[Morón de la Frontera, ¿? – Sevilla, 1075/76]

Manad ben Muhammad ben Nuh ad-Dammari (en árabe مناد بن محمد بن نوح الذي), llamado ‘Imad al Dawla.

Último rey de la taifa de Morón (1053-1065/66)

Hijo del rey Muhammad ben Nuh, cuando éste fue apresado en el 1053 por el rey de Sevilla, Manad subió al trono sin oposición, ya que había sido nombrado heredero por su padre. Se tituló Imad al Dawla (el pilar de la dinastía).

Dice de él la Crónica anónima de los reyes de taifas:

«Siguió la senda de su padre y lo sobrepasó. Su renombre se divulgó y su autoridad se extendió. Las gentes de Sevilla y Écija fueron hacia él y sus tropas se multiplicaron. Fue un nudo en la garganta de al-Mu’tadid ben Abbad».1

Durante todo su reinado tuvo que defenderse de las acometidas de Al-Mu’tadid de Sevilla, quien lo acosó sin descanso. En repetidas ocasiones incursionó la taifa de Morón. 

 

Sitio de Morón y abdicación en favor de Al-Mu’tadid de Sevilla (1065-1066)

Sin embargo, el golpe de gracia no se debió al rey sevillano, sino a una coalición bereber formada, entre otros, por los Banu Ifran de Ronda y Badis ben Habbus de Granada, ayudados por los árabes Banu Yahwar de Córdoba, enemigos de Sevilla. Al ver la debilidad de Manad, pretendían hacerse con Morón antes de que cayera en manos de Sevilla.

Según noticias del historiador Ibn Hayyan, contemporáneo de los hechos, transmitidas por Ibn Idari, asegura que se aliaron para atacar a los Banu Dammar, y que en esa coalición no participó Al-Mu’tadid, enemigo jurado de los bereberes, así como de los Banu Yahwar:

«Ciertamente estas cabilas se aliaron y ayudaron entre sí para atacar el país de los Banu Dammar. Entró con ellos en eso Ibn Yahwar y no entró [en la alianza] con ellos Ibn ‘Abbad, porque estaba en guerra con ellos. Estas cabilas, después de movilizar a su grey, se dirigieron con su caudillo Badis y con Abu Nur, acompañados de un destacamento del ejército de Ibn Yahwar, a uno de los castillos de los Banu Dammar y los sometieron al asedio [propio] del país de los cristianos. Este ejército se mantuvo sobre este castillo varios días, atacándolos [o sea, atacando a sus gentes] como se ataca a los infieles, hasta que penetraron en él por asalto. Entonces mataron a los hombres hasta el último, rasgaron los velos [de los harenes] y violaron a las vírgenes; hasta el punto de que su sangre les corría hasta los pies, desnudas y llorosas. Se apoderaron de las mujeres los negros y la soldadesca del ejército, consecuentemente estaban sus tiendas llenas de ellas, hasta que se apiadó Badis de ellas, al cabo de tres días, y las desecharon [dejándolas] desnudas y descalzas. Las mujeres de este castillo se fueron hacia otras aldeas y castillos, tal y como hemos referido».2

Esto ocurría en el año 458H (3 diciembre 1065 – 21 noviembre 1066). Manad ben Muhammad, totalmente debilitado, sabiéndose perdido, envió una carta pidiendo el amparo del rey de Sevilla, a cambio de cederle Morón y lo poco que le quedara de sus dominios.

Al Mu’tadid acogió a Manad y a su familia en Sevilla, aposentándolos en una casa magnífica y procurándoles vastos mantenimientos. Y así permaneció en Sevilla hasta que murió en el año 468H (10 agosto 1075 – 4 agosto 1076).

 


  1. Crónica anónima de los reyes de taifas, Trad. Felipe Maíllo Salgado, Akal Universitaria, 1991.
  2. Ibn Idari: La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas (al-Bayan al-Mugrib), Trad. Felipe Maíllo Salgado, Universidad de Salamanca, 1993.