Contexto histórico

 

Una vez resuelto el enfrentamiento entre el rey de León y los condes de Castilla y Saldaña, Ramiro II va a tener que enfrentarse de nuevo a la actividad militar de ‘Abd al-Rahmán III. El califa decide reforzar la organización militar de la Marca Media, con capital en Toledo, para hostigar de una forma más efectiva a los reinos castellanos y en concreto al condado de Castilla. En el 946 reedifica la ciudad de Medinaceli y la convierte en la nueva capital de la Marca Media.  Así nos lo describe el Al-Bayan al-Mugrib:

“An-Nasir reedificó la ciudad de Medinaceli, que había sido abandonada hacía mucho tiempo y estaba situada en la Frontera Media oriental enfrente del país de Castilla, al que Allah quiera aniquilar. La ciudad se encontraba por aquel entonces desierta y abandonada y el califa dio el encargo de la restauración a su cliente Galib, que a este efecto partió de la capital con un cuerpo de tropas. Los caídes de la frontera recibieron bien la orden de prestar todo su apoyo a Galib en este trabajo, y la diligencia con que obedecieron permitió una reconstrucción en las mejores condiciones. Los albañiles de toda la frontera fueron allí concentrados para levantar la muralla de la ciudad y dotarla de cuarteles. Los trabajos fueron acabados en el mes de septiembre del año 946 y los musulmanes pudieron habitar en la ciudad con toda seguridad; el perfeccionamiento de las edificaciones y el poblamiento de la villa serían ya cuestión de tiempo. Allah hizo de esta villa una ayuda para los musulmanes y una fuente de angustia para los infieles.”

Desde ese momento son muchas las aceifas lanzadas contra el reino de León. Una del verano del 947 dirigida por el gobernador de Toledo parece que afectó a las zonas de repoblacion al sur del Duero de los condes de Monzón y de Castilla. No parece que Ramiro II respondiera a estas acometidas. Esto es debido a que en torno a los años 948 y 949 tuvo que hacer frente a otra revuelta, esta vez de varios condes gallegos.

Es en el año 950, cuando, según Sampiro, atacó Talavera en la que sería su última hazaña militar: “El año 19 de su reinado, habiendo tomado consejo y reunido el ejército marchó a asediar la ciudad de los agarenos, que ahora es llamada por las gentes Talavera, e iniciados los combates dio allí muerte a 12.000 enemigos y se trajo 7.000 cautivos, regresando a su sede con la victoria”. En ese mismo año, estando en Oviedo, enfermó gravemente. De regresó a León y abdicó del trono el 5 de enero del 951. Murió poco después, con seguridad antes del 8 de junio de acuerdo con las crónicas árabes.

 

Actuaciones del conde

Una vez reconciliado con Ramiro II, la firma de Fernán González aparece en dos documentos de León, uno en en el 945 y otro en septiembre del 946 lo que denota la normalidad de relaciones entre ambos. Sin embargo el infante Sancho permanece aún en Burgos, siendo del 1-II-947 el último documento firmado por él.

La labor del conde es totalmente normal hasta la muerte de rey leonés. Aparece en varios documentos juzgando litigios (947) y realizando donaciones: 948, donación de Santa María de Grañón a San Millán de la Cogolla; 13-VIII-949, donación de Santa María de Rabé a San Pedro de Cardeña; etc.) e incluso en documentos de la corte (17-VI-947, confirma junto con Diego Muñoz la donación real de San Lorenzo de Queza al monasterio de Sahagún).

Hasta este momento nada vemos de la supuesta independencia del condado de Castilla respecto al reino de León. Las relaciones entre rey y conde son siempre de subordinación de Fernán González a Ramiro II. La rebelión protagonizada por él era algo común en la época (como vemos en el caso de los condes gallegos).