La capital del califato andalusí, Córdoba, tiene un gran protagonismo en la leyenda de los Siete Infantes de Lara. Hacia esa ciudad se encamina Gonzalo Gustios, el padre de los Infantes, engañado, pensando que va en una embajada ante Almanzor. Cuando llega es apresado y, posteriormente, se le enseñan las cabezas de sus siete vástagos. Es también en Córdoba donde Gonzalo Gustios tiene un hijo con una esclava musulmana. Será Mudarra quien, a la postre, vengará a su padre y a sus hermanastros asesinando a todos aquellos que han tramado la conjura.

Por supuesto, la leyenda no describe con exactitud dónde se alojó Gonzalo Gustios durante su prisión en Córdoba. Pero la tradición se ha encargado de explicar dónde ocurrió. Ya en el siglo XVI el historiador Ambrosio Morales cita en Córdoba la calleja de los Siete Arcos y la Casa que decía haber sido la prisión de Gonzalo Gustios. Hoy en día en Córdoba existe una calle Cabezas en la cual se encuentra la denominada Casa de las Cabezas y desde la que se accede a un estrecho callejón llamado de Los Arquillos o de los Siete Infantes de Lara.

La Casa de las Cabezas y la Calleja de los Arquillos

La Casa de las Cabezas es un típica casa medieval cordobesa con cuatro patios. Actualmente es un museo y se puede visitar (consultar en http://www.casadelascabezas.com/). Quiere la tradición que esta Casa de las Cabezas era uno de los palacios de Almanzor y fue el lugar donde Gonzalo Gustios estuvo preso y contempló las cabezas de sus hijos presentadas en una bandeja de plata.

Casa de las Cabezas en Córdoba

Fotografía de ©www.casadelascabezas.com

De la propia Casa de las Cabezas, tras una verja, parte un estrecho callejón donde la tradición dice que fueron expuestas las cabezas de los siete infantes hasta que se consumieron. Por eso ese estrecho corredor tienen estos arcos y de ahí su denominación “de los Siete Infantes de Lara” o “Calleja de los Arquillos”.

Calleja de los Arquillos en Córdoba

Fotografía de ©www.casadelascabezas.com

 

El estado actual parece que ha cambiado bastante durante el tiempo. Escribe Ambrosio Morales: «En Córdoba hay hasta agora una casa que llaman de las Cabezas, cerca de la del marqués del Carpio, y dicen tomó este nombre por dos arquillos que allí se ven todavía, sobre que se pusieron las cabezas de los infantes» (libro XVI, capítulo 46). La obstrucción de la calleja debió de comenzar en los primeros decenios del año 1500, cuando la casa de las Cabezas sufrió una gran reedificación, pues en la niñez de Morales, poco más o menos hacia 1520, cuando el historiador tenía siete años, dicha casa era toda ella de tipo árabe: «Agora todo aquello está labrado de nuevo, mas siendo yo pequeño, edificio había allí antiguo morisco, harto rico, y decían haber sido allí la prisión y cárcel donde Gonzalo Gustioz estuvo».

El cabildo de la ciudad decidió el 6 de octubre de 1553: “Su señoría dio licencia a Rodrigo Alonso, jurado, para que pueda hacer una portada y poner siete cabezas, y que diga que son las de los siete infantes de Lara, y que es la calle de ellos; que para lo hacer se le dio licencia en forma, para que la pueda hacer sin pena alguna.” No sabemos si se llegó a construir esa portada: a nuestros días no ha llegado. De todas formas es un testimonio de que la leyenda pervivía con fuerza en el siglo XVI.

Agradecimientos: Gran parte de esta información está tomada del artículo que José Manuel Molina publicó en este enlace:http://enigmasdecordoba.blogspot.com.es/2010/11/los-infantes-de-lara.html.

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