Ermita situada en las cercanías de la población de Ubierna (Burgos). Sus orígenes posiblemente se remonten a la repoblación de Ubierna por el conde Diego Rodríguez en el año 884. Posiblemente era la iglesia de la población de Santa María de Montes Claros, hoy desaparecida.

Es de una sola nave, rectangular con cabecera también rectangular exteriormente y cabecera al este.

Nave de la ermita de Montesclaros de Ubierna
Nave de la ermita de Montesclaros de Ubierna
Ábside de la ermita de Montesclaros de Ubierna desde el sureste
Ábside de la ermita de Montesclaros de Ubierna desde el sureste
Fachada oeste de la ermita de Montesclaros de Ubierna
Fachada oeste de la ermita de Montesclaros de Ubierna
Ábside de la ermita de Montesclaros de Ubierna desde el noreste
Ábside de la ermita de Montesclaros de Ubierna desde el noreste
Detalle aspillera de la ermita de Montesclaros en Ubierna
Detalle aspillera de la ermita de Montesclaros en Ubierna

La puerta del mediodía presenta un arco apuntado, sobre marcadas impostas molduradas, con un buen despiece de sus dovelas, bastante regulares y proporcionadas en sus tamaños en el paño exterior del muro; por el interior, la caja del muro y el paño interno se apoyan sobre un arco escarzano, que cobija en su vano los goznes de la puerta. Todo ello dentro de un sobrio estilo gótico propio del estilo cisterciense y por ello de fase protogótica (finales del siglo XII comienzos del XIII).

En el interior existe un arco triunfal de herradura, con peralte de la mitad del radio, con despide de dovelas a la línea central del arco, con trasdós simétrico al intradós, con dos dovelas iniciales, una a cada lado, más enjarjes que dovelas propiamente dichas.

La ermita conserva algunos restos de epitafios romanos de fines del siglo I encontrados en el cercano castro de La Polera: nº 25833 y 25834.

Interior ermita de Montesclaros de Ubierna
Interior ermita de Montesclaros de Ubierna

Junto a esta ermita se encuentra una extensa e importante necrópolis medieval, así como restos de época prerromana, romana y medieval. El conjunto tuvo una intervención arqueológica en 1995.1

Excavaciones del año 2020

Los dos sondeos más cercanos a la ermita han sido muy relevantes, así como otro más alejado, en la parte trasera de aquéllos. En el fondo del terreno de esta última excavación se ha localizado un enterramiento con una disposición nada habitual en el cristianismo; en éste era este-oeste y aquí aparecen los cuerpos colocados norte-sur y entre materiales romanos. Este hallazgo confirma la sospecha de que este entorno también estaba habitado en tiempo romano.

Igualmente, es relevante el hallazgo junto a la cabecera de la ermita como es una estructura que pone de manifiesto que el templo tuvo una sacristía, no citada en ninguna documentación histórica, por lo que se entiende que tuvo probablemente con una duración temporal corta, y que pudo desaparecer por problemas de aguas en esa zona de la cabecera, remata el director de las excavaciones. Este descubrimiento da sentido a lo que parecía una puerta en ese mismo muro, y que ahora se confirma. La datación de la sacristía, a falta de una investigación exhaustiva a partir de ahora, puede estar datada en los siglos XVI ó XVII.

Y aunque apenas han salido ahí restos arqueológicos, este descubrimiento hace pensar que en la zona tuvo que haber también una necrópolis. Se cree que al hacer la sacristía se rompen la necrópolis medieval, reutilizando, incluso, parte de restos constructivos y sarcófagos para ‘calzar’ muros e integrarlos como parte de esa pared de la sacristía.

Además, el segundo sondeo, realizado a escasos metros de este primero en la cabecera de la ermita, ahonda en esa teoría porque se han hallado sarcófagos, alguno dado la vuelta y reutilizado. Pero además, lo más interesante de este segundo sondeo es que todo indica que los restos constructivos se corresponden con una canalización realizada para recoger las aguas que vienen de la zona superior y que estarían dañando la estructura de la cabecera de la ermita e, incluso, ser la causa de la desaparición de la sacristía. Esa canalización podría ser del siglo XVIII. «Los sarcófagos se reutilizaban para esa canalización, dándoles la vuelta y luego sellando los lados para impermeabilizarlos».

Los tres sondeos quedan enlazados y aunque los restos romanos están enmascarados por el despoblado medieval posterior, todo indica que existió ese hábitat romano que podría formar parte del extrarradio del gran yacimiento romano cercano que, a priori podría tratarse de la ciudad de Bravum, aunque al respecto de ésta hay estudio que la ubican en varios términos municipales, incluida La Nuez de Abajo. Ahora toca poner el nuevo material en contexto con lo que ya se conoce de campañas anteriores para tener más luz sobre el hábitat y la ocupación histórica de ese espacio.

La Hermandad de Caballeros Hijosdalgo de Santa María de Montes Claros

También es importante para su interpretación la constitución en Ubierna, de una Hermandad de Caballeros.

La tradición supone que se inició en el siglo XI creada por el caballero Diego Laínez, padre del Cid, tras la toma de la fortaleza de Ubierna a los pamploneses, bajo cuya soberanía estaba tras la muerte de Sancho III el Mayor. Sera la predecesora inmediata de la Hermandad de Caballeros Hijosdalgo de Santa María de Montes Claros de la Merindad de Río Ubierna, aunque hay un dato recogido en el Becerro de Las Behetrías que no puede escarpársenos en este sentido, como es la pertenencia de esta ermita, en el s. XIV, a la Orden de Calatrava.

Más información:

http://riubu.ubu.es/bitstream/10259.4/818/1/1133-9276_n050_p172-175.pdf

http://www.romanicodigital.com/sites/default/files/pdfs/files/burgos_UBIERNA.pdf


1. Llevada a cabo por José Ángel Lecanda. Ver http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=247999