Aunque la moda de los selfies parece algo muy actual, el gusto de las personas por autorretratarse viene de antiguo. Está claro que antes no existían máquinas fotográficas digitales, ni palitos selfie. Solo aquellos que sabían pintar y dibujar podían permitirse el lujo de retratarse a sí mismos. Y esto es lo que hicieron dos monjes castellanos del siglo X en la última páginas de una Biblia que acabaron en el año 960: Florencio y Sancho, monjes del desaparecido monasterio castellano de San Pedro de Valeránica (Tordómar, Burgos).

El 20 de julio del 960 Florencio y su discípulo Sancho, que trabajan en uno de los scriptorium europeos más afamados del siglo X, acaban de copiar la Biblia visigótica de San Isidoro de León. Florencio ha dirigido el trabajo y ha elaborado unas hermosas miniaturas; Sancho, un presbítero y discípulo de Florencio, ha sido el calígrafo. Ha sido un trabajo arduo, minucioso, artesano pero están tan satisfechos de su trabajo que quieren permanecer en la historia. Y no les basta con una simple firma: deciden autorretratarse.

En esta última página (el folio 514 del códice), que como no podía ser menos acaba con una gran letra omega (la última del alfabeto griego) aparecen dos figuras haciendo un brindis. A la izquierda está Florencio y a la derecha Sancho, cuyos nombres están escritos en minio sobre sus cabezas: Florentius Cf. (Florencio Confesor) y Sanctius presbiter (Presbítero Sancho). Los dos están vestidos con ropas monacales y además se dedican mutuamente unas loas. Así se alaban el uno al otro.

Le dice Florencio a Sancho:  «O Karissimo / micique dilecto / discipulo et pre gaudio retaxando Sanctioni / presbitero. Benedicamus celi / quoque regem nos qui ad istius / libri finem uenire permisit / incolomes. Amen». Que traducido es algo así: «Oh mi más querido y amado discípulo, elegido por mí, el presbítero Sancho.  Alabemos al cielo cuyo reino nos ha permitido llegar al final de este libro. Amén».

Y Sancho a Florencio: «Sanctius presbiter / et iterum / dico magister / benedicamus Dominum nostrum / Ihesum Christum in secula seculorum / qui nos perducat / ad regna celorum / Amen». Que traducido quiere decir: «Y yo reitero lo dicho por el maestro. Alabemos a nuestro Señor Jesucristo por los siglos de los siglos, quien nos guiará hacia el reino de los cielos. Amén»

Ahora lo llamamos selfie y parece muy moderno. Pero no parece algo muy original. ¿Conoces algún ejemplo más de la época?

Página final (fol. 514) Biblia San Isidoro de León