vestía la capa verde que había llevado el día que ascendió al califato; demostró saber hacer pan y queso de leche de cabra; administró eficazmente las finanzas del imperio

Fue sucedido por su sobrino al-Walid II.

 

Situación en al-Andalus

A pesar de que el califato de Hisham es generalmente recordado por su estabilidad y su buen gobierno, la situación en Ifriqiya y al-Andalus no parece tan idílica. En el 730 tuvo que deponer al valí al-Haytam por su política de represión contra los yemeníes, siguiendo las instrucciones del valí de Ifriqiya, Ubayd ben ‘Abd al-Rahman, también destituido en el 731. al-Andalus, tras el valiato interino de Muhammad ben ‘Abd Allah, paso a manos de ‘Abd al-Rahman al-Gafiki. al-Gafiki fue el protagonista de la derrota de Poitiers (732), en la cual él mismo falleció. Allí mismo los musulmanes nombraron valí a ‘Abd al-Malik ben Qatan, quien gobernó hasta que fue depuesto en el 734 por el valí de Ifriqiya, Ubayd Allah ben Habbab. Le sucedió ‘Uqba, quien sí puso en práctica las políticas tendentes a la integración de la población y a justa distribución de la carga fiscal. Logró recuperar Pamplona (734) y se defendió con éxito en Narbona ante los intentos de conquista franca.

Tras la rebelión bereber (740), durante la cual desapareció la dominación musulmana en la práctica totalidad de la Meseta Norte, ‘Uqba fue depuesto por ‘Abd al-Malik ben Qatan. Éste, junto con las tropas del sirio Balch ben Bisr, quien había cruzado desde el norte de África tras sufrir varias derrotas, lograron contener la rebelión bereber en al-Andalus. Tras el éxito, Balch manda ejecutar a ‘Abd al-Malik y se autoproclama valí. Este hecho es el comienzo de la fitna, la guerra civil en al-Andalus, entre los baladíes (los árabes que llegaron en los inicios de la conquista) y los recién llegados por el reparto del poder y de las tierras. Balch murió en el 741 por una herida recibida en un combate y fue sucedido por el sirio Ta’laba ben Salama, quien tuvo que seguir combatiendo a baladíes y bereberes.