Contenidos
A vos, docto lector de estos pergaminos, que buscáis en la memoria de los tiempos la comprensión de la voluntad divina y el rastro de la justicia humana en esta tierra de Hispania, os doy mi más afectuosa bienvenida al ocaso de este año de gracia de ochocientos y veinte y ocho de la Encarnación de Nuestro Señor, que en el cómputo de nuestra Era Hispánica —aquella que se cuenta desde que la paz de Augusto se extendió por nuestras provincias— tenemos por el ochocientos sesenta y seis. Nos hallamos en un tiempo de mudanzas y tribulaciones, donde el suelo gime bajo el galope de las aceifas y el estruendo de las máquinas de asedio, mas también donde la fe se levanta en piedra y el cielo parece enviar signos a los hombres de buena voluntad para que no desfallezcan en la defensa de sus leyes y su religión.
Como cronista que ha visto pasar las estaciones desde los muros de las ciudades que guardan la memoria de los godos y desde las atalayas que vigilan el paso del sarraceno, me dispongo a consignar por escrito lo que este año ha traído a nuestras tierras y a las de allende el mar y los montes. No pretendo yo, humilde relator, adivinar lo que el Altísimo guarda para el mañana, pues el futuro es solo Suyo; mi tarea es dar testimonio de lo que ha sido, con el rigor que la historia exige y la verdad que los antiguos nos enseñaron a valorar por encima de las riquezas temporales
Brevis rerum gestarum summarium
En este año de la Era DCCCLXVI, los acontecimientos que han sacudido los cimientos de Hispania y del orbe cristiano son de tal magnitud que merecen ser grabados en el bronce de la posteridad:
- La gran insurrección de la ciudad de Mérida contra la tiranía del emirato cordobés, donde los muladíes y bereberes, liderados por Mahmud b. al-Jabbar, han desafiado el poder de la capital, recibiendo incluso el aliento epistolar del Emperador Ludovico Pío desde el palacio de Ingelheim.
- El encumbramiento de Bernardo de Septimania como duque de la Septimania y la Gotia, tras el óbito del conde Leibulfo de Narbona, unificando bajo su mando los condados de la Marca Hispánica y consolidando el dominio franco frente a las aceifas del infiel.
- La consolidación del culto al sepulcro del Apóstol Santiago en Gallaecia, transformando el hallazgo de su tumba en un baluarte espiritual que une a todos los cristianos de Hispania bajo un solo patrocinio celestial.
- El asombroso traslado de las reliquias de San Marcos el Evangelista desde la lejana Alejandría hasta Venecia, un hecho que ha conmovido a la Cristiandad entera
Annales rerum gestarum Era DCCCLXV
I. El clamor de la Lusitania: La sedición de Mérida y la diplomacia imperial
Desde que las huestes de Musa b. Nusayr asediaran la noble Augusta Emerita hace más de un siglo, la ciudad del Guadiana no ha dejado de ser un nido de discordia y un baluarte de resistencia frente al poder central de Córdoba. En este año de DCCCLXVI, la tensión ha estallado en una abierta rebelión que amenaza con incendiar toda la Lusitania. La figura central de esta tormenta es Mahmud b. al-Jabbar, un hombre de estirpe beréber que ha sabido aglutinar el descontento de los muladíes y de los cristianos que aún permanecen fieles a sus ritos ancestrales.
La causa de este levantamiento es la dureza de corazón del emir Abd al-Rahman II, quien ha aumentado la presión fiscal sobre las provincias fronterizas, violando los antiguos tratados que garantizaban a los emeritenses el uso de sus leyes y propiedades. Mérida, que aún luce con orgullo sus murallas de sillar romano, no ha aceptado este yugo.
Lo más inusitado ha sido la llegada de una misiva desde el corazón del Imperio franco. El emperador Ludovico Pío ha enviado una carta a los habitantes de Mérida animándoles a persistir en su lucha contra el poder omeya, prometiéndoles su apoyo. Mahmud b. al-Jabbar, tras verse presionado en la ciudad, se ha hecho fuerte en el castillo de Santa Cruz de la Sierra y otros baluartes del valle del Guadiana.
II. El ducado de Septimania y la consolidación de la Marca Hispánica
En las tierras del nordeste, el año DCCCLXVI ha marcado un hito en la organización de la defensa cristiana. Tras la muerte del conde Leibulfo de Narbona, el emperador Ludovico Pío ha confiado estos territorios a Bernardo, conde de Barcelona y Gerona. Bernardo se convierte así en el primer gran duque de la Septimania o de Gothia.
