Al-Hurr ben ‘Abd al-Rahman ben ‘Utman al-Thaqafi (Alaor o Alohor en las crónicas cristianas; en árabe الحر بن عبد الرحمن الثقافي).

Valí de Al-Ándalus (716-719)

 

Árabe qaysí de los Taqif. Era hijo de ‘Abd al-Rahman ben ‘Abd Allah ben ‘Utman, que había sido gobernador de Kufa y tenía ascendencia omeya por parte materna.

Al-Hurr llegó en agosto del 716 a al-Ándalus desde Kairuán, nombrado por el gobernador de IfriqiyaMuhammad ben Yazid para sustituir Ayyub, quien había sido elegido de forma provisional su tras el asesinato de ‘Abd al-Aziz ben Musa.

El valí de Ifriqiya le había dado al menos dos encargos principales. Por un lado investigar el asesinato de ‘Abd al-Aziz ben Musà, para lo que le pidió que le entregara a dos sospechosos: Habib ben Abi Ubayda y Ziyad ben al-Nabiga y a cualquier otro que estuviera implicado. Por otro tenía que normalizar la situación territorial en al-Andalus. Por ello vino acompañado de cuatrocientos notables.

Trasladó la capital de Sevilla a Córdoba, aunque otros cronista dicen que fue su antecesor Ayyub. Y construyó al este de Córdoba el palacio de al-Hurr.

Su principal acción fue la completa sumisión de las tierras al norte del río Ebro de la Tarraconense. El historiador al-Maqqari le atribuye la conquista de Pamplona (717), Tarraco y Barcino (718), lo cual provocaría la huida de los últimos restos de la monarquía visigoda, con Ardón a la cabeza, hacia la Septimania. Puede que también intentara alguna algarada en la Aquitania aunque sin éxito.

La Crónica Mozárabe del 754 narra así su gobierno:

«Durante su reinado Alaor envía los brazos de la justicia por Spania, y entre guerras y pactos trata de llegar en casi tres años a la Galia Narbonense. Así, organiza poco a poco la Spania ulterior obigándola a pagar impuestos y se mantiene en la Iberia citerior conservando el trono los años indicados. […]

En Spania el ya nombrado Alaor, organizando Córdoba Patricia mediante guarniciones de soldados sarracenos, se mantiene en el poder, e impone a los cristianos pequeñas multas a cambio de la paz, para aumentar los ingresos impositivos del Tesoro. Castiga por ocultar tesoros a los moros que desde hacía tiempo andaban en Spania, y los guarda engrillados en la cárcel, cargados de cadenas, vestidos de saco y cubiertos de ceniza, mientras les nacen gusanos y piojos. Así, después de inculparlos e imponerles diversas penas, los manda azotar.»

Durante su mandato, Pelayo se escapó de su prisión en Córdoba y huyó hacia Asturias (717) donde acaudilló la rebelión de los astures. Fue destituido en el 719 y le sucedió en el cargo al-Samh ben Malik al-Jawlaní, enviado por el califa Omar.

La Crónica mozárabe del 754 menciona que durante su gobierno se produjo un eclipse total de sol, probablemente el 3 de junio de 718.