[¿?- c. 952] 

Conde de Liébana (c. 924 – c. 952).

Es el primer conde de Liébana de nombre conocido, aunque es muy posible que existiera algún conde anterior, ya que en un documento del 11 de noviembre del año 828, procedente de Santo Toribio de Liébana, se habla de la existencia de una tierra del conde (vel comite terri)¹.

Es mencionado por primera vez en un documento datado en el 924 procedente del monasterio de Santo Toribio de Liébana (llamado aún San Martín de Turieno) en el cual él y su esposa Justa permutan unas heredades en Cesera, cerca de Santo Toribio. Aparece citado como comite nostro domino Allefonso y también aparece un vicario a su servicio: Emilianus uicarius de comite².

Algunos de los documentos que nos han llegado hoy en día con su nombre son considerados apócrifos. El más conocido es un documento de Santo Toribio del 925 que cuenta como él y su esposa (ego Alfonsus Commes et mea uxor lusta Commetissa) fundaron Santa María de Lebeña para trasladar a ella el cuerpo de Santo Toribio³. Este hecho es origen de un leyenda en torno a su fundación explicada más abajo. En este documento también se habla de dos alfoces: Cillórigo y Cereceda. Pero existe otra escritura posterior considerada auténtica que sí confirma la fundación de Santa María de Lebeña por los condes de Liébana.4

También aparece en el 932 en un documento de Santa María de Lebanza, también calificado de sospechoso, certifica una donación al abad Gonzalo (abad de San Martín de Turieno) de propiedades en Liébana y en las comarcas de Ribadeva y Saldaña en concreto en la localidad de Pernía, en el norte de la actual provincia de Palencia,5

Su última mención documental procede del cartulario de Santa María de Piasca: comite nostro Adefonso in Levanesem y está fechada en el año 952.6

El siguiente conde de Liébana conocido es precisamente el conde Fernán González de Castilla, a partir al menos del año 957.

 

Leyendas en torno a la fundación de Santa María de Lebeña en Cillórigo

El citado documento del año 925 cuenta una leyenda acerca de los orígenes de Santa María de Lebeña. Resulta que el conde Alfonso quería trasladar a esta nueva iglesia los restos de Santo Toribio. Los monjes del monasterio de Santo Toribio de Liébana se negaron a dárselos. Entonces el conde, obstinado, acudió con sus siervos a cavar para robarlos. Pero mientras estaban en la tarea se quedaron ciegos por intervención divina. En consecuencia, el conde, asustado, ofreció donar todos sus bienes al monasterio si se le devolvía la vista, y así ocurrió.

 

Otra leyenda refiere una hermosa historia acerca de los dos majestuosos árboles que aún hoy en día pueden verse en los alrededores de Santa María de Lebeña, ambos milenarios: un tejo y un olivo. No es extraño que el monasterio de Lebeña se encontrara junto a un tejo, árbol sagrado en las tradiciones antiguas. Pero se cuenta que la presencia del olivo se debe al propio conde Alfonso, quien al consagrar la iglesia frente al tejo vio que su esposa se entristecía mucho. Ella era del sur y se sentía solitaria y extraña. Su comprensivo esposo le preguntó el porqué de su tristeza, a lo que la condesa le confesó sus pensamientos. Para aliviarla de su añoranza plantó el árbol característico de su tierra: el olivo. 

El olivo de Santa María de Lebeña

El olivo de Santa María de Lebeña

El olivo aun puede verse hoy en día. Sin saber el motivo, lo cortaron hace doscientos años, pero de aquel hermoso tronco, que no se secó, brotaron dos ramas. Hoy en día podemos ver un gran olivo de dos extraordinarias patas.

El tejo corrió peor suerte. En el 2007 unas fuertes lluvias provocaron su caída. Pero, afortunadamente, se guardaron unos esquejes y fruto de esta acción en marzo de 2017 se plantó un plantón de unos 70 cm en el mismo lugar donde se hallaba el tejo milenario.

Tejo de Santa María de Lebeña antes de 2007

Tejo de Santa María de Lebeña antes de 2007

Tejo de Lebeña después de 2007

Tejo de Lebeña después de 2007

 

¿Quiénes eran los padres del conde Alfonso?

Existe la hipótesis de que el conde Alfonso de Liébana sea hijo del conde Diego Muñoz de Saldaña y Trigidia (y por lo tanto se llamaría Alfonso Díaz). Se apoya en un documento del 932 de Lebanza se dice que Alfonso es hijo de Diego Muñoz: in carteralio que iussit facere pater meus Didacus Monioz et mater mea domna Tigridia. Posteriormente existe un documento del 945 de Sahagún que es confirmada entre otros por un tal Alfonso Díaz, aunque aparece sin título, pero que habla sobre unas propiedades en Cansoles.7

Otra hipótesis, propuesta por Gonzalo Gómez Casares 8, lo hace descendiente de Fruela II, es decir, sería Alfonso Froilaz, quien reino brevemente en León entre los años 925 y 926, y que luego se refugió en Asturias. Fue derrotado en el 932 por Ramiro II quien lo mandó cegar.

 

Matrimonio y descendencia

Estaba casado con Justa. Se desconoce si tuvo descendencia.

 


  1. Sánchez Belda, Luis: Cartulario de Santo Toribio de Liébana, Madrid, 1948, doc. 5
  2. Sánchez Belda, Luis: Cartulario de Santo Toribio de Liébana, Madrid, 1948, doc. 31
  3. Sánchez Belda, Luis: Cartulario de Santo Toribio de Liébana, Madrid, 1948, doc. 33
  4. Sánchez Belda, Luis: Cartulario de Santo Toribio de Liébana, Madrid, 1948, doc. 34
  5. Archivo Diocesano de Palencia: Fondo de Lebanza, leg. 1, nº 1.
  6. Montenegro, Julia: Colección diplomática de Santa María de Piasca (875-1252), Santander, 1991, doc. 14.
  7. Mínguez Fernández, José María: Colección diplomática del monasterio de Sahagún, Vol. I, León, 1977, doc. 101
  8. Se puede consultar la hipótesis en este enlace.