[¿? – Batalla de Zalaca o Sagrajas, 23 octubre 1086 ]

Rey de la taifa de Jaén (c. 1067 – c. 1068)

Hijo menor de Bādīs ben Ḥabūs, rey de la taifa de Granada.

Los detalles de su biografía son conocidos por las Memorias publicadas por su sobrino ʿAbd Allāh, último emir zirí de Granada.

Como hermano menor de Buluggin Sayf al-Dawla, Māksan fue centro de numerosas conspiraciones contra su hermano y contra su propio padre. En un fragmento de sus Memorias, ʿAbd Allāh lo retrata así:

Por otra parte, era Māksan hombre de mala conducta, irrespetuoso y de lenguaje grosero, que a todo el mundo amenazaba, con lo cual se atrajo el aborrecimiento y el odio de los cortesanos de su padre, que recibía frecuentes quejas de su comportamiento

Memorias de ʿAbd Allāh en El siglo XI en 1ª persona

La primera de ellas fue organizada por el visir judío Josef ben Nagrela y acabó con el envenenamiento de Buluggin (1064). Según ʿAbd Allāh, el visir judío reunió un consejo de jeques y propuso envenenar a Buluggin para que fuera Māksan el sucesor en el gobierno de Granada.

Josef ben Nagrela trató por todos los medios que Bādīs nombrara sucesor a Māksan pero parece que Māksan despreciaba al visir judío, posiblemente también incitado por su madre, quien prefería a tro judío como visir llamado Abu-l-Rabí ben al-Matuni, quien además le hacía préstamos personales.

Ante este desprecio Josef ben Nagrela decidió hacer caer en desgracia a Māksan. Aprovechando la antipatía que despertaba el príncipe zirí, logró que varios cortesanos testificaran en su contra. Bādīs ordenó la muerte de la madre de Māksan y de sus nodrizas así como algunas mujeres a su servicio.

Māksan, por su comportamiento, pero también por los recelo de su propio padre, acabó siendo desterrado de Granada. Debía de salir de los confines del reino acompañado por un abid (esclavo). Parece que este abid a su vez estaba soborndado por Josef ben Nagrela de forma que debía de cortar la cabeza a Māksan una vez que llegarán auna detrminada localización. Su objetivo es que fuera proclamado sucsor al-Mu’izz, un nieto de Bādīs.

Pero los designios de Josef ben Nagrela no se cumplieron ya que el 30 de diciembre de 1066 fue asesinado, provocando además una macre entre los judio de Granada.

Māksan se encontró camino de su destierro con Mūsàkkan ben Ḥabūs al-Magralí, uno de los jefes sinhaya que el visir judío había logrado expulsar de Granada con destino a Jaén.

Mūsàkkan liberó a Māksan y lo condujo a Jaén diciéndose:

Nada me será más útil que tener a mi lado a este hijo del soberano para apoyar mi pretensión de apoderarme de Jaén o de cualquier otra plaza, pues las gentes se le someterán y yo adquiriré grandes riquezas.

Memorias de ʿAbd Allāh en El siglo XI en 1ª persona

Una vez llegados a Jaén Mūsàkkan se hizo gobernador de Jaén en nombre de Māksan.

Gobierno en Jaén

El nuevo visir de Bādīs, al-Naya, veía con preocupación la rebelión de Jaén pues temía que los bereberes de dicha zona se aliaran con sus adversarios dentro de Granada y le derrocaran para poner en el gobierno a Māksan.

Sin embargo, Bādīs no deseaba enfrentarse militarmente a su hijo y prefería una solución diplomática. al-Naya mientras trataba de ganarse mediante sobornos a los bereberes de Jaén.

