[s. VIII –¿Monasterio de San Martín de Turieno (Liébana)?, c. 800] Teólogo y escritor.

A pesar de la importancia de su obra, lo poco que se sabe de su biografía hay que deducirlo de sus textos y de los documentos de Elipando, arzobispo de Toledo, y demás escritos de la controversia provocada por el adopcionismo.

Existe una supuesta obra biográfica, en la que se confunde a Beato con Oveco o Bieco de Valcavado, es obra tardía, compuesta en el siglo XVII por Tamayo de Salazar y publicada en su Martirologio (Martyrolgium Hispanum Anamnesis) y de nulo valor histórico.

Se ignoran el lugar y la fecha, siquiera aproximada, del nacimiento de Beato. Logró obtener la condición de presbítero y solo Alcuino, sin conocerle directamente, le da el apelativo de abad. Tampoco es del todo seguro que fuera monje, y menos aún en el monasterio de San Martín, llamado más tarde Santo Toribio de Liébana, aunque algunos indicios apuntan en esta dirección.

Beato intervino de forma directa en la lucha contra el adopcionismo, herejía impulsada por el arzobispo Elipando de Toledo y el obispo Félix de Urgel entre otros. Poco después de que Elipando condenara a Migecio en el sínodo de Sevilla, éste comenzó a difundir el adopcionismo. Pronto tuvo la contestación de dos teólogos residentes en el reino de Asturias: Beato y Eterio, obispo de Osma.

Elipando escribió una carta en octubre del 785 al obispo Ascárico y al abad Fidel, ambos residentes en el reino asturiano en la que arremetía contra Beato y Eterio.

El 26 de noviembre del 785 Beato y Eterio se hallaban en Pravia en la profesión monástica de la reina Adosinda, obligada a tomar el velo por favorecer la candidatura al trono de su sobrino Alfonso en contra de Mauregato. Allí Fidel entregó la carta a los dos amigos que decidieron responder al arzobispo con una obra: el Apologeticum.

Elipando siguió arremetiendo contra Beato: en su carta a los obispos de las Galias, del año 794, decía de Beato:

[…] la palabra viperina y el hedor sulfúreo del, por antífrasis Beato, nefando presbítero de Asturias, pseudocristo y pseudoprofeta de una doctrina pestilente […]

Anatematizamos al antifrástico Beato, entregado a la lascivia de la carne, y al onagro Eterio, doctor de bestias

Y en la carta que en el 798 Elipando escribió a Alcuino dice esto de Beato:

[…] fetidísimo por antífrasis Beato […] maloliente por la inmundicia de la carne, alejado del altar de Dios, falso Cristo y falso profeta

Por una carta que Alcuino dirigió a Beato, fechada entre los años 797 y 800, cabe suponer que debía de estar vivo por entonces, aunque la muerte hubo de llegarle poco después.

Ningún documento proporciona la fecha exacta de su muerte. Si la tradición del monasterio de Santo Toribio es exacta, debió de morir un 19 de febrero, día en que se celebra su fiesta y donde se le tiene por santo.

Obras de Beato de Liébana

Comentario al Apocalipsis de San Juan

El año 776 escribió una primera redacción de su Commentaria in Apocalypsin. Este dato parece ser rigurosamente cierto si se atiende a determinados manuscritos que dan esta fecha como la transcurrida entre el nacimiento de Cristo y el momento en que se escribe la obra. El año 784, por las mismas razones, puede ser fechada otra edición del Commentaria.

Una tercera ya que el año 786 fue la redacción definitiva de la obra, añadiendo la dedicatoria a Eterio y completándolo con el Comentario de san Jerónimo al profeta Daniel y las genealogías isidorianas, formando así un todo que ha sido el más recogido por los manuscritos que quedan.

Esta obra se difundió rápidamente por toda la Europa altomedieval y fue copiada en manuscritos iluminados que son conocidos como Beatos.

Apologeticum adversus Elipandum

Conocido como Apologeticum (Apologético), Aduersus Elipandum (Contra Elipando) y Heterii et Sancti
Beati ad Elipandum epistola
(Carta de Eterio y Beato a Elipando) fue una obra escrita, en dos tomos, junto a Eterio de Osma en el 785 y fue una intervención directa de Beato en la contienda adopcionista.

Como curiosidad, para ilustrar el ardor de la contienda ideológica, en el Apologético es Elipando quien cierra la lista de herejes:

Arrio, Fotino, Bonoso, Macedonio, Nestorio, Eutiquio, Dióscoro, Severo, y ahora aquí en nuestro tiempo Elipando»

Apol. II, 94, 1933-1935

Y merecen la más despiadada consideración:

Estos son los testículos del Anticristo, de cuyo semen es engendrada la perversa prole que es copulada en la boca del Anticristo

Apol. II, 96, 1947-1948

Atribuciones de otras obras

Se le atribuye habitualmente el himno O Dei Verbum, o Himno a Mauregato, pero no es posible confirmarlo. La atribución de este himno a Beato fue realizada, a mediados del siglo XX, por fray
Justo Pérez de Urbel en un artículo dedicado a indagar sobre los «Orígenes del culto a Santiago».

Asimismo, se considera posible que fuera obra suya un Liber Homiliarum de uso litúrgico que se conserva en un manuscrito fragmentario del siglo X (en Santillana del Mar).