[Córdoba, c. 990 – 15 junio 1045] (en árabe مجاهد العامري ). Mugeto en las fuentes latinas.

Abu l-Yaysh Muyahid ben ‘Abd Allah al-Amirí llamado al-Muwaffaq bi-Allah (el triunfador por Dios)

Primer rey de la taifa de Denia y Baleares (1010-1045) y rey de la taifa de Valencia (c. 1010) y (1019-1021)

Muyahid era hijo de Yud, una esclava cristiana posiblemente originaria de Cerdeña, y de ‘Abd Allah, un liberto de origen europeo (siqlabí) cliente de los amiríes, es decir, de la familia de Almanzor.

En la corte cordobesa ocupó altos cargos y era experto en filología árabe. Además, su sobrenombre, Abu-l-Yaysh, es decir, «padre del ejército» puede indicar que fue formado para dirigir acciones militares.

Gobierno en Valencia y fundación de la taifa de Denia (1010)

Al comenzar la fitna en Córdoba (1009), Muyahid abandonó la capital, atacó Tortosa y luego se instaló en Valencia. Allí, en torno al 1010, aprovechando la rebelión de Muhammad II se hizo con el poder pero fue desbancado al poco por dos esclavos negros: Mubarak y Muzaffar.

Huyó entonces a Denia donde se proclamó independiente. En un principio era favorable a los pretendientes amiríes al califato, aunque terminó apoyando a Muhammad II al Mahdi, undécimo califa omeya de Córdoba (1010).

Ante la amenaza de Jayrán, otro antiguo eslavo amirí que se había establecido en Almería tras derrotar a Aflah, Muyahid proclamó califa en el año 1014 a un miembro de la familia omeya, ‘Abd Allah al-Muayti. Muyahid lo acogió en Denia.

Conquista de las Islas Baleares (1015)

En 1015 incorporó a a sus dominios las islas Baleares. La flota, en la que viajaba el pretendiente a califa al-Muayti, partió de Denia a principios de 1015 y su primer destino fue Ibiza, desde donde las tropas pasaron a Mallorca.

La conquista conllevó una serie de medidas destinadas a evitar levantamientos de la nobleza árabe y que, según Ibn al-Jatib, fueron efectivas.

Muyahid impuso un riguroso control de las yeguadas y estableció un registro de las mismas y sus características. Obligó a los propietarios de caballos a registrar los potros cuando nacieran y a criarlos hasta que pudiesen ser montados, después de lo cual el caballo era confiscado por cinco dinares de oro. En caso de que el caballo no fuese entregado, su dueño debería justificarlo ante las autoridades y conseguiría un certificado eximiéndole de toda responsabilidad si podía demostrar su inocencia. Se establecieron castigos para aquellos que negociasen con los caballos de manera fraudulenta, como marcar la propia oreja de quien intentase cambiar la marca que los potros llevaban en la suya.

Esta preocupación de Muyahid por los caballos respondía a razones militares: su ejército necesitaba cabalgaduras para la conquista de Cerdeña, que ya estaba siendo planeada por Muyahid.

La conquista de Baleares hizo de Muyahid el más importante gobernante saqaliba y basaba su fuerza en la flota califal que había logrado obtener en Palma. Esto causó el enfrentamiento marítimo entre Jayrán y Muyahid, del cual solo ha quedado constancia por un texto literario de Said de Bagdad, panegirista de Almanzor que se había refugiado en Denia, y al que Muyahid envió desde Mallorca una bolsa de dinero junto con la noticia de su victoria sobre Jayrán.

Más adelante nombraría a su nieto ‘Abd Allah gobernador de las islas.

Conquista de la isla de Cerdeña (1015-1016)

Desde las Islas Baleares emprendió la conquista de la isla de Cerdeña, sobre la que mantuvo soberanía durante aproximadamente año (1015-1016). El ejército de Muyahid, compuesto por 125 barcos y más de 1.000 jinetes, partió de la bahía de Palma con destino a Cerdeña en 1015.

La flota atracó cerca de Cagliari, donde encontraron la oposición de las tropas sardas, capitaneadas por Malut, pero la caballería arrolló a los defensores y mató a su jefe.

Tras conquistar la llanura de Campidano y parte de la provincia de Cagliari, Muyahid hizo construir una serie de fortalezas y torres defensivas y adaptó una fortaleza en Castro Mugete, cerca de la aldea de San Gregorio. Siguiendo la costumbre andalusí, convirtió una antigua villa romana en residencia de verano y habilitó sus termas transformándolas en baños árabes. Es muy probable que el topónimo de Castro Mugete responda a la transformación del nombre de Muyahid.

El verano de 1016 el papa Benedicto VIII convocó a las flotas de Pisa y Génova para reconquistar Cerdeña.

