[Almería, 1037 – Almería, 1091] En árabe المعتصم بالله والواثق بفضل الله أبو يحيى محمد بن معن بن صمادح التجيبي
Llamado Almotacín en la crónicas cristianas.

Rey de la taifa de Almería (1052-1091)

Hijo de Ma’n ben Sumadih, sucedió a su padre con solo catorce años en el año 1052. Durante su gobierno tomó los títulos de Mu’izz ad-Dawla (El que refuerza la dinastía), ar-Rasid (Bien Encaminado) y al-Mu’tasim bi-llah (El que confía en la bondad de Dios).

Durante los tres primeros años ejerció la regencia su tío Abu Utba Sumadih. Una vez en el gobierno, la opinión de los cronistas es generalmente positiva. Esta es la semblanza de Ibn Idari en al-Bayan al-Mugrib:

Este joven Abu Yahya siguió con sus hombres el curso de la mejor conducta en relación con su ejército y su grey. Sus días fueron buenos y su estado prosperó. Entre las gentes de cultura y de ciencia fue [considerado] culto e inteligente. Los poetas tenían junto a él un zoco bien abastecido, por lo que acudieron a él muchos de ellos. Permaneció como rey de la ciudad de Almería y sus distritos un largo período de tiempo, que repartió entre sus guerras y sus placeres, pues fue su duración [como soberano] de cuarenta y un años.

Ibn Idari: al-Bayan al-Mugrib, trad. por Felipe Maíllo Salgado en La caída del Califato de Códoba y los Reyes de Taifas, pp. 145-146

Ibn Bassam, citado por Ibn Idari, lo describe así:

Este Abu Yahya no fue, entre los reyes de la sedición, [alguien] que se inclinase a la vida tranquila; se libró de la estrechez mediante el esfuerzo; se limitó al palacio que él edificó y se dedicó a conservarlo, se apoderó del hipódromo de los placeres y superó a sus iguales en él. Sin embargo, era muy hospitalario, generoso en dar, indulgente en [derramar] sangre y [con] las gentes. Las esperanzas [de los que le conocieron] lo rodearon y se extendieron en su elogio los discursos.

bn Idari: al-Bayan al-Mugrib, trad. por Felipe Maíllo Salgado en La caída del Califato de Códoba y los Reyes de Taifas, p. 151

Ya en el gobierno efectivo, a partir del 446H (1054/55) al-Mutasim emprendió una serie de conflictos contra los reinos de taifas vecinos.

Dirham de al-Mu'tasim de Almería
Dirham de al-Mu’tasim de Almería

En los comienzos de su reinado tuvo conflictos con la taifa de Valencia. ‘Abd al-Aziz de Valencia instigó a Ibn Shabib, gobernador de Lorca, a que se rebelara contra el rey de Almería. al-Mu’tasim logró derrotar esta rebelión. Cuando falleció ‘Abd al-Aziz y fue sucedido por su hijo ‘Abd al-Malik (1061), se dirigió a conquistar una fortaleza de la cora de Tudmir en manos de los valencianos. Pidió el apoyo de Badis ben Habus, rey de Granada, aduciendo su alianza bereber pero parece que no tuvo éxito en la empresa.

En 1054 perdió el territorio de Los Vélez a manos del rey Al-Mutamid de Sevilla.

La tradicional alianza con los reyes granadinos que había comenzado su padre empezó a disolverse más adelante. Parece que por la acción del judío José ben Samuel, consejero de Badis ben Habus de Granada.

Según las Memorias de ‘Abd Allah, el último rey zirí de Granada, en el 1066 José ben Samuel ofreció Granada a al-Mu’tasim. Este avanzó con sus tropas y se instaló cerca de Granada. Pero los granadinos se rebelaron y expulsaron a José. Aún así, Guadix y su territorio pasó a manos de al-Mutasim.

Badis entonces pidió ayuda a Yahya al-Mamum de Toledo para recuperar los territorios ocupado por los granadinos, consiguiendo que Guadix volviera a pertenecer a los ziríes.

El enfrentamiento continuó tras la muerte de Badis con su hijo ‘Abd Allah contra quien parece que perdió algunos territorios en la zona de Las Alpujarras. Finalmente lograron un acuerdo fronterizo.

No todo fueron enfrentamientos. al-Mu’tasim también estableció relaciones matrimoniales con otros reyes taifas. Se casó con una hija de Alí ben Muyahid de Denia.

Al-Mu’tasim y los almorávides

Al final de su reinado, al-Mu’taṣim hubo de enfrentarse, como los restantes soberanos de su época, a la presencia de los almorávides. El almeriense no fue de los que participaron en la petición de auxilio a la dinastía norteafricana. Pero cuando Yusuf ben Tasufin desembarcó en Algeciras se apresuró a agasajarlo con regalos y a enviarle tropas, excusándose en su avanzada edad para justificar el no acudir en persona a la campaña que acabaría en la memorable victoria de Sagrajas (1086), a la que sí concurrieron, sin embargo, los efectivos almerienses al mando de su hijo Mu’izz al-Dawla.

