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Teresa Bermúdez, hija de Bermudo II

por Javier Iglesia Aparicio
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Teresa Bermúdez, hija de Bermudo II

[¿León?, f. s. X – Oviedo, 25 abril 1039] Infanta de León.

Hija de Bermudo II de León y de Elvira García, su segunda esposa, hija del conde García Fernández de Castilla.

Lo que conocemos de su biografía es, sobre todo, gracias al Corpus Pelagianum del obispo Pelayo de Oviedo (med. s. XII) . Nos dice que, a la muerte de su padre, fue dada en matrimonio ipsa nolente por su hermano, Alfonso V (rey entre 999 a 1028), al rey de Toledo, para mantener la paz entre ambos territorios.

Ipsam uero Tarasiam post mortem patris sui dedit frater eius Adefonsus in coniugio,
is ipsa nolente, cuidam pagano regi toletano pro pace

Sánchez Alonso, Benito: Crónica del Obispo Don Pelayo, 1924

Según la narración, una vez que llegó a la corte toledana, Teresa ordenó a su esposo que no la tocara, para no incurrir en la ira divina. Pero el rey ignoró sus peticiones y fue castigado.

Ipsa autem, ut erat Christiana, dixit pagano regi: Noli me tangere, quia paganus es; si uero me tetigeris Angelus Domini interficiet te. Tunc rex derisit eam, et concubuit cum ea semel, et statim, sicut predixerat, percussus est ab Angelo Domini.

Sánchez Alonso, Benito: Crónica del Obispo Don Pelayo, 1924

Muy enfermo y aterrado por el castigo recibido, el soberano mandó preparar oro y plata, tejidos preciosos y gemas y, tras convocar a Teresa, la envió de vuelta a León cargada de regalos. Allí Teresa Bermúdez tomó los hábitos de monja. Más tarde se trasladó a Oviedo, donde murió y fue enterrada en el monasterio de San Pelayo.

Ille autem ut sensit mortem propinquam adesse sibi, uocauit cubicularios et consiliarios suos, et precepit illis onerare camellos auro et argento, gemmis et uestibus preciosis, et adducere illam ad Legionem cum totis illis muneribus. Quo loco illa in monachali habitu diu permansit, et postea in Oueto obiit, et in Monasterio Sancti Pelagii sepulta fuit.

Sánchez Alonso, Benito: Crónica del Obispo Don Pelayo, 1924

La historia también se incluye en la Crónica Najerense que a su vez fue compilada a partir de fragmentos de la crónica de Pelayo y otros textos historiográficos anteriores. Aparece en dos ocasiones en el libro II, 32 y en el libro II, 40. Aquí la primera mención:

A esta Teresa, después de la muerte de su padre, su hermano Alfonso se la entregó en matrimonio a un rey pagano de Toledo a cambio de la paz. Pero ella, como era cristiana, le dijo al rey pagano: “No me toques, porque eres un pagano. Como me toques, el ángel del Señor te matará”. Entonces el rey se rio de ella y se acostó con ella una vez, y al instante, como ella le había predicho, fue golpeado por el ángel del Señor. Cuando sintió que la muerte ya estaba cerca, llamó a sus asistentes y consejeros y les ordenó que cargaran camellos con oro y plata, con piedras y vestidos preciosos y que la llevaran a León con todos aquellos regalos. Ella permaneció en este lugar con los hábitos monásticos largo tiempo y luego murió en Oviedo y fue enterrada en el monasterio de San Pelayo.

Crónica Najerense, II 32

Lo que está fuera de duda es la existencia de la propia Teresa, confirmada por al menos cuatro diplomas con su firma1:

  • el primero fechado en 1017, procedente del Tumbo A de la catedral de Santiago (nº 90)
  • el segundo en 1 de marzo de 1028 (Tumbo A de la catedral de Santiago nº 93)
  • el tercero en 27 de enero de 1030 (Tumbo A de la catedral de Santiago nº 94)
  • y el cuarto, fechado el 22 de diciembre de 1037 y procedente de Oviedo.

Tras su vuelta a León, la infanta vivió allí una temporada y, en un momento indeterminado, se trasladó a Oviedo. Fue sepultada en el monasterio de San Pelayo de Oviedo donde una lápida funeraria nos dice que falleció el 25 de abril de 1039.

Según Lucas Álvarez, en el Tumbo A (fol. 38v) de la catedral de Santiago hay una miniatura que representa a Sancha y A Teresa, las hijas de Bermudo II.2

El matrimonio con el rey musulmán: ¿Leyenda o realidad?

Ha existido una profunda controversia entre quienes mantienen que la historia de su matrimonio es una leyenda y los que afirman que sí pudo ser posible. Si bien es cierto que las primeras noticias son de casi un siglo después de los hechos, tampoco es extraño este tipo de políticas matrimoniales en esa época, por lo que, en nuestra opinión, sí pudo haber ocurrido en realidad.

¿Por qué? La razón que nos dan las crónicas para este matrimonio es muy clara: Alfonso V desea la paz con los musulmanes tras sucesivos años de razias amiríes contra sus dominios y, ante su frágil situación, decide pactar este matrimonio a cambio de la paz.

¿Cuándo? Podemos pensar que si Teresa firmó un documento en 1017 en Santiago, esto quiere decir que por esas fechas ya había vuelto a la corte leonesa. Entonces fue en algún momento entre los años 998 y 1017.

