El pueblo de Frontada aparece por primera vez en la documentación en el año 1039. Se trata de un testamento, conservado en el cartulario de Santa María la Real de Aguilar de Campoo. En él doña Ofresa entrega al abad de dicho monasterio numerosas propiedades, entre ellas algunas cercanas a Frontata.

Hoy en día Frontada es un despoblado, en parte cubierto, desde 1963, por las aguas del embalse de Aguilar, conservándose por encima del nivel del agua las ruinas de la iglesia de San Andrés, parte de cuya factura es de estilo románico.

Pero el lugar ya estaba habitado y disponía de un templo en épocas anteriores. El profesor García Guinea había visto ya en el año 1954 un edificio situado unos 50 metros al sur de la iglesia y tuvo la oportunidad de ver una arcada y dibujarla in situ en torno al verano de 1954. Posteriormente esta arcada, a la que luego volveremos, fue desmontada, ante la inminente construcción del embalse. Actualmente pertenece a la Colección Fontaneda y está expuesta en el castillo de Ampudia.

Este edificio se llamaba El Granero. Había sido una panera perteneciente al monasterio de Santa María la Real y, posteriormente, fue un almacén de grano. Pero, antes de cumplir estas funciones, el edificio había sido, casi con toda seguridad un templo prerrománico semirupestre.

A lo largo de dos campañas de excavaciones (1991-92), dirigidas por el ya citado Miguel Ángel García Guinea, se procedió a la limpieza de los restos de El Granero y al estudio de la necrópolis medieval adyacente. Se localizaron una serie de enterramientos medievales en tumbas de lajas o excavadas en la roca, muy reutilizadas, que siguen la misma orientación que el templo. Sobresale un sarcófago antropomorfo cubierto con una gruesa e irregular lauda.

Una primitiva puerta daba acceso al atrio meridional, ésta puerta estuvo flanqueada por dos columnas gemelas de las que sólo se conservan las basas y el arranque de los fustes. Según José Luis Hernando Garrido, sería posible suponer que las cestas dobles decoradas con motivos vegetales y de arpías afrontadas sobre un nivel de hojas de acanto, depositadas en la iglesia del monasterio de Aguilar, coronaron las columnas gemelas de esta entrada.

El Granero estuvo dedicado a la Virgen de la Soterraña. Es un primitivo templo rupestre plenamente reformado en época tardorrománica. Cuenta con un espacio rectangular que estuvo animado en su zona oriental por una triple arquería ciega de arcos de herradura apuntados apoyados en impostas románicas, justamente orientada hacia el antiguo ábside excavado en la roca que quedó obstruido. Todavía visible en la actualidad (cuando baja el nivel del embalse), posee un zócalo perimetral, a modo de banco corrido, ornado con una moldura de baquetón.

También se documentó, tras los arcos, una triple cabecera excavada en la roca, con un ábside central de tamaño reducido y dos absidiolos laterales. El de la epístola mostraba un enterramiento en sepultura antropomorfa excavada en la roca. Posiblemente se trataba de un templo rupestre prerrománico que posteriormente sirvió de base para la iglesia románica y que, con el tiempo, acabó sirviendo de panera y de silo de grano.

Durante la excavación de 1991 apareció en el interior del recinto un fragmento de capitel decorado con hojas de acanto provistas de profundas canaladuras. La calidad del mismo es considerable y pudiera relacionarse con una de las cestas vegetales del crucero de la iglesia Santa Eufemia de Cozuelos.

De estas excavaciones se conserva un vídeo en el que aparece el profesor García Guinea: