Agila II [?-713/714]

Rey visigodo (710/711 – 713/714)

Parte de la nobleza visigoda, sobre todo los aquellos que habían sido beneficiados por el rey Witiza, se opuso a la elección de Rodrigo como rey. Esta oposición parece que eligió como rey a Agila II y contaría con el apoyo de la familia de Witiza: el obispo Oppas y Arbasto. Su dominio parece que se restringió a la Tarraconense y a la Narbonense, es decir, el valle del Ebro y por el norte hasta la Septimania.

Probablemente en un principio ayudó a los musulmanes –e incluso pudo haber pedido su ayuda– con el fin de derrotar a Rodrigo, con quien tenía un conflicto por la sucesión al trono de Witiza. Pero sus deseos se vieron truncados por la decisión de Musà, gobernador del norte de África, de incorporar la península Ibérica al califato. El mismo Musà encabezó una incursión por el valle del Ebro (713) logrando la sumisión de Fortún Casio, lo cual restaría apoyos a Agila II. E incluso puede que Agila falleciera en este momento y entonces algunos nobles de la zona se decidieran por firmar un pacto con los musulmanes.

Agila II sólo se menciona en la Continuatio codicis C Parisini, una versión que continua la Chronica regum Visigothorum que consta en un manuscrito del siglo XII. Esta lista no menciona a Rodrigo e indica que a Witiza le sucedió Agila y después de tres años le sucedió Ardo. Agila no aparece ni en la Crónica mozárabe del 754 ni en las crónicas asturianas posteriores. Sin embargo, su existencia está corroborada por hallazgos numismáticos con su nombre procedentes de las cecas de Zaragoza, Gerona, Tarragona y Narbona.

También se le identifica con el Elier de la crónica del Moro Rasis, elaborada por mozárabes del siglo IX y que puede demostrar que aún existía memoria histórica de este rey.

No se conoce su genealogía, aunque de forma repetida, pero sin base histórica, se ha afirmado que era un hijo o pariente de Witiza.

Más información: García Moreno, L. A.: Los últimos tiempos del reino visigodo. Boletín de la Real Academia de la . Tomo CLXXXIX, número III, 1992.