Ermenguer

Primer conde de Ampurias (c. 812- c. 817)

En torno al año 812 el pago de Ampurias se separó de los dominios del conde de Gerona, Odilón. Se formó así un nuevo condado, el condado de Ampurias, y Carlomagno nombró a Ermenguer como nuevo conde. Ermenguer pertenecía probablemente a la nobleza local. Cuando Luis el Piadoso conquista Barcelona en el 801 las crónicas citan a un conde Ermenguer, que puede que fuera este mismo conde de Ampurias. Es posible, por tanto, que el condado de Ampurias ya estuviera establecido por esas fechas. También se cita su presencia en el proceso del 2 de abril del 812 en Aquisgrán contra varios condes de la Marca Hispánica. En esas mismas fechas y en Aquisgrán existe otro documento en en el cual se cita un proceso presidido por los condes Odilón de Gerona y Ermenguer de Ampurias junto con el conde palatino Guarengot y los condes Gaucelmo de Rosellón, Bera de Barcelona y Giscafredo de Carcasona en una demanda interpuesta por Ademar, conde de Narbona, contra el hispani Juan por la posesión de Vilar de Fontjoncosa

Uno de su hechos más famosos es su victoria, al frente de la recién creada flota naval carolingia, en un enfrentamiento naval contra los piratas sarracenos en el 813, que acababan de saquear Córcega y Cerdeña, en la zona de las islas Baleares. Apresó ocho naves y fueron liberados 500 prisioneros corsos1.

En el 817 el condado de Ampurias pasó a manos de Gaucelmo, conde de Rosellón, aunque se desconoce si por la muerte de Ermenguer o por una reorganización de los condados francos.

 


1. Así se cuenta en los Anales de Eginhardo:

«Los moros regresaron de Córcega a Hispania con un gran botín, pero Ermengario, conde de Ampurias, llevó a cabo unas escaramuzas en Mallorca y tomó ocho naves moras, en las que encontró cautivos a más de quinientos corsos. Los moros, deseando vengar este hecho, asolaron Civitavecchia, ciudad de Toscana, y Niza, que se encuentra en la provincia Narbonense. Se dirigieron también contra Cerdeña, pero regresaron después de haber entablado un combate con los sardos. Expulsados y vencidos, se retiraron con muchas bajas en sus filas.»