[c. 973 – Murcia, ramadán de 455 H/28 agosto-26 septiembre 1063]. En árabe أبو بكر بن طاهر

Rey de la taifa de Murcia (c. 1061 – 1063)

Perteneciente a los Banu Tahir, árabes qaysíes, una de las principales familias de Murcia que contaba entre sus miembros a ilustres juristas y hombres de letras.

Gobernador de Murcia bajo Zuhayr (1028-1038)

Tras la muerte del eslavo Jayrán, le sucedió Zuhayr en el gobierno de Almería y Murcia. Zuhayr, quien gobernaba desde Almería, designó como su gobernador (ra’is o arraez) en Murcia, con poder sobre la cora de Tudmir, a Abu Bakr Ahmad ben Ishaq ben Tahir.

Ibn Tahir encontró la oposición inicial de Abu Amr Ibn Jattab, noble local, que acudió a buscar el apoyo de Muyahid de Denia, cuyas tropas capturaron a Ibn Tahir.

Tras pagar un elevado rescate por Ibn Tahir, Zuhayr llevó a Almería a los Banu Jattab para evitar nuevos alzamientos. Pero esto no le bastó para llegar a controlar totalmente la cora de Tudmir, ya que Muyahid había conquistado localidades como Orihuela y Elche. De hecho, Zuhayr no llegó a dominar por completo Tudmir hasta el mismo año de su muerte (1038), según relata el cronista al-Udrí.

Gobernador de Murcia bajo los amiríes de Valencia (1038-c. 1061)

A la muerte de Zuhayr, en 1038, la soberanía del territorio murciano pasó a ‘Abd al-Aziz de Valencia.

Pero es muy posible que este poder fuera sobre todo teórico. Según el célebre intelectual valenciano Ibn al-Abbar, pese al reconocimiento teórico de la soberanía del amirí, Ibn Tahir gobernó sus territorios de manera independiente, si bien no adoptó ningún sobrenombre honorífico ni acuñó moneda, prueba de su limitada soberanía.

Según Ibn al-Abbar, Ibn Tahir sólo transmitía a sus súbditos aquellas decisiones del amirí que le convenían. Asimismo, enviaba a Valencia la parte de la recaudación fiscal sobrante, tras haber cubierto sus propias necesidades, correspondiéndole el mantenimiento de las tropas estacionadas en la región murciana. No es de extrañar que las fuentes musulmanas de la época afirmen que Muhammad ben Tahir incrementó tanto su riqueza que llegó a apoderarse de la mitad del país como propiedad privada.

Por otra parte, dicho autor elogia su moderada acción de gobierno en lo referente a la administración de justicia, percepción de impuestos y organización militar, lo cual le granjeó el favor y el afecto de los murcianos.

Esta actitud se mantuvo una vez que falleció ‘Abd al-Aziz de Valencia y le sucedió su hijo ‘Abd al-Malik al-Muzaffar (1061). Aún así en al-Bayan al-Mugrib de Ibn Idari dice que:

El poder de su hijo al-Muzaffar se debilitó en Valencia, entonces Ibn Tahir se apoderó de Murcia y gobernó de forma independiente en ella hasta que murió; luego heredó su autoridad real en ella su hijo Muhammad ben Tahir.

al-Bayan al-Mugrib de Ibn Idari, trad. por Felipe Maíllo Salgado en La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifa, p. 199

Es posible que tras la muerte de ‘Abd al-Aziz, siendo su sucesor ‘Abd al-Malik joven y con no muy buenas dotes de gobierno, Ibn Tahir aumentara su grado de autonomía aunque siguiera si seguir nombrándose amil. Tampoco realizó ninguna acuñación de moneda con su nombre.

Ibn Tahir fue también un intelectual y hombre de letras. Junto al título de ra­’is, que le correspondía como gobernante, las fuentes le otorgan el de Sayj, que acredita su renombre en el ámbito de las ciencias jurídicas y religiosas.

Abu Bakr Ahmad ben Ishaq ben Tahir murió nonagenario en ramadán de 455H/28 de agosto-26 de septiembre de 1063, siendo sucedido por su hijo Abu ‘Abd al-Rahman Muhammad ben Abi Bakr ben Tahir, quien consolidaría la independencia de la taifa de Murcia.