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Los vándalos en Hispania

por Javier Iglesia Aparicio
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Migraciones vándalas

Los vándalos, junto a suevosalanos, cruzaron el helado río Rin el 31 de diciembre del 406 aprovechando el caos del Imperio Romano.

La situación del Imperio romano demuestra su fragilidad. Honorio, el débil emperador romano de Occidente, estaba acosado por la proclamación de varios usurpadores. Uno de ellos era Constantino III, elegido emperador por las tropas de Britania en el 407. Rápidamente se trasladó a las Galias con el objetivo de dominar también la diócesis de Hispania.

Para ello, en el 408 envió a sus propios representantes a las distintas provincias romanas hispanas y a su hijo Constante a la ciudad de Zaragoza. Acompañó a su hijo el militar Geroncio. Tras aplacar la resistencia de los familiares de Honorio, grandes terratenientes hispanos, Constante volvió a la corte gala de Arlés.

Pero, por causas poco claras, Geroncio decide rebelarse contra Constantino III y promueve la proclamación de un nuevo usurpador imperial: Máximo. Y aquí se produce un hecho decisivo: el emperador Máximo y Geroncio deciden llamar en su auxilio a los suevos, vándalos y alanos que se encontraban en la Aquitania para así poder enfrentarse al ejército de Constantino III.

En octubre de 409 vándalos, alanos y suevos cruzaron la frontera pirenaica sin ningún tipo de oposición. Es posible que existiera algún tipo de pacto o concesión por parte del emperador Máximo, quizás incluso de foederati con adscripción de territorios.

A mediados de 411, Geroncio muere mientras atacaba a Constantino III en las Galias. El emperador Máximo, desaparecido su gran valedor, huye a refugiarse entre los vándalos. Este año se hace efectivo el reparto del territorio de Hispania entre los bárbaros: Lusitania y Cartaginense para los alanos; la Bética para los vándalos silingos; y la Gallaecia se dividió entre los vándalos asdingos y los suevos. El resto de provincias de la diócesis de Hispania (Tarraconense, Baleárica y Mauritania Tingitana) quedaron fuera del reparto.

Vemos por lo tanto que los vándalos han llegado a Hispania divididos en dos ramas: por un lado los asdingos, encabezados por el rey Gunderico, recibieron los conventos de Astorga y Clunia (actual Coruña del Conde, en Burgos) dentro de la provincia Gallaecia. Los asdingos estaban originalmente ubicados en la actual Polonia, este de Alemania, Chequia y Eslovaquia. Durante las guerras marcomanas ayudaron a los romanos y se establecieron en las área de Panonia y los Cárpatos, actualmente en Hungria y Rumania. Pero, al igual que los silingos, la presión huna les obligó a moverse hacia el oeste.

Los silingos recibieron la provincia Bética y estaban encabezados por Fredebaldo o Fridibaldo. Los silingos son mencionados por primera vez en la actual región de Silesia por el historiador Claudio Ptolomeo en el s. II. La presión huna motivó su paso a las tierras del Imperio romano.

Migraciones vándalas
Migraciones vándalas (Fuente: Wikimedia)

El reino vándalo silingo en Hispania (409-417)

El reparto de tierras del 411 hace suponer que los vándalos silingos eran más numerosos o al menos disponían de un mayor contingente militar que los asdingos, pues recibieron un territorio tan rico como la Bética.

Pero su establecimiento no fue bien visto por los restos del Imperio romano y pronto sufrieron sus ataques. Fredebaldo tuvo que hacer frente en el 417 al ejército visigodo de Walia, quien va a actuar en nombre del Imperio Romano, con el objetivo de expulsar a los bárbaros de Hispania. Walia derrotó completamente a los silingos de Fredebaldo y, posteriormente, en el 418, a los alanos. Lusitania, Cartaginense y Bética volvieron al control de Roma.

Los alanos y los vándalos silingos derrotados se unieron a los vándalos asdingos y suevos en la Gallaecia.

El reino vándalo asdingo en Hispania (409-429)

El rey asdingo Gunderico había nacido en la Germania en el 379 y era hijo del rey Godegisilo y Flora. Sucedió a su padre justo en el último día del año 406, cuando falleció defendiendo el Rin, como foederati, frente a los francos ripuarios.

Tras pasar a Hispania en el 409 recibieron una parte de la Gallaecia, compartida con los suevos y alló se mantuvieron sin mayores problemas, Entre los años 417 y 418 recibieron los restos de los pueblos alano y vándalo silingo que habían sido derrotados por el visigodo Walia. Pero, al igual que éstos, los asdingos pronto se verán involucrados en las luchas internas de Roma.

Nueva proclamación de Máximo y guerra contra los suevos (419-420)

Recordemos que el antiguo emperador Máximo se había refugiado entre los asdingos en torno al año 411. En algún momento, durante la segunda mitad del año 419, Máximo volvió a proclamarse emperador. Contaba con el respaldo de los vándalos quienes repetían la estrategia que habían seguido los visigodos con Prisco Átalo consistente en elevar a un emperador títere que diese una apariencia de legitimidad a sus actuaciones.

Pero este hecho motivó los recelos de sus vecinos suevos y ambos pueblos se enfrentaron ese mismo año en la batalla de los montes Nervasos (de incierta localización aunque parece que situados en la zona del nacimiento del río Sil, entre León y Asturias) donde los vándalos inclinaron la balanza a su favor y consiguieron bloquear a los suevos.​

Para entonces, las noticias de las hostilidades y de la usurpación de Máximo ya habían llegado a las autoridades imperiales quienes organizaron un ejército y lo enviaron a la zona al mando del comes Hispaniarum Asterio.​ El objetivo principal del Imperio era acabar con Máximo aunque parece que, también, buscaba mantener un equilibrio de poder entre los dos pueblos bárbaros o acabar con ellos aprovechando su enfrentamiento.​

El ejército Imperial, en esta ocasión aliado con los suevos, llegó iniciado el año 420 y se enfrentó a los vándalos con éxito de tal manera que estos tuvieron que levantar el cerco y abandonar a Máximo a su suerte.​ Así nos lo cuenta Hidacio en su Cronica:

XXVI (Año 420). Levantado el asedio que habían puesto a los suevos, los vándalos, estrechados por Asterio, conde de las Hispanias, siendo vicario del imperio Maurocelo, dejan la Gallaecia y pasan a la Bética, no sin que a su salida fuesen muertos algunos de ellos en Braga.

Se dirigieron, entonces, a Bracara Augusta (Braga) aunque Asterio no los persiguió y confió que otro ejército romano que llegaba desde Lusitania al mando de Maurocelo, vicario de Hispania, se encargase de ellos.​ En su lugar, retornó a sus cuarteles y condujo al usurpador a Roma donde este fue ejecutado.

Los vándalos, por su parte, se encontraron con las tropas de Maurocelo cerca de la citada Bracara Augusta y tras ser derrotados durante las primeras escaramuzas, optaron por huir hacia la Bética sin que el ejército Imperial hiciese nada para evitarlo.

​Los asdingos en la Bética (420-429)

Una vez que los vándalos se establecieron en la Bética, los suevos mantuvieron su estatus de aliados del Imperio y pudieron controlar, sin oposición, toda la provincia de Gallaecia que hasta entonces habían tenido que compartir con los vándalos. Los romanos, por su parte, consideraron un éxito su intervención ya que habían podido abortar, en su inicio, la nueva usurpación de Máximo. De hecho, Asterio fue reconocido por ello con el título de patricio tras su regreso a Rávena.

Sin embargo, los romanos no estaban dispuestos a que los vándalos controlaran la Bética. En el 422 el magister militum Castino con un gran grupo de auxiliares godos se encaminó a la Bética con el objetivo de deshacerse de los vándalos. Así nos dice Hidacio:

XXVIII (Año 422). El general Castino, con gran número de tropas y auxiliado por los godos, lleva la guerra a los vándalos de la Bética, a los cuales asedia y estrecha hasta reducirlos a la última necesidad; mas, cuando estaban ya a punto de entregársele, entabla imprudentemente un combate general, y haciéndole traición los auxiliares, huye vencido a Tarragona.

Ambos contendientes se enfrentaron en un lugar desconocido y resultó en una derrota sin paliativos de las tropas romanas, en la que influyó, según Hidacio, la traición de parte de los auxiliares godos. Castino se retiró a Tarraco mientras Gunderico, además de afianzar su dominio en la Bética, comenzó a invadir la Cartaginense.

Sus acciones le llevaron hasta Cartagena (425) en cuyo puerto se debieron hacer con barcos con los incluso lanzaron una incursión contra las Islas Baleares y la Mauritania Tingitana. Este es el comienzo de la famosa flota vándala. Es posible que ya desde ese momento las Islas Baleares cayeran completamente bajo el control vándalo.

En el 428 logran tomar Hispalis (Sevilla), ciudad que ya habían saqueado previamente, entre los años 425 y 426. En esta ciudad Gunderico morirá en oscuras circunstancias, siendo sucedido por su hermano ilegítimo Genserico o Gaiserico. Su esposa e hijos fueron asesinados unos años después en Numidia por orden del nuevo rey de los vándalos.

Según Hidacio, la muerte de Gunderico fue un castigo divino por profanar la basílica de San Vicente, principal iglesia de Sevilla en aquel momento:

Gunderico, rey de los vándalos, tomada Sevilla, habiéndose atrevido en su soberbia a poner mano impía en la iglesia de la misma ciudad, al instante, y por disposición divina, es castigado por el demonio y muere. Le sucede en el reino su hermano Gaiserico, el cual, como algunos refieren, habiendo apostatado, dejó la fe católica para abrazar la pérfida herejía arriana.

Genserico además se convirtió al arrianismo.

Los vándalos pasan a África (429)

Aunque todo pudiera apuntar que los vándalos podrían establecer un reino con capital en Hispalis y que agrupara las provincias Bética y Cartaginense, en el mes de mayo del año 429 el rey Genserico optó por cruzar el estrecho de Gibraltar y asentarse en el norte de África. Así nos lo narra Hidacio:

El rey Gaiserico, dejando las Hispanias, se embarca en el mes de mayo en la costa de la provincia de la Bética con todos los vándalos y sus familias, y pasa a la Mauritania y al África; mas advertido, antes de haber llegado allá, de que el suevo Hermigario asolaba a su paso las provincias vecinas, vuélvese con algunos de los suyos; le da alcance en la Lusitania, y no lejos de Mérida le acomete, matando a muchos de los que acaudillaba. Hermigario, que había despreciado a aquella ciudad con ofensa de la santa mártir Eulalia, no quedándole, a su juicio, otro recurso que la fuga, huye más veloz que el Euro, y perece precipitado por el brazo divino en el río Guadiana. Muerto de este modo Hermigario, Gaiserico se da poco después a la vela con rumbo al punto a que antes se dirigía.

¿Cuáles fueron las razones de este éxodo? Posiblemente en África se veían más seguros frente a los ataques romanos y de sus aliados visigodos así como de los suevos. Vemos en el texto de Hidacio que, antes de partir, tuvo que enfrentarse a una incursión sueva y que acabó derrotando al rey Hermegario en las cercanías de Mérida.

Pero además, es posible que Bonifacio, el comes Africae, llamara en su auxilio a los vándalos frente a sus enemigos en la corte de Rávena. Se calcula que pasaron unos 80.000 vándalos y allí establecerán un reino que perdurará hasta la conquista por los bizantinos en el 534.

Desde esta posición, los vándalos atacaron en varias ocasiones las costas hispanas. De nuevo es Hidacio quien nos dice que en el 445 los vándalos saquearon las costas de Turonio (¿Vigo?) en Gallaecia. En el 460 una legación vándala viajó al reino suevo en el contexto del ataque de Teodorico contra los suevos. Y en mayo del 461 el emperador Mayoriano entra en Hispania y, cuando se dirigía a la provincia Cartaginense, los vándalos, avisados de que tenía preparadas en el puerto de Cartagena algunas naves para pasar a combatirlos, se las arrebataron en connivencia con traidores que se les entregan.

El dominio vándalo sobre las Islas Baleares (c. 425 – 535)

Como hemos dicho, los vándalos lograron hacerse con el control de las islas Baleares alrededor del año 425, una inmejorable base para sus ataques contra Italia (y desde donde se hicieron con el control Córcega, Cerdeña y parte de Sicilia).

Sabemos por la Historia persecutionis Africanae prouinciae (Historia de la persecución vándala en África), del obispo Víctor de Vita, que los obispos Elías de Mallorca, Opilio de Ibiza y Macario de Menorca junto con otros muchos de los territorios dominados por los vándalos, en febrero del año 484 fueron obligados a ir a Cartago a dar razón de su fe ante Hunerico.

El control de este territorio se mantuvo hasta la caída del reino vándalo en el 534 a manos del Imperio Bizantino. Derrocado el rey vándalo Hilderico, aliado del Imperio Bizantino, por el usurpador Gelimer, el emperador Justiniano I encargó al general Belisario (533) la expedición de conquista del reino vándalo.

Belisario encomendó un año más tarde a su lugarteniente Apolinario la conquista del archipiélago balear, donde ejerció el cargo de gobernador. Los bizantinos mantuvieron la estructura territorial vándala, y las Baleares, extremo occidental del Imperio, permanecieron en la provincia de Cerdeña, que a su vez dependía de la jefatura de África.

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