Hoy en día Ibiza tiene una imagen de ser una isla muy turística, con un turismo quizás muy enfocado en la gente joven que acude allí a disfrutar de su oferta de ocio nocturno, para celebrar despedidas en Ibiza, fiestas en yates, etc. Pero Ibiza, como el resto de las Islas Baleares, tiene un gran patrimonio histórico y monumental. Y además una serie de peculiaridades en su historia durante la Alta Edad Media.

El discurrir de Ibiza y resto de las Baleares en esta época se alejó del resto de la península Ibérica. Las Islas Baleares, tras la caída del Imperio Romano, no formaron parte del dominio de los visigodos. Fueron los vándalos quienes ocuparon las islas y quienes las dominaron desde su reino del norte de África. Posteriormente los bizantinos ocuparon las islas y, tras un período de casi doscientos años poco claro, no será hasta el 902/903 cuando, de algún modo, su historia vuelva a confluir con la del resto de la antigua Hispania.

 

Dominio vándalo de las Islas Baleares (455-534)

Los vándalos ya habían realizado expediciones de saqueo contra las Islas Baleares en el 425, antes de que abandonaran Hispania para asentarse en el norte de África (429). Pero una vez establecidos en su reino africano con capital en Cartago (439), y gracias a su riqueza cerealista y a haber obtenido parte de la flota imperial, iniciaron la conquista de las islas mediterráneas más cercanas, apoderándose de las Islas Baleares, Sicilia, Córcega y Cerdeña.

La conquista de las Baleares la realizó el rey Genserico en torno al año 455. La soberanía sobre las islas fue reconocida por el Imperio Romano de Oriente en el 474, en la firma de la paz perpetua de Constantinopla.

Es muy poco lo que actualmente se conoce acerca del dominio vándalo en las islas. Parece que hubo alguna persecución contra aquellos que no querían convertir al arrianismo, pero por otro lado, se habla de un cierto resurgimiento económico gracia al comercio marítimo, salvo quizás en Ibiza. Hacen falta más excavaciones arqueológicas más esclarecer este dominio vándalo sobre las islas.

 

Dominio bizantino de las Islas Baleares (534-707)

Mientras en el reino vándalo el rey Hilderico era depuesto por su primo Gelimer (530), el emperador bizantino Justiniano I comenzaba su labor de restauración del Imperio Romano. Precisamente los enfrentamientos entre sendos reyes vándalos fueron la excusa para que Justiniano, supuestamente apoyando la restitución de Hilderico en el trono de Cartago, proclamara la guerra contra el reino vándalo.

En el 533 una flota bizantina partió contra el reino vándalo y en diciembre del mismo año Belisario logró tomar Cartago. Belisario encomendó un año más tarde (534) a su lugarteniente Apolinario la conquista del archipiélago balear, donde ejerció el cargo de gobernador. Los bizantinos mantuvieron la estructura territorial vándala, y las Baleares, extremo occidental del Imperio, permanecieron en la provincia de Cerdeña, que a su vez dependía de la prefectura de África, al igual que los dominios que posteriormente conquistaron en el sur de Hispania a partir del 552.

Son muy escasas las noticias históricas sobre las Islas Baleares en esta época. Solo hay tres y de temática religiosa. En el 555 se menciona el exilio del obispo Víctor de Tunnuna a las Baleares por su enfrentamiento con Justiniano en el Cisma de los Tres Capítulos. En el 582 el obispo Liciniano de Cartagena se cartea con el obispo Vicente de Ibiza, lo cual indica que existía una diócesis en la isla ibicenca en época bizantina. Por último, en el 603 el Papa Gregorio I envió a un legado a imponer disciplina en un monasterio de la isla de Cabrera.

A comienzos del siglo VIII, el dominio bizantino sobre el Mediterráneo occidental se desmorona ante el empuje del Imperio islámico. Se sabe que en el 707 el valí de Ifriqiya Musà ben Nusayr envió a su hijo Abd Allah a una expedición contra las islas de Sicilia, Cerdeña y las Baleares. La incursión consiguió la sumisión de los gobernantes bizantinos al menos de Mallorca y Menorca,  quienes luego viajaron a Damasco ante el califa al-Walid I  para ratificar el tratado.

Si bien han llegado restos materiales bizantinos en las Islas Baleares, no son abundantes. Y menos en la isla de Ibiza: únicamente los restos defensivos en Dalt Vila, que parecen una reutilización de los ya existentes en época romana. También la necrópolis des Palmer, con restos bizantinos y musulmanes posteriores.

 

Un período oscuro (707 – 902/903): bizantinos, francos y omeyas

No está del todo claro que ocurrió a partir de esta aparente sumisión de las Islas Baleares ante el Imperio islámico. La firma del tratado del 707 parece el fin del dominio bizantino sobre las islas. Pero en el 799 enviados de las Islas Baleares acudieron a la corte del rey franco Carlomagno para ofrecerle la sumisión de sus dominios antes los continuos ataques musulmanes. ¿Era la sumisión a Damasco solo nominal? ¿Eran expediciones de castigo porque no se pagan los tributos acordados en el pacto del 707?

De todas formas Carlomagno rehusó el ofrecimiento. Aun así, en el 813, la flota franca, bajo mando de Ermenguer de Ampurias, usó las Baleares como base para perseguir a una escuadra musulmana.

Sin embargo el pacto de sumisión fue renovado en época de ‘Abd al-Rahmán II, en el 848, indicando que no se habían pagado los tributos debidos. En el año siguiente los baleares le enviaron una embajada que obtiene el perdón y la restitución del antiguo estatus a cambio de una multa. En el 859 las islas, salvo Ibiza, fueron saqueadas por una expedición vikinga, parece ser que en ese momento el dominio era musulmán. Pero en los años 892 y 897 el obispado de Gerona formula sus pretensiones sobre las islas de Mallorca y Menorca.

El estatus del territorio en esta época es por lo tanto confuso. Puede que sobre una soberanía formal bizantina tuvieran que firmar pactos con el emirato de Córdoba para minimizar los ataques de piratería y que tratara de acercarse de forma periódica al reino franco para contrapesar la amenaza islámicas. Pero tampoco parece que sea un territorio completamente incorporado al estado cordobés.

De esta época existen algunos indicios arqueológicos que apuntan por un lado a un fenómeno de despoblación de la isla pero también a posibles asentamientos islámicos. Enterramientos como los de des Palmer y de cala Martina (cala d’en Gat) tienen indicios de ocupación en época emiral. Y en la parte alta de Ibiza, en la Almudaina y otros lugares, se han encontrado fragmentos de cerámica andalusí anteriores al siglo X.

Asimismo existen dos monedas (fulus) encontradas en la zona de sa Coma del primer cuarto del siglo VIII. También una moneda de plata hallada en Puig des Molins, acuñada en el 196H (811) en época de al-Hakam I.

Finalmente el califato de Córdoba inició en el año 290 de la hégira (902/903) la conquista de las Islas Baleares. En el relato de la conquista que hace el historiador Al-Zuhri, se afirma que los rum (apelativo con que los árabes designaba a romanos y bizantinos) resistieron en Mallorca, en el Castillo de Alaró hasta el año 912.

Los árabes tomaron posesión de Ibiza en torno al año 903 y se asentaron en la ciudad que hoy pervive como capital, la parte antigua de la cual recibe el nombre de Dalt Vila (ciudad alta). Con la conquista llegaron a Ibiza nuevos colonos bereberes que se suman a la población local que se convierte en su mayoría al Islam.