Al Andalús era un eje de intercambio cultural entre Oriente y Occidente y, debido a ello, se introdujeron en la Península Ibérica varios juegos de mesa, hoy en día muy conocidos, antes que en el resto de Europa: el ajedrez; el alquerque, el antecesor de las populares damas; y nuevos juegos de tablas y dados.

También es posible que, más tarde que con el resto de juegos, se introdujeran los naipes dando lugar a la popular baraja española que curiosamente mantiene los cuatro palos originales del naib árabe: espadas, palos de polo (bastos), copas y monedas (oros).

Pero, ¿eran juegos populares a los que todo el mundo podía jugar? Sí, aunque entre las clases populares eran mucho más practicados los dados, un juego llamado nard o nardo, el antecesor persa del backgammon, y el qirq, el alquerque. El ajedrez, al ser un juego de simulación de una batalla, donde la estrategia y la táctica eran muy importantes, fue más jugado por la nobleza andalusí.

Sin embargo, sobre el alquerque, el nard y los dados se sabe de diversos edictos en Valencia, Sevilla y otras ciudades donde se prohibía que hubiera apuestas para evitar que las personas se quedaran, literalmente, sin un solo dirham.

¿Qué es el alquerque?

El alquerque, cuyo origen parece estar en Egipto y Oriente llegó aquí y se difundió por Europa por medio de al-Andalus. Es un juego que se practicaba en tres variantes distintas. El alquerque de tres es lo que nosotros conocemos como las tres en raya. El alquerque de nueve o juego de los molinos, muy popular en la Edad Media, cuyo objetivo era hacer molinos o grupos de tres fichas y moverlos por el tablero para atrapar las fichas del oponente. Y, por último, el alquerque de doce, que consiste en comer las fichas del otro oponente saltando sobre ellas si hay un sitio vacío. Seguro que os recuerda a algo. Efectivamente, en el siglo XV al combinar el tablero de ajedrez con el alquerque surge el conocido juego de las damas.

Como curiosidad, podemos encontrar grabados de los tableros de juego de las distintas modalidades de alquerque en numerosas iglesias y monasterios de la Península Ibérica desde el siglo XI, lo que demuestra que era un juego popular no solo en al-Andalus son también en los dominios de los reinos cristianos.

En este artículo puedes ampliar más sobre el alquerque.

¿Qué era el nardo?

Otro de los juegos que llegó a la Península Ibérica desde Persia gracias al al-Andalus fue el antecesor del actual backgammon. Es un tipo de juego de las tablas que los árabes conocían como nard, del persa nardshir. El juego usa un tablero similar al de backgammon aunque con diferentes posiciones iniciales y reglas.

Si bien es cierto que desde época romana se jugaban a diversos juegos de tablas como los llamado alea y tabula, el nardo era desconocido en la Península Ibérica hasta que fue introducido a través del al-Andalus, de nuevo ejerciendo el nexo de unión con Persia.

Alfonso X, en su ya citado libro sobre los juegos, explica 12 juegos de dados y 12 juegos de tablas, Uno de ellos, al que nombra Todas tablas, también llamado Tablas reales, parece una evolución del nardo y el antecesor del backgammon.

El ajedrez: de al-Ándalus al resto de Europa

La verdad es que las noticias que han llegado hasta nuestros días nos suelen presentar sobre todo a nobles, intelectuales y, en general, a personas de clase alta como jugadores de ajedrez. Su práctica era señal de cultura y de inteligencia y ser un buen jugador daba un gran prestigio.

¿Dónde tiene sus orígenes el ajedrez?

El consenso actual de los historiadores es que el ajedrez apareció en la India, en el valle del río Indo, bajo el Imperio Gupta durante el siglo VI. Era conocido como Chaturanga, lo que significa el juego de los cuatro ejércitos (infantería, caballería, elefantes y carruajes).

El juego llegó a la Persia sasánida en torno al año 600 denominándose Chatrang. Cuando los árabes conquistaron Persia adoptaron este juego, llamándolo Shatranj y lo fueron difundiendo por el resto de territorios que conquistaron como el norte de África y al-Andalus. En estos territorios al juego se le conocía como Shaṭerej y pasó al castellano antiguo como acedrex y este es el origen de la palabra Ajedrez.

Cuenta la leyenda que se creó para resolver un conflicto entre dos hermanos por la sucesión al trono. Un grupo de sabios decidió simular una batalla reproduciendo un ejército mediante fichas de madera de teca oscura y marfil blanco y donde. Cada ficha tenía un tipo de movimiento distinto.

¿Cuándo y quién introdujo el ajedrez en la Península?

Aunque no es posible saberlo con total certeza, es posible que el ajedrez se introdujera en Al-Andalus durante el gobierno del emir Abderramán II, a mediados de siglo IX. Abderramán II acogió al famoso erudito Ziryab, quien había huido de Bagdad y encontró refugio en Córdoba. Allí, además de contar con la protección del emir, difundió las costumbres orientales y el boato de la corte de influencia persa. Y entre esas costumbres estaba el juego del ajedrez.

Desde al-Andalus rápidamente se extendió a los reinos cristianos del norte y a la Provenza francesa y de ahí a la Europa Central y del Norte.

¿De dónde viene la expresión “jaque mate”?

En Persia, mientras se jugaba al ajedrez, cuando se amenaza al rey se decía Shah! (Rey). Y cuando el rey ya no podía escapar del ataque la expresión era Shah Mat! (El rey está perdido). Este es el origen de nuestros vocablos jaque y jaque mate.

El misterio de la pieza de la reina o la dama

El shatranj, el ajedrez musulmán, no era exactamente igual que el ajedrez actual. Por ejemplo los reyes podían estar o a la izquierda o a la derecha, aunque siempre en la misma fila. Y al lado del rey no se ponía una reina sino otra pieza llamada firzan (del persa farzin), que significa el visir. Era un pieza que solo podía moverse una casilla y en diagonal, nada que ver con la poderosa reina del juego moderno.

Con el transcurso del tiempo el nombre y los movimientos de esta pieza cambian. En el libro sobre el ajedrez que mandó componer Alfonso X en el siglo XIII se le llama la alferza y dice que su nombre está relacionado con el alférez del rey, quien siempre iba a su lado llevando la seña. Ya se puede mover al menos dos casillas en diagonal.

Pero curiosamente ya tiene un nombre femenino y algo similar ocurre en otros idiomas. Por ejemplo en Italia se llamada la ferzia y en Francia fierge y luego vierge (la virgen). De algún modo la figura se va convirtiendo en femenina con el tiempo. También algunas piezas europeas conservadas a partir del siglo XI parecen tener forma femenina.

Aunque existen menciones anecdóticas desde el siglo X a esta pieza como la reina o la dama, no es hasta el siglo XV cuando la pieza de la reina alcanza su nombre y el poderoso movimiento que tiene en la actualidad.

Precisamente los dos primeros tratados en los que aparece la reina con estas nuevas características fueron publicados en España. En Valencia Francesch Vicente escribió, en valenciano, el Libro de los juegos y partidas del ajedrez en número de 100, impreso en 1495, aunque actualmente no se conserva ningún ejemplar. Por otro lado, está la obra Repetición de amores e artes de axedres con CL juegos de partido de Luis Ramírez de Lucena, un consumado ajedrecista que unificó las reglas del ajedrez. El libro fue impreso en Salamanca en 1497, durante el reinado de Isabel I de Castilla, y se extendió rápidamente por el resto de Europa. ¿Una forma de honrar a la reina castellana?

Historias y leyendas medievales en España relativas al ajedrez

El juego de ajedrez está unido a la historia de al-Andalus y los reinos cristianos medievales. La literatura medieval recoge varias partidas, donde juegan reyes y con consecuencias históricas, aunque no podemos saber con certeza si fueron realidad o parte de la tradición legendaria. Pero al menos demuestra la importancia que tenía el ajedrez entre los poderes regios de la época.

Ibn Ammar y Alfonso VI de Castilla y León

La primera se sitúa en el año 1078, entre el rey Alfonso VI de Castilla y León y Abenámar, poeta y visir del rey al-Mu’tamid de Sevilla. Alfonso VI se acercaba con un gran ejército con la intención de conquistar Sevilla. Abenamar salvó la situación gracias a una estratagema. Mandó construir un tablero de ajedrez de inaudita perfección artística, con piezas de madera de ébano, áloe y sándalo, incrustadas en oro, que se llevó a la cita que como emisario tenía con Alfonso VI y se preocupó de que llegase al rey el maravilloso juego de ajedrez ya que éste era un apasionado jugador.

Alfonso, al ver el ajedrez, se mostró dispuesto a jugar una partida con Abenámar y este accedió con una condición: si perdía Abenamar, el tablero y las piezas serían propiedad del rey, mas si Alfonso perdía, tendría que acceder a una petición del visir.

El rey Alfonso, dubitativo se dejó aconsejar por algunos cortesanos, convenientemente sobornados por Abenámar, diciéndole: “Si ganas recibirás el juego de ajedrez más bello que jamás haya poseído y si pierdes, aquí nos tienes a nosotros para dar una lección a los moros, si su petición es insolente”.

La partida se jugó y Abenámar, mejor jugador, le dio jaque mate. Entonces, Abenámar solicitó al rey que retirase su ejército de las fronteras del reino de Sevilla.

Yusuf III de Granada y otras leyendas

La segunda nos lleva al reino de Granada. La familia nazarí está inmersa en una serie de conflictos familiares por la lucha del poder. Tras la muerte de Yusuf II en 1392, su hijo Muhammad VII se proclamó rey de Granada y encarceló al heredero legítimo, su hermano Yusuf III en Salobreña. Allí permaneció preso hasta el año 1408. Ese año, para poder nombrar heredero a su propio hijo y evitar posibles insurrecciones, el rey Muhammad VII ordenó matar a su hermano. Para ello, envió un emisario al castillo de Salobreña con la sentencia de muerte y la orden de regresar con la cabeza de Yusuf. Cuando el emisario llegó al castillo, el prisionero estaba jugando una partida de ajedrez con el alcaide. Este, tras leer el mensaje, se lo mostró a Yusuf y le dijo que no tenía más remedio que cumplir la orden. Lejos de perder los nervios, el condenado le pidió terminar la partida. El alcaide accedió.

Jugaron durante varias horas más, hasta que Yusuf le dio jaque mate con el movimiento de un alfil. Cuando se levantaron para ir a ejecutar la sentencia, llegó un mensajero anunciando la muerte de Muhammad VII y la proclamación de Yusuf III como nuevo rey de Granada. Tras este golpe de suerte ocupó el trono nazarí hasta su muerte, en 1417.

Otras leyendas y romances medievales recogen famosas partidas de ajedrez como la de Alonso Fajardo el Bravo, alcaide de Lorca y un rey de Granada por la posesión definitiva de la ciudad. O la partida que Mudarra, el hermanastro de los Siete Infantes de Lara, jugó con el alcaide de Segura de la Sierra en el transcurso de la cual el alcaide fue asesinado por Mudarra al golpearlo con el tablero de ajedrez.

El Libro de juegos de Alfonso X el Sabio

Resultado de la importancia y la expansión del ajedrez en la Península Ibérica es la publicación que mandó componer Alfonso X el Sabio, el famoso Libro de los juegos, o Libro del ajedrez, dados y tablas. Fue publicado en 1283 en la ciudad de Sevilla. Además del ajedrez, incluyendo los problemas de ajedrez más antiguos que se conocen en Europa, habla sobre el alquerque, los dados y tablas (la familia de juegos que incluye al backgammon). El libro contiene la descripción más antigua de alguno de estos juegos, incluyendo algunos importados de los reinos musulmanes.