Favila o Fafila [? -739]

Rey de Asturias (737-739)

Favila era hijo de Pelayo y Gaudiosa. Sucedió a su padre en el gobierno del reino de Asturias tras su muerte.  Durante su breve reