Yahya ben Alí ben Hammud al-Muhtal (en árabe المعتلي يحي بن علي), con el sobrenombre de al-Mutali bi-lhah (El Elevado por Allah)

Noveno califa de Córdoba (1021-1023) y (1025-1026) y tercero y último de la dinastía hammudí.

Rey de la taifa de Málaga (1026-1035)

 

Hijo del califa Alí ben Hammud. Cuando éste se hizo con el califato asumió las funciones de gobernador de Ceuta. A la muerte de su padre no aceptó la proclamación como califa de su tío al-Qasim ben Hammud. A los pocos meses Yahya se reunió en Málaga con su hermano  y  se dirigió contra Córdoba.

al-Qasim, al no tener el apoyo de los bereberes, decidió abandonar Córdoba y refugiarse en Sevilla. De este modo, Yahya fue proclamado califa con el apoyo tanto de andalusíes como de berebes el 13 de agosto de 1021. En su gobierno trató de ser ecuánime en cuanto a la distribución del poder entre las distintas tribus y etnias y buscó la paz. Pero poco a poco su posición se fue degradando hasta que los bereberes decidieron deponerlo, el 6 de febrero de 1023, y volvieron  a nombrar califa a su tío al-Qasim, quien había seguido manteniendo la dignidad de califa en su refugio de Sevilla.

Yahya se refugió en Málaga. Cuando al-Qasim fue depuesto Yahya (1023) se vengó asediando la ciudad de Jerez y apresando a al-Qasim y a dos de sus hijos a los que trasladó a Málaga. Mientras tanto en Córdoba se nombraban califas de la estirpe omeya. Primero ‘Abd al-Rahman V (2 de diciembre de 1023), aunque solo gobernó 47 días. A continuación fue proclamado Muhammad III.

Mientras tanto Yahya mantenía el dominio sobre Málaga, Jerez, Almería y Ceuta. Yahya decidió recuperar el califato y se encaminó hacia Córdoba. Los cordobeses se revolvieron contra los bereberes  y obligaron a huir a Muhammad III (26 de mayo de 1025).

Yahya no se apresuró en acudir a Córdoba, donde fue de nuevo proclamado califa en Córdoba el 10 de noviembre de 1025. El 2 de marzo de 1026 salió para establecerse en Málaga dejando el gobierno cordobés en manos de su visir y secretario Abu Yafar Ahmad ben Musà. Pero Abu Yafar abandonó pronto la ciudad en dirección a Málaga al llegar los esclavos amiríes al-Muwaffaq Muyahid y Jayran. Aprovechando su llegada los cordobeses asesinaron a una multitud de bereberes el 10 de mayo de 1026.

Las relaciones entre ambos eslavos se fueron enfriando fruto de la desconfianza mutua. Jayrán abandonó Córdoba el 19 de junio de 1026. Al-Muwaffaq aguantó un poco más pero acabó yéndose a Denia. Los tumultos, desórdenes y agitaciones se sucedieron en Córdoba mientras sus ciudadanos temían el retorno de los bereberes. Los notables cordobeses acordaron entonces deponer a los hammudíes y Córdoba se quedó sin califa (1026). Posteriormente se proclamaría al omeya Hisham III.

Rey de la taifa de Málaga (1026-1035)

Yahya se convirtió en régulo de la taifa de Málaga, que reunía las coras de Málaga y Algeciras. Acabó sus días en noviembre de 1035 en la fortaleza de Carmona mientras repelía un ataque de los sevillanos. Su cabeza fue enviada a al-Mutamid ben Abbad donde fue conservada hasta que se entregó a una nieta suya para que fuera enterrada.