[¿? – Calatayud, 418 H/1027 ó 419 H/1029 ó 427 H/1035]

Abu Bakr Ya’is ben Muhammad ben Ya’is ben Mundir al-Asadi

Rey de la taifa de Toledo (c. 1012 – c. 1026)

Hijo de Abu Ya’is ben Muhammad, perteneciente a una de las familias más importantes de Toledo, quien era un experto alfaquí, especialista en jurisprudencia y actas notariales, fallecido entre los años 391H y 393H (1000-1003).

Abu Bakr Ya’is ben Muhammad siguió los pasos de su padre e incluso viajó a Túnez a completar su formación académica. Tras el fallecimiento de su padre, Ya’is accedió al cadiazgo de Toledo, cargo que compartió con Abu Yumar Ahmad ben Kawtar.

 

Abu Bakr Ya’is bajo el gobierno de Ibn Masarra (c. 1010 – c. 1012)

En los comienzos de la fitna, la guerra civil por la posesión del califato de Córdoba, el poder en Toledo cayó en manos de un tal Ibn Masarra. Éste se apoyó en Abu Yais, en vez de en Abu Yumar, para las labores de gobierno, de tal modo que obligó a Abu Yumar Ahmad ben Kawtar a exiliarse a Santarém.

De esta forma, su cercanía al soberano propició que, a la muerte de Ibn Masarra, se convirtiera en el candidato idóneo para sucederle, si bien las fuentes indican que hubo de expulsar al hijo de Ibn Masarra de la ciudad. De esta forma, Ya’is accedió al poder desde la judicatura, representando uno de los cuatro casos de cadíes que se convirtieron en soberanos durante la época taifa.

 

Gobierno de la taifa de Toledo (c. 1012 – c. 1026)

Las fuentes árabes ofrecen descripciones favorables de su acción de gobierno y describen a Ya’is como un soberano virtuoso y piadoso, que solía recitar el Corán y rezar con mucha frecuencia. Sin embargo, a pesar de ejercer el poder, nunca adoptó las denominaciones correspondientes al soberano, designando, de hecho, a su propio hijo como dirigente político de la ciudad. Como alfaquí y cadí, Ya’is se hizo célebre por su severidad en la aplicación de normas y leyes, siendo referidas en las fuentes dos de sus medidas más impopulares:

  • La prohibición a las mujeres de abandonar Toledo en los cortejos fúnebres, debido al hecho de que los cementerios, por su carácter alejado y solitario, solían ser lugares propicios para todo tipo de contactos y relaciones ilícitos entre hombres y mujeres.
  • La prohibición de la fabricación de flor de harina (darmak) destinada a proteger a los consumidores de prácticas fraudulentas en el mercado.

Ambas medidas parecen haber contribuido a hacer crecer su impopularidad, de forma que su gobierno finalizó de manera abrupta: su hijo fue asesinado y él, tras catorce años de gobierno.  fue depuesto, habiendo de abandonar la ciudad en el año 417H (1026) y refugiándose en Calatayud.

En esta ciudad murió en fecha que las fuentes árabes no coinciden en señalar, ya que unas fijan su deceso en 418H (1027), otras en 419H (1029) y, finalmente, otras en 427H (1035).

Aunque las fuentes no son muy claras, es posible que fuera sucedido por ‘Abd al-Rahmán ben Manyuh.