En cambio, sí participó personalmente, un año más tarde, en el asedio de la plaza de Aledo, donde rivalizó con los restantes soberanos por atraerse el favor del emir almorávide. Sin embargo, el destino de la taifa almeriense, como el de las restantes, quedó sellado tras este episodio.

Tras la caída de Granada, la primera taifa conquistada por los almorávides, le siguió, poco tiempo después, la de Almería, ya que al-Mu’tasim se había demorado en acudir en ayuda de los almorávides y además era aliado de los ziríes granadinos.

El soberano almeriense falleció mientras las fuerzas almorávides se encontraban ya acampadas ante los muros de la alcazaba, en fecha que Ibn Idarí sitúa en rabí I de 484H/23 de abril-22 de mayo de 1091.

Al-Mu’tasim fue sucedido por su hijo Ahmad Mu’izz al-Dawla.

La corte almeriense de al-Mu’tasim

Durante su gobierno, Almería adoptó la apariencia de las principales taifas, incluyendo el mecenazgo a los literatos y las construcciones palaciegas.

En su corte acogió a poetas como ‘Abd Allah ben al-Haddad, Ibn ‘Ubada e Ibn as-Sahid o su sierva Gayalmana; médicos, historiadores (Aben Abilfayad y Aben Modair), maestros (al-Zafadí) y geógrafos (al-Udri, al-Bekrí), a quienes pagaba pensiones en plata.

Pero fue en la faceta constructora donde, sin duda, más destacó al-Mu’tasim.

Entre sus obras más importantes destaca la residencia de recreo situada en las cercanías de la capital almeriense llamada en las fuentes árabes Sumadihiyya, de la que el cronista y geógrafo almeriense al-‘Udri nos ha dejado una breve pero interesante descripción. Estaba constituida por un parque o jardín guarnecido de palacios y en ella se cultivaban plantas tropicales, como el plátano y la caña de azúcar, y gran variedad de especies vegetales. En el centro se situaba un amplio estanque rodeado de salones pavimentados de mármol blanco. El concepto de estos jardines principescos es de estirpe oriental, rasgo que se refuerza con sus atributos ornamentales y por el propio acondicionamiento vegetal, caracterizado por el exotismo de las especies introducidas. Junto a la construcción de esta finca de recreo, cabe mencionar los considerables trabajos de acondicionamiento realizados en la vieja alcazaba, con el fin, principalmente, de elevar cantidades suficientes de agua hasta el jardín situado sobre la altura ocupada por la fortaleza.

Ventana de la Odalisca. Palacio de Almotacín en la alcazaba de Almería
Ventana de la Odalisca. Palacio de Almotacín en la alcazaba de Almería

La prosperidad Almería durante su reinado se basó en el comercio de la seda, llegando a contar la ciudad con más de 10 000 telares cuyas producciones servirían de inspiración para las de Pisa y Florencia. La actividad económica fue en cualquier caso muy variada: hubo astilleros, fábricas de mosaicos, fundiciones y metalurgias en que se fabricaban objetos de cobre, alfarerías, factorías de sal y una industria de conservas de frutas cuyos productos llegarían a Túnez y Egipto. La ciudad gozaría de una época de paz y tranquilidad en la que se construyeron fuentes, pozos, norias, acequias y palacios.

al-Mu’tasim y la actual bandera de Almería

Unos versos del poeta Abu Asbag ibn Argam, oroginario de Guadix aunque acogido en al corte almeriense de al-Mu’tasim, hacen referencia a la bandera que ondeaba en lo alto del alcázar de Almería que servía al visir del rey Almotacín de Almería.

 Una verde bandera
que se ha hecho de la aurora blanca un cinturón,
despliega sobre ti un ala de delicia,
que ella te asegure la felicidad
al concederte un espíritu triunfante.

Sería esta una de las descripciones más antiguas sobre una bandera europea. Se componía de dos franjas verdes transversales y una blanca entre ellas y es el origen de la actual bandera andaluza.

Descendencia de al-Mu’tasim

al-Mu’tasim tuvo numerosos hijos entre los que conocemos a:

  • Ahmad Mu’izz ad-Dawla, su hijo mayor y sucesor en el gobierno de Almería.
  • Abú Ya’far Ahmad, hijo menor, dedicado a la poesía. Fue enviado a negociar con los almorávides y hecho preso aunque su padre logró rescatarlo.
  • Rafí-l-Dawla o Rafiodaula, también poeta.
  • Una hija llamada Umm al-Kiram u Omalquirán, poeta.

Bibliografía

  • ‘Abd Allah, Memorias, publicadas en El siglo XI en 1ª persona, Alianza Editorial.
  • Ibn Idari, Al Bayan al-Mugrib, trad. Felipe Maíllo Salgado en La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de taifas, Universidad de Salamanca, Salamanca, 1993.