Este nombramiento es de vital importancia, pues Bernardo ha demostrado ser un muro infranqueable para las ambiciones cordobesas tras contener la rebelión de Aizón. Ahora, su dominio se extiende desde el río Llobregat hasta el Ródano, abarcando ciudades como Narbona, Nimes y Agde. Bernardo representa la nueva élite guerrera, de confianza absoluta del emperador, capaz de mantener la Marca Hispánica unida frente a las aceifas del sur.
Su hermano Gaucelmo, conde de Ampurias, recibe los condados de Rasés y de Conflent tras haber huido Guillemó ante la llegada de los ejércitos francos comandados por Lotario, hijo del emperador.
Persona insignis anni DCCCLXV in Hispania
Si hemos de elegir a un hombre cuyo nombre ha dominado el discurso de este año, ese es Bernardo de Septimania. Al recibir los dominios de Narbona tras el fallecimiento de Leibulfo, Bernardo ha consolidado un poder territorial sin precedentes en la frontera sur.
Su fidelidad inquebrantable a Ludovico Pío, manteniéndose como el pilar de la autoridad imperial en el sur; su visión estratégica al unificar el mando de la Marca Hispánica y la Septimania; su papel como protector de la Iglesia y los monasterios pirenaicos… Bernardo de Septimania es, en definitiva, el hombre que ha sostenido la frontera de la Cristiandad este año, pero también el que ha sembrado las semillas de futuros conflictos por su forma de entender la autoridad.
Res gestae memorabiles in cetero Orbe Terrarum
El mundo, allende nuestros montes y mares, ha vivido este año sucesos que alterarán el curso de la historia:
† El Evangelista en la Laguna: Los mercaderes venecianos Bono da Malamocco y Rustico da Torcello han trasladado las reliquias de San Marcos el Evangelista desde Alejandría a Venecia el 31 de enero. Ocultaron los restos bajo carne de cerdo para burlar a los guardias sarracenos. El dogo Giustiniano Participazio ha ordenado la construcción de una basílica para el santo.
† El fin de un ciclo en el Magreb: Ha muerto este año Idris II, el soberano que consolidó el dominio idrisí en Marruecos y fundó la grandeza de Fez. Le sucede su hijo Muhammad, quien ha comenzado su reinado dividiendo el territorio entre sus hermanos, lo que augura tiempos de fragmentación para los hijos de Idris.
† Asambleas y fronteras Francas: El emperador Ludovico Pío ha presidido una asamblea en Ingelheim durante el mes de junio. En el norte, las tensiones con los daneses han estallado: los hijos de Godofredo han cruzado el río Elba y expulsado a las guarniciones francas de sus fortificaciones, desafiando la paz de la Marca.
† El ascenso de Wessex en Britania: El rey Egbert de Wessex ha consolidado su hegemonía en la isla tras derrotar a los galeses del norte y ver cómo Mercia cae en la debilidad tras la muerte de su rey Ludeca en combate, siendo sucedido por Wiglaf.
† Tribulaciones en Bizancio y Sicilia: El emperador Miguel II enfrenta una situación desesperada en Sicilia, donde los sarracenos aglabíes mantienen el asedio sobre Siracusa tras desembarcar en Mazara. Dicen que han fundado la ciudad de Alcamo por iniciativa del sarraceno Al-Kamuk. Mientras tanto, la pérdida de Creta, tras la toma de Cidonia, ante los piratas andalusíes exiliados sigue sangrando las finanzas del Imperio.
† El solio de Bagdad: El califa al-Ma’mun ha nombrado a su hijo Al-Abbas gobernador de la Alta Mesopotamia y de las marcas fronterizas contra Bizancio, mientras continúa su labor de mecenazgo en la Casa de la Sabiduría.
† Noticias del lejano Oriente: En la China de la Dinastía Tang, el emperador Wenzong intenta reformar su corte, pero se halla maniatado por el creciente poder de los eunucos, quienes controlan los resortes del palacio.
Meae praedictiones pro anno proximo
Al cerrar estos anales del año DCCCLXVI, mi corazón siente una mezcla de esperanza y temor. Vaticino que el próximo año el emir Abd al-Rahman II lanzará toda su fuerza contra la rebelde Mérida, y que la sangre correrá de nuevo por las orillas del Guadiana.
En el reino de Asturias, la tumba de Santiago atraerá cada vez más almas devotas, pero debemos vigilar las costas, pues las velas de los hombres del norte son una amenaza constante. Que Dios proteja a los justos en el año que está por nacer.