¿Con quién se casó Teresa Bermúdez? Pues no está nada claro quién era el rey de Toledo a quien se refieren las crónicas. En esa época Toledo, tras la caída de los amiríes en el 1009, comenzó a ser una reino taifa siendo Ibn Masarra (c. 1010 – c. 1012) y Abū Bakr Ya’is b. Muḥammad b. Ya’is b. Munḏir al-Asadi (c. 1012 – c. 1026) los primeros gobernantes conocidos. Es por lo tanto posible que, aprovechando el desconcierto en el califato, Alfonso V se asegurara cierta tranquilidad en su frontera meridional pactando con uno de estos reyezuelos.

Sin embargo, la mayoría de los estudiosos, como Dozy3, se han inclinado por la opción de que el rey sería Almanzor y que, una vez fallecido este, Teresa sería devuelta por su hijo ‘Abd al-Malik. Otros rechazan esta opción como Cotarelo4. Sin embargo, casi ninguno parece tener en cuenta que sí existían reyes de Toledo antes del 1017 y que es plausible una boda con uno de ellos.

El único apoyo a la teoría de que Almanzor fuera el esposo (el seguido por Dozy) es un texto muy tardío, del siglo XIV, de Ibn Jaldún que recoge que en 993 Bermudo II envió una hija con el enemigo, quien, tras mantenerla inicialmente en esclavitud, la tomó luego en matrimonio. La muerte de Almanzor en 1002 y la posterior inutilidad de Teresa en la corte pueden haber impulsado a su hijo y sucesor, Muzaffar, a devolverla a su hermano Alfonso V, quizás incluso como condición de una tregua firmada al año siguiente entre ambos.


La inscripción funeraria de Teresa Bermúdez en el monasterio de San Pelayo de Oviedo

Ya hemos mencionado el epígrafe funerario de Teresa, hoy perdido, que estuvo colocado en el monasterio de San Pelayo de Oviedo. Tirso de Avilés documenta que la inscripción se encontraba en el segundo paño del Monasterio de San Pelayo, debajo de una gran piedra de mármol. La inscripción debió perderse en la reforma realizada al claustrillo en el siglo XVIII:

En quemcerni caxa tegit / compago sacra, hic dilecta Deo recu-bans / Tarasia Christo dicata, proles Veremundi regis /et Geloirae reginae, genere clara paren(ta)tu(m), / clarioret merito vitam duxit praeclaram, / ut continet norma;hanc imitari velis / si bonus esse cupis / vel si obiit sub die(septimo) VII Klas. Magii, feria IIII / hora mediae noctis,era MLXXVII, post / peracta aetate saeculi porrecta perordinem VI. / Da, Christe, queso veniam, parce precor. Amén.

He aquí a quien ves que oculta la construcción sagrada de esta hueca piedra. Aquí yace Teresa, amada de Dios, consagrada a Cristo, hija del rey Bermudo y de la reina Elvira. Ilustre por la estirpe de sus padres y más esclarecida por sus méritos, llevó una vida ejemplar como manda la Regla. Trata de imitarla, si quieres ser bueno. Murió el séptimo día antes de las calendas de Mayo (25 de abril), un miércoles a la media noche, en la era de MLXXVII (1039 d. de C.), en la sexta edad del mundo. Concédele, Cristo, el perdón, te ruego que la perdones. Amén.

Archivo Epigráfico de Hispania Tardoantigua y Medieval (AEHTAM), 2454

Si tomamos como referencia los documentos antes citados, es posible que Teresa llegara a Oviedo después del 1030 y allí falleció nueve años después.

El tono retórico empleado en el texto podría sugerir una fecha posterior de realización de la inscripción funeraria tal vez basada en un obituario que contenía la fecha de muerte de Teresa y que se perdió posteriormente. En un reciente artículo de Francisco Javier Fernández Conde e Isabel Torrente Fernández sobre los orígenes del monasterio de San Pelayo de Oviedo5, los dos autores plantean la hipótesis de que el epígrafe funerario de Teresa fue creado con el único fin de corroborar la historia contada por el obispo Pelayo.

Laura Cayrol-Bernardo6 ha defendido, con cautela, que la presencia real de Teresa en el monasterio pelagiano puede considerarse posible, aunque comparte la opinión “tardía” sobre el epitafio que se le dedicó con fines propagandísticos y de prestigio.


  1. Meneghetti, M: Teresa Bermúdez, figlia di Bermudo II: Una biografia storiografica, Territorio, Sociedad y Poder, 9, 2014, pp. 133-142
  2. M. Lucas Álvarez: Tumbo A de la Catedral de Santiago, cit., p. 203.
  3. R. Dozy: Recherches sur l’histoire et la littérature de l’Espagne pendantle Moyen-Âge (2 vol.), “ªed, Leiden
  4. E. Cotarelo: “El supuesto casamiento de Almanzor con la hija de Bermudo II”, en La España Moderna, 169, 1903, pp. 42–55
  5. F. J. Fernández Conde ed I. Torrente Fernández: “Los orígenes del monasterio de San Pelayo: aristocracia, poder y monacato”, Territorio, Sociedad y Poder, 2 (2007), pp. 181-202
  6. L. Cayrol Bernardo: “El monasterio de San Pelayo de Oviedo: infantado y memoria regia”, in Territorio, Sociedad y Poder, 8 (2013), pp. 55-66

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