Cuando la flota genovesa-pisana apareció en el horizonte hubo divergencias entre las tropas de Muyahid: un sector se rebeló contra él y rechazó el enfrentamiento contra los cristianos, proponiendo abandonar la isla con las riquezas adquiridas en los saqueos. Según Ad-Dabbi y al-Humaidi, Muyahid envió sus tropas a la mar para sofocar la rebelión más que para hacer frente a los italianos.

Los barcos de la antigua flota califal fueron sorprendidos por la flota coaligada y cayeron en poder de los italianos uno a uno. Ante la inminente derrota Muyahid ordenó a su almirante, Abu Jarrub, que buscase refugio en un puerto sardo que no estaba al abrigo de los vientos; en contra de la opinión del almirante se cumplió la orden de Muyahid y entonces se desató una enorme tormenta que hizo naufragar a la mayor parte de la flota invasora.

El cronista y astrónomo persa al-Yuryani, que acompañaba al rey de Denia, narra como Abu Jarrub reprochó el error de Muyahid, ente los gritos de desesperación de éste.

Los pocos barcos que consiguieron escapar se dirigieron a Baleares. La familia de Muyahid quedó prisionera en Cerdeña. Después, desde Baleares, Muyahid intentó reconstruir la flota e hizo todas las gestiones posibles por lograr la libertad de su familia, presa en Cerdeña, lo cual consiguió rápidamente con algunas excepciones: Yud, su madre, rehusó volver a Al-Andalus, dato que ha servido a algunos historiadores para establecer la teoría del origen sardo de la familia de Muyahid; Alí, su primogénito fue retenido como rehén, para evitar nuevas expediciones del rey de Denia contra Cerdeña y fue criado en la corte de Enrique II de Alemania.

Hacia 1032 Alí fue rescatado por los Banu Hammad de Bugía y regresó a Denia. En sus años de cautiverio había abandonado el Islam y se había convertido al cristianismo y también había olvidado en parte  la lengua árabe. A su regreso volvió a adoptar su primitiva religión.

Leyendas en torno a Muyahid y Cerdeña

La presencia de Muyahid en Cerdeña inspiró una leyenda. Dice que Muyahid envió al papa Benedicto VIII un saco de castañas significando la gran cantidad de musulmanes que estaban dispuestos para atacar a la cristiandad.

El pontífice respondió enviando a Muyahid un saco de mijo para hacer ver que era aún mayor el número de cristianos prestos para la defensa.

Los genoveses y los pisanos se disputaron el honor de haber expulsado a Muyahid y en la leyenda creada después, le hicieron volver a Cerdeña, donde fue convertido al cristianismo.

Rebelión de al-Muayti (1016)

Durante la ausencia de Muyahid, al-Muayti parece haber intentado hacerse con el poder en Denia. Al regreso del rey de la taifa, el omeya fue desterrado al norte de África y acabó su vida ejerciendo de maestro de escuela.

Rey de la taifa de Valencia (c. 1019 – c. 1021)

En 1019 Muyahid fue asociado al trono de la taifa Valencia, asumido en principio por Labib de Tortosa, tras la muerte de sus gobernadores, Muzaffar y Mubarak. Esta asociación vino causada por los problemas que se le plantearon a Labib al tomar el poder, pues los valencianos no lo aceptaron plenamente, pues le acusaban de pro-catalán y llamaron para sustituirle al gobernador de Lérida, Sulayman ben Hud. Esta destitución también apartaba a Muyahid del gobierno de Valencia, por lo que lanzó su ejército contra las tropas de Ben Hud.

La guerra terminó en 1021, cuando el rey de Denia abandonó sus aspiraciones al gobierno de los reinos levantinos, aceptando el nombramiento como háyib de ‘Abd al-Aziz, nieto de Almanzor y que como su abuelo tomó el título de al-Mansur.

Conflictos con las taifas de Almería y de Valencia

Muyahid se preocupó de expandir los territorios de su taifa y tuvo numerosos enfrentamientos con sus vecinos de Valencia y Almería.

En 1021 Jayrán de Almería trató de intervenir en los asuntos del Levante y nombró gobernador de Murcia a un nieto de Almanzor, Muhammad ben ‘Abd al-Malik, llamado al-Mutasim, para oponerse a la designación como rey de Valencia de ‘Abd al-Aziz, otro nieto de Almanzor que había sido proclamado en Játiva y tenía el reconocimiento de Muyahid.

En 1022 ‘Abd al-Aziz fue expulsado de Játiva por los mismos que le habían entregado el poder y Jayrán consiguió que se reconociese su soberanía sobre Játiva.

Muhammad ben ‘Abd al-Malik comenzó a sobrar en sus planes, por lo que fue expulsado de la ciudad y acogido en Denia por Muyahid.

En 1028 murió Jayran de Almería y fue sucedido por Zuhayr, quien heredó un reino ensanchado al que reconocían su soberanía Játiva, Tudmir (desde Alicante hasta Lorca), la provincia de Albacete con su importante enclave viario de Chinchilla, Almería y Jaén.

Muyahid trató de incorporar a su reino Tudmir, cuyo gobierno había sido encomendado por Zuhayr a Abu Bakr Ibn Tahir. Este gobernador encontró la oposición de Abu Amr Ibn Jattab. Muyahid intervino en la confrontación entre ambos tomando partido por el segundo. Sus tropas capturaron a Ibn Tahir, que fue rescatado por Zuhayr por una elevada cantidad de dinero.

Con esta operación Muyahid no logró controlar Tudmir, pero creó intereses a su favor entre la poderosa familia de Ibn Jattan, a quien Zuhayr llevó a Almería para evitar nuevos conflictos.

En 1038 surgieron hostilidades entre ‘Abd al-Aziz de Valencia y Muyahid. A la muerte de Zuhayr de Granada (1038) los almerienses llamaron a ‘Abd al-Aziz para que los gobernara frente a una posible invasión de Granada.

‘Abd al-Aziz de Valencia, nuevo rey de Almería, quiso conquistar Granada y para ello pidió la ayuda de Muyahid, que se la prestó sin mucho convencimiento y le recomendó prudencia.

Hubo un enfrentamiento verbal en Lorca entre ambos. ‘Abd al-Aziz llamó cobarde a Muyahid y en respuesta Muyahid abandonó su alianza y dejó a ‘Abd al-Aziz en una situación muy comprometida. Así narra el episodio el emir granadino ‘Abd Allah:


[‘Abd al-Aziz ibn Abi Amir de Valencia] se dio perfecta cuenta de que Muyahid  tenía el propósito de dejarlo y abandonarlo, y cuando por fin se presentó le pidió explicaciones. Entonces dijo Muyahid , dirigiéndose a él y a sus mejores generales: ‘Si vosotros, oh gentes, no conocéis a los beréberes ni sabéis por experiencia lo que es hacerles la guerra, yo, por dios, sí que lo sé; tened cuidado de no perecer a sus manos, y sabed que una guerra normal de veinte años es mejor que encontrarse con ellos una sola hora, en la que puede caer una dinastía, cambiar un trono y quedar aniquilado un gran ejército; no os precipitéis’. [‘Abd al-Aziz] ibn Abi Amir le respondió: ‘Eres un cobarde; vuélvete a Denia y no desmoralices mi ejército’.

En vista de ello Muyahid  se retiró inmediatamente, ofendido por la injuria que se le hacía. No tardó, sin embargo, en entrar la disensión en el ejército [de ‘Abd al-Aziz ibn Abi Amir]. Los soldados vieron con inquietud la retirada de Muyahid , y los catalanes (ifrany), llenos de codicia, formularon exigencias imposibles de satisfacer. Ibn Abi Amir tuvo, pues, que desistir de la campaña, descorazonado.


El siglo XI en 1ª persona: Las ” Memorias ” de ‘Abd Allah, último rey Zirí de Granada destronado por los Almorávides

Muyahid, que era un hombre rencoroso, aprovechó la debilidad de ‘Abd al-Aziz para atacar sus tierras (1041), comenzando por Lorca, Jódar y Játiva.

‘Abd al-Aziz pidió ayuda a tropas mercenarias cristianas y consiguió someter a los fatás de Játiva. La guerra terminó en 1041 gracias a la mediación de Sulayman al-Mustasin de Zaragoza. Se firmaron las paces junto con una alianza matrimonial: Alí, el primogénito de Muyahid, se casó con una hija de Sulayman y Abd al-Aziz de Valencia casó con una hija del rey de Denia.

El resultado de la guerra fue muy favorable para Muyahid, que tomó de su vecino los territorios del norte del Segura hasta Orihuela, Baeza, Jódar y probablemente el territorio que hoy ocupa la provincia de Albacete.

Intervención de Córdoba (1026)

Muyahid apenas se interesó por el desarrollo de la fitna. Únicamente intervino en Córdoba cuando se apoderó de ella el califa hammudí Yahya. Jayrán y Muyahid acudieron a la llamada de los cordobeses enfrentados con los bereberes.

Ambos entraron en Córdoba en 1026, pero las relaciones entre ambos eslavos se fueron enfriando fruto de la desconfianza mutua. Jayrán abandonó Córdoba el 19 de junio de 1026. Muyahid aguantó un poco más pero acabó yéndose a Denia.

Los tumultos, desórdenes y agitaciones se sucedieron en Córdoba mientras sus ciudadanos temían el retorno de los bereberes. Los notables cordobeses acordaron entonces deponer a los hammudíes y Córdoba se quedó sin califa (1026). Posteriormente se proclamaría al omeya Hisham III de quien Muhammad ben ‘Abd al-Malik, quien había acompañado a Muyahid, consiguió el título de háyib.

Apoyo al falso Hisham II y alianza con la taifa de Sevilla

En 1035 Muyahid suscribió un alianza con los abbadíes de Sevilla, que habría de ser muy beneficiosa para ambos reinos.

Abul Qasim Muhammad I, rey de Sevilla proclamó la noticia de que el califa omeya Hisham II estaba vivo y pidió al resto de los reyes de taifas que aceptasen su soberanía. Aunque era una farsa, Muyahid y otros reyes la admitieron y proclamaron su sometimiento a Sevilla.

Al final de sus días, Muyahid afianzó su alianza con la taifa de Sevilla mediante un enlace matrimonial.

Muerte y sucesión de Muyahid

Muyahid murió por causas naturales el 15 de junio de 1045 y fue sucedido por su hijo Alí.

Personalidad de Muyahid

Ibn Hayyan, que fue coetáneo suyo, habla de una personalidad compleja y un carácter voluble que motivaba drásticos cambios de humor y de actividades; sufría grandes depresiones que le llevaban a pasar largas temporadas dedicado al estudio, como a prescindir totalmente de los libros y abandonarse a los placeres. Aún así valora positivamente el gobierno de Muyahid.

El cronista Ibn Bassam, que escribió a principios del siglo XII, coincide con Ibn Hayyan en la descripción del complejo carácter de Muyahid, aunque valora negativamente su reinado y le tacha de traidor por haber abrazado la causa de Muhammad al-Mahdi. Según este cronista, esta traición había sido motivada por su carácter ambicioso.

La corte de Muyahid

Muyahid acogió a importantes intelectuales, sobre todo escritores y ulemas, que huían de los conflictos cordobeses, donde el propio Muyahid se había educado como eslavo al servicio de la corte de Almanzor.

Muyahid era un hombre formado y un generoso mecenas. Aficionado a la filología, especialmente la coránica, se rodeó de ulemas y lexicógrafos. Se le atribuye la autoría de un libro de métrica y retórica que se usaría para corregir las faltas que cometiesen sus contemporáneos. Era muy crítico con los poetas, que no destacaron en su corte.

El gran poeta Ibn Darray, que recaló en la corte de Muyahid desde 1028 hasta su muerte en 1030, elogió el poderío marítimo de Muyahid en una casida de gran solemnidad que comenzaba así:

Naves que son como esferas celestes, de las que sus estrellas

son arqueros y lanceros, armados de punta en blanco.

Cruzas con ellas los abismos del mar,

y sus olas se fatigan por el peso abrumador.

Durante su reinado la corte de Denia tuvo un gran esplendor intelectual. Allí se encontraron lexicógrafos como Ibn Sida de Murcia o el especialista en el Corán Abu Amr ad-Dani. Fue también en su corte donde Ahmad Ibn García escribió su famosa Epístola (al-Suūbiyya) en la que ensalzaba a los no árabes.

En la taifa de Denia donde tuvo lugar la famosa polémica sobre los fundamentos del derecho entre el zahirí Ibn Hazm y el malikí Abu l-Walid al-Bahyi. El prosista Ibn Burd al-Asgar dedicó a Muyahid la Epístola de la espada y el cálamo (Risālatal-sayf wa-l-qalam) consistente en una disputa entre la espada y la pluma.

Otras intelectuales que acompañaron a Muyahid fueron: Al-Bayi de Beja; Al-Barr de Córdoba; Al-Wáqqashi de Toledo, dedicado a la lógica, la geometría y la astronomía; o el astrónomo persa Al-Yuryani.

Acuñaciones de moneda de Muyahid

En el año 1011, Denia se convirtió en la primera taifa en acuñar moneda de plata desde la ceca de Elota.

Dirham a nombre de Muŷāhid Ceca: Dāniya [Denia], 435 Hégira / 1043-1044 d. C. Plata, 26 mm y 4,90 g

Dirham a nombre de Muŷāhid
Ceca: Dāniya [Denia], 435 Hégira / 1043-1044 d. C.
Plata, 26 mm y 4,90 g
Colección Tonegawa

También acuñó dinares de oro, con ceca ilegible, en 432H/1040-1041, y dirhemes de plata con ceca de Denia, desde 430H/1038-1039 en adelante, y con ceca de Mallorca, en 435H/1043-1044.

Matrimonio y descendencia

  • Ali Iqbal al-Dawla, su sucesor en el gobierno de la taifa
  • Hasan Sa’d ad-Dawla, asociado al trono pero apartado luego, posiblemente por conspirar contra su padre.
  • Una hija que se casó con Abu Amr Abbad ben Muhammad, rey de la taifa de Sevilla.
  • Una hija que se casó con ‘Abd al-Aziz de Valencia.