Segovia es una de las ciudades más monumentales de España y pertenece al selecto club de las Ciudades Patrimonio de la UNESCO. La oferta turística, cultural y de ocio en Segovia es amplia y su visita muy recomendable.

Su origen prerromano y romano, cuya muestra es el famoso acueducto, es indudable. Sin embargo, tras la caída del Imperio Romano, la historia de Segovia permanece en la más absoluta oscuridad hasta el año 1088, cuando es encomendada su repoblación por Alfonso VI a Raimundo de Borgoña.

Lo único que se puede intuir de casi seis siglos de historia procede de alguna parca mención documental y de hallazgos arqueológicos que, durante los últimos años han proporcionado algunos datos y que permiten asegurar que la ciudad de Segovia siguió estando habitada tanto en época visigoda como entre los siglos VIII y XI. Si bien, lo hiciera con unos niveles de población muy pequeña, menores de los que había albergado en época romana.

Las únicas menciones documentales de todo el período son relativas a algunos obispos de Segovia. En el siglo VI Segovia pertenecía a la archidiócesis de Toledo en la provincia Carthaginense, según se desprende de una carta en la que el obispo metropolitano Montano reclama la restitución a Toledo de la parroquia de Segovia, que su antecesor Celso había cedido al obispo de Palencia.​ Se supone​ que tras este episodio Segovia se separó de Palencia, pues en las actas del III Concilio de Toledo celebrado el año 589 suscribió el obispo Pedro como titular de la diócesis segoviana.

Conocemos el nombre de otros obispos en época visigoda como Miniciano (c.610), Anserico (c. 633 – c. 653), Sinduito (c. 675), Deodato (c.681 – c. 688) y Decencio (c. 693 – c. 695).

Tras la conquista musulmana existen tres menciones más a obispos de Segovia. La primera es la Frunimio de Wamba, que aparece como obispo de Segovia firmando en un documento del 5 de noviembre del 927 , el denominado testamento de Cixila, arzobispo de Toledo. Es posible que fuera él el protagonista del restablecimiento de la diócesis en un momento en que el reino de León ha traspasado los límites del río Duero.

Su sucesor sería Ilderedo, presente en la corte leonesa de Ordoño III y, probablemente, con residencia en Simancas. Es mencionado en el 940 como obispo de Segovia haciendo una donación al obispo Oveco Núñez de León; y en el 952 firma una carta de donación de Ordoño III. Es posible que por su importancia en la corte de creara para él la sede episcopal de Simancas de la que Ilderedo es titular a partir del 953.

Pero, a partir del 977, las acciones de Almanzor desbaratan toda la línea defensiva tanto al sur como al norte del río Duero y muchas zonas ya repobladas son abandonadas y ocupadas efectivamente por el califato de Córdoba. Seguramente este fue también el destino de Segovia.

El siguiente obispo de la sede segoviana que se conoce ya es de un siglo después: Munio, quien en el 1071 firma un documento como Munio Segocensis Eps.

¿Es posible que ya en esa época la ciudad hubiera sido incorporada al reino de Castilla? Parece probable. El cronista Luis de Mármol y Carvajal (historiador del siglo XVI) cita un supuesto ataque de al-Ma’mun de Toledo contra Segovia en el año 1071 tras romper la tregua con Sancho II de Castilla: Por este tiempo Ali Maimon, rey de Toledo, rompiendo las treguas que tenía con el rey don Sancho de Castilla cercó la ciudad de Segovia, y dándosele a partido la destruyó y asoló toda.

Si bien es verdad que no se puede confirmar este hecho a falta de crónicas más cercanas, pudiera ser plausible.

La tradición achaca a este supuesto ataque la destrucción de 36 arcos del acueducto de Segovia para interrumpir el acceso al agua de la ciudad, así de la catedral y numerosas iglesias.

Por lo tanto, es probable que Segovia, tras los ataques de Almanzor contra la frontera del Duero, pasara a ser un dominio efectivo musulmán y, tras la disgregación del califato (1031), a la taifa de Toledo. Es posible que el impulso repoblador de época de Fernando I, que se expandió por las tierras sorianas, también llegara a tierras segovianas, y que ocupara la ciudad. Por esa razón el rey de Toledo haría luego un ataque contra Segovia, en ese momento un dominio del rey Sancho II de Castilla.

Evidencias arqueológicas

Se tiene constancia de numerosos enterramientos en los valles de los ríos Eresma y Clamores datados en torno al siglo X. Una necrópolis en la iglesia de San Millán se data entre los siglos IX y XIII. Adosada a esta iglesia hay una torre anterior parte de cuya construcción puede ser adscrita al arte de repoblación prerrománico.

Ya intramuros, en la iglesia de San Juan de los Caballeros se han descubierto restos de una iglesia del siglo VI, posiblemente reformada en el siglo X. Esta iglesia era de planta basilical con tres ábsides rectos y de dimensiones considerables (37 x 15 m). Lo mismo ocurre con la iglesia de San Martín, donde se adivinan las trazas de una iglesia de estructura similar a la del Cristo de la Luz de Toledo.

Otras evidencias de la existencia de una ciudad previa a la repoblación son los vestigios de carácter militar que se encuentran en el Alcázar, en las murallas con fragmentos de adscripción musulmana o en el convento de las dominicas, antiguo Palacio de Don Alimán, que si bien el conjunto interior es obra posterior, su fachada para algunos autores es fábrica de aparejo hispanomusulmán lo que de ser cierto, nos aporta una de las escasas alineaciones urbanas conservadas previas a la repoblación.

De la presencia musulmana en Segovia existen muy escasos testimonios
materiales, una columna y un capitel de mármol de estilo califal, descubiertos en una casa del actual barrio de las Canonjías, que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Es un capitel de mármol con una inscripción cúfica en su ábaco que lo data en el año 349 de la hégira (960/961). La inscripción dice:

En el nombre de Dios. Tal poder perenne y alegría o felicidad inquebrantable y recompensa plegada completa para su dueño. Dios salve tu vida. [A saber] qué hacer y qué envió [hecho]. Año nueve cuarenta y trescientos. Y alabado sea Dios.

Capitel califal hallado en Segovia

Posteriormente se ha encontrado otro capitel de época califal en el convento de las Oblatas.

En el año 2020, en un edificio colindante con el afamado Mesón Cándido, se han hallado dos fosas de enterramiento de tipo antropomorfo, una con un esqueleto humano completo, pero en la otra solo se aprecia la mitad ya que la cimentación del edifico sobre las que se han hallado cae sobre la tumba. Es difícil de fechar, ya que no se encuentran materiales asociados en nivel en que se han abierto, cubiertas de escombro y materiales de relleno, pero podría tratarse del alto pleno medievo, hacia el siglo X, no anteriores. Según La teoría del arqueólogo Luciano Municio es que, al encontrarse próxima la iglesia de Santa Columa, la zona puede corresponder al área cementerial del templo.


​Bibliografía