En Jaén quien realmente gobernaba era Mūsàkkan. Así lo cuenta su sobrino Abd Allāh:

Dentro de esa ciudad, Mūsàkkan tenía oscurecido a mi tío Māksan, se había arrogado toda la autoridad y allegaba riquezas por su propia cuenta. Māksan no era para él más que una especie de halcón que utilizaba para su caza, y a mi tío no le quedaba otro recurso que soportar este estado de cosas, ya que no tenía más partidarios que aquellos y, por otra parte, estaba satisfecho con su suerte, puesto que Mūsàkkan le había salvado la vida y él pensaba que seguir con el alma unida al pellejo era ya un botín que le dispensaba de aspirar a otras cosas

Memorias de ʿAbd Allāh en El siglo XI en 1ª persona

Ibn Idarí se hace eco del mal gobierno de Māksan en Jaén y cuenta un anécdota de que este tenía una perra llamada Labunna para burlarse de los hammudíes pues era el nombre de una hija de esa familia.

El visir al-Naya consiguió finalmente su propósito y un grupo de bereberes se alzó en Jaén contra Māksan y Mūsàkkan. Ambos huyeron de la ciudad y se encaminaron hacia Toledo. Allí Yaḥyà ben Ismael ben-Di-l-Nun, Al-Mamum, le acogió y le confió un puesto en el ejército, mientras que Mūsàkkan ofreció sus servicios militares en diverso reinos.

Exilio en Toledo

Mientras tanto la estrella del visir al-Naya, a pesar de su éxito al tomar Baeza, se fue eclipsando. Un numeroso grupo de bereberes seguía conspirando para asesinar a al-Naya y poner en su lugar a Māksan. Y así fue, al-Naya fue asesinado y los asesinos enviaron el anillo del difunto visir a Toledo a Māksan diciendo: “Ya no hay en Granada quien se te oponga ni haga frente”.

Sin embargo Māksan no acudió rápidamente y Bādīs nombró visir a un mozárabe, Abu-l- Rabí con la oposición de la mayoría de los jefes bereberes. Sabiamente, el nuevo visir aconsejó a Bādīs que se reconciliara con Māksan y que le escribiera perdonándole y con la promesa de que le nombraría sucesor al trono.

Regreso a Granada

Māksan retornó entonces a Granada. Pero Bādīs decidió tomarse un fría venganza. Le prodigó dinero pero le aconsejó de modo que los que al principio eran sus partidarios, los sinhaya, acabaron odiándolo. Le dijo que debía de mostrarse duro y cruel con ellos. Y así lo hizo, despreciando y humillando a todos.

Lo mismo hizo con miembros de su propia familia como su prima Umm al-‘Ulu, quien deseaba casarse con él, pero a cambio recibió ultrajes e insultos. La narración de su sobrino ʿAbd Allāh es muy descriptiva de la situación:

Al coincidir sus aviesas inclinaciones con los pésimos consejos de su padre, la maldad se apoderó de él por entero, y nada tenía en más que insultar y burlarse de las gentes. Lo asombroso era que contra quienes mostraba mayor odio era contra quienes le amaban y habían trabajado en su favor. Tales ataques hizo a su honor y tantas obligaciones imposibles les impuso, que todo el mundo pasó a odiarlo y se dio perfecta cuenta de su poco seso. Unánimemente se pensó que nada bueno podía esperarse de él

Memorias de ʿAbd Allāh en El siglo XI en 1ª persona

Últimos años de Māksan ben Bādīs

Finalmente Bādīs decidió volver a apartar a su hijo de Granada y lo designó como gobernador en Jaén. De este modo Māksan no acabó siendo el sucesor de Bādīs sino que lo serían sus sobrinos.

No hay noticias de que se opusiera al gobierno de su sobrino ʿAbd Allāh en Granada, seguramente porque gobernó Jaén prácticamente de forma autónoma. En el año 466H/1074 perdió Jaén a manos de la taifa de Sevilla .

ʿAbd Allāh señala que Māksan falleció en la batalla de Badajoz, es decir, en la famosa batalla de Zalaca o Sagrajas acaecida el 23 de octubre de 1086. Suponemos que formaba parte del ejército granadino que combatió junto a los almorávides a las tropas de Alfonso VI de Castilla y León.