[¿?] En árabe نبيل الصقلبي
Rey de la taifa de Tortosa (1057/58-1061)

De origen siqlabí, es decir, un esclavo de origen europeo cliente de los amiríes, al igual que sus antecesores en el gobierno de Tortosa.

Sucedió a Ya’là como señor de la ciudad de Tortosa en el 450H (1057/58). Tortosa era una ciudad próspera, su riqueza procedía de un puerto con gran actividad comercial y, sobre todo, de sus astilleros.

El gobierno de Nabil en Tortosa duró apenas dos años, momento en el que la población de Tortosa se sublevó contra Nabil y entregó la taifa de Tortosa a al-Muqtadir de Zaragoza.

Tortosa continuó englobada en la taifa de Zaragoza, constituyendo una especie de subtaifa a partir de 1081, reinando sobre ella al-Munḏir, hijo de al-Muqtadir, y luego de un hijo de éste, Sulayman Sayyid, hasta su conquista por los almorávides.

Posibles razones de la sublevación contra Nabil

Ninguna crónica de la época nos detalla las razones de esta sublevación. No es descartable una acción subversiva exterior de la taifa zaragozana que ambicionara esta rica ciudad.

Pero también es posible que la población tuviera miedo a ser conquistada por Ramón Berenguer I de Barcelona (1035-1076), conde con el Nabil parece que tenía una relación cercana, incluso algo sumisa al decir de las historias musulmanas.

Moneda de Nabil de Tortosa 451 H (Colección Tonegawa)
Moneda de Nabil de Tortosa 451 H (Colección Tonegawa)

Según al-Himyarí, Nabil envió a unos judíos en una nave a Narbona para que raptasen a la mujer objeto de los anhelos del conde, y, aunque no realizaron con éxito la operación, ello dio lugar a que la familia de la mujer se la entregase de buen grado al magnate catalán.

Según Ibn Hayyan, a través de Ibn Bassam, Nabil (a quien se llama Labib en el texto) fue asesinado por los habitantes de Tortosa en 452H, “porque buscó la protección del tirano Raimundo, a la sazón príncipe de los francos en Barcelona, y le había prestado toda clase de servicios, hasta el punto de volverse casi como uno de sus subordinados, ofendiendo así a los musulmanes y exponiéndolos a caer bajo la férula de la Cristiandad”.

Como nota curiosa cabe decir que fue durante el reinado de Nabil sobre Tortosa, cuando nació Abu Bakr al-Turtusi (hacia 451H/1059), quizá el más famoso tortosino de todos los tiempos. La celebridad de este alfaquí y jurista ha sido tal, que todavía su tumba es uno de los monumentos más importantes de la ciudad de Alejandría.

Moneda atribuida por Vives a Nabil de Tortosa (nº 1293)
Moneda atribuida por Vives a Nabil de Tortosa (nº 1293)

Nabil y Zoraida, gigantes de Tortosa

Hoy en día Nabil y su supuesta amante Zoraida son parte de los gigantes y cabezudos que amenizan las fiestas de Tortosa.

Cuenta la leyenda que Nabil huyó de Córdoba cuando cayó el Califato. Soñaba con otras tierras, donde poder construir castillos, que le recordasen su querida ciudad. En su huida encontró un hombre herido, llamado Jairam, a quien curó y con quien formó un pequeño ejército que conquistó las tierras de Murcia. Jairam se proclamó Rey de Taifa de aquella tierra.

En Valencia reinaba Morabec quien, temoroso del poder de Jairam, buscó hablar con él. Jairam envió a Nabil como emisario a Valencia, donde conoció a la bella Zoraida, hermana de Morabec.

Un general del reyezuelo valenciano, llamado Modafar, celoso del amor de Zoraida y Nabil, codicioso del Reino de Morabec, asesinó a este último para poder casarse con Zoraida.

Gracias a la ayuda de Fadiya, una fiel esclava de Zoraida que provenía de Tortosa, Nabil se dirigió a nuestra ciudad, donde reclutó un ejército y volvió a Valencia para rescatar a Zoraida. Al llegar, desafió a Modafar. A la justa asistieron Zoraida y Nabil que, alentado por el amor, pudo vencer.

Finalizado el combate volvieron a Tortosa, donde Nabil había fundado su reino de Taifa. La gigantesca sombra de Nabil y la elegante silueta de Zoraida destacaban entre la multitud en su entrada a Tortosa.

Instalaron su Corte en el Castillo de la Zuda y desde allí reinaron muchos años. Como no querían abandonar nunca más el imponente Castillo y nuestras tierras, dispusieron que al morir fuesen enterrados juntos, en un lugar secreto y subterráneo del Castillo.

Nabil y Zoraida. Gigantes árabes de Tortosa, creados en 1958 por Pedro Aixendri Chavarria
Nabil y Zoraida. Gigantes árabes de Tortosa, creados en 1958 por Pedro Aixendri Chavarria

Bibliografía

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  • Delgado y Hernández, Antonio: Estudios de numismática arábico-hispana. Considerada como comprobante histórico de la dominación islámica de la península, 2001, Real Academia de Historia, Madrid.
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  • al-Qalqažandi, Subh al-a‘Sa fi sina‘atal-insa’, t. V, ed. de A. Zaki, El Cairo, 1913, pág. 255 (trad. parcial de L. Seco de Lucena bajo el título de Subh al-a‘Sa, Valencia, Anubar, 1975, pág. 71
  • F. Maíllo Salgado, La Caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas (al-Bayan al-Mugrib), Salamanca, Estudios Árabes e Islámicos, Universidad de Salamanca, 1993, pág. 208
  • al-Himyari, Kitab al-Rawd al-mi’tar fi jabar al-aqtar, ed. y trad. de E. Lévi-Provençal, La Péninsule Iberique au Moyen Age…, Leiden, Brill, 1938, págs. 42-43/54-54 y 124-125/151-153