[¿Zaragoza?, a. 1021 – Zaragoza, 1038 o 1039]

Mundir ben Yahya ben Mundir ben Yahya ben Mutarrif al-Tuŷībí al-Mansur. En árabe معز الدولة التجيبي

Tercer rey de la dinastía tuchibí en la taifa de Zaragoza (427H/1036; octubre/noviembre 1038 ó 23 de agosto de 1039)

 

Hijo de Yahya ben Mundir al-Muzaffar y de la hija de un jeque de los Du-l-Nun.

Mundir nació todavía en vida de su abuelo paterno Mundir I, quien murió en 1021-1022. El poeta cortesano Ibn Darraŷ, que residió en Zaragoza hasta 419H/1028, dedicó una casida a celebrar el nacimiento de este Mundir II:

«En él se encuentran los astros más fulgurantes / con los luceros de la suerte y el linaje. / Por el nombre de su padre [Yahya] se alza [vivificando] al Islam / y llega con el nombre de su abuelo [Mundir, avisando] al enemigo, / como anunciador de vida (haya) a la Fe/ y aviso (mundir) de desgracia al politeísmo…».

 

Rey de la taifa de Zaragoza (1036 – 1038/39)

Mundir II sucedió a su padre en el 1036. Aunque es cierto que en las monedas de Yahya había empezado a figurar el nombre de su hijo y heredero, Mundir II, desde 420H/1029, lo cual indicaría que entonces sería designado sucesor, hacia los diez años de edad.

En el dinar de 420/1029, acuñado en la ciudad de Zaragoza se le referencia como Mundir al-hayib Mu’izz al-Dawla (“el chambelán Mundir Mu’izz al-Dawla”), y su reconocimiento al Imam Abd Allah, emir de los creyentes, al-Mu’ayyad bi-Allāh; en 423/1031-32, el dinar señala el reconocimiento al Imam Hisham, emir de los creyentes, al-Mutadd bi-Allah (es decir, al último califa en Córdoba, Hisham III).

Dinar oro de Mundir II

Dinar oro de Mundir II

Tras su proclamación como rey, el propio Mundir II acuñó moneda de plata o dirhemes y de oro o dinares. En 428H/1036-37, su dinar reconoce aún a Hisham III, por entonces refugiado en Lérida, donde este último califa cordobés muere precisamente ese año, sirviendo con su reconocimiento a varios reyes taifas que recelaban de la política califal sevillana, como en concreto también hizo el rey de Toledo Isma’il, tío de Mundir II.

Llevó Mundir II el apelativo de hayib, el título pseudo-califal de al-Mansur (“el Victorioso”) y el sobrenombre de Muizz al-Dawla (“Enaltecedor de la dinastía”), utilizando las referencias habituales en el poder de los reyes de taifas.

Es evidente que Mundir II se resistió a reconocer al falso califa omeya Hisham II, falsamente reaparecido, proclamado por el rey de la taifa Sevilla, desde 1035; y esta resistencia, que entrañaba supeditarse a la taifa sevillana, le costó a Mundir II la vida.

 

Asesinato de Mundir II

Mundir II fue asesinado al alzarse su primo ‘Abd Allah ben Hakam, quien lo apuñaló a traición mientras Mundir estaba en sus aposentos del alcázar enfrascado en la lectura de un libro. No existe acuerdo en la fecha entre los cronistas musulmanes: según al-Udri fue en muharram 430H (octubre-noviembre 1038); pero para Ibn Hayyan, citado por Ibn ‘Idarí), se produjo a comienzos de du-l-hiyya 430H (23 de agosto de 1039).

Tras asesinarle, Abd Allah ben Ḥakam exhibió en la picota la cabeza de Mundir II, proclamando: «Este castigo merece quien se resiste al emir de los creyentes Hisham [II] y se niega a reconocer sus derechos».

Así narra Ibn Hayyan, según Ibn Idarí, este asesinato:

«Sucedió eso por mano de un hombre revoltoso de entre sus primos. Se llamaba ‘Abd Allah ben Hakim y era jefe entre los caídes de Mundir. Ocultó su falta de escrúpulos durante [mucho] tiempo. Se personó ante él a primeros de du-l-hiyya del año 430 [hacia el 24 de agosto de 1039], mientras él estaba descuidado, en túnica, y no teniendo a su lado sino un pequeño grupo de sus íntimos servidores esclavones. Estaba sumido en la lectura de un libro, entonces lo hirió con un cuchillo que llevaba preparado y le cortó con él las yugulares sin que [nadie] lo impidiera. Huyeron los malos rvidores, los esclavos eunucos que estaban a su lado, y lo dejaron en sus manos, excepto uns ervidor enérgico que lo apartó de él estando desarmado, pero ‘Abd Allah lo hirió con un puñal y lo remató junto a su señor.

Al punto sacó la cabeza de Mundir del alcázar en lo alto de un palo gritando. “Este es el galardón a quien se rebela contra el emir de los creyentes Hisham y se opone a sus derechos”. refiriéndose cone so al hombre exaltado en Sevilla [y] al que se inocaba entonces en ella[…].»

 

El asesinato de Mundir II causó gran perturbación en Zaragoza. Abd Allah ben Hakam se hacía proclamar enseguida rey de la taifa de Zaragoza, como cuarto y último de sus reyes tuchibíes.

 

Bibliografía:

  • Ibn Idari: La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas, Trad. Felipe Maíllo Salgado, Universidad de Salamanca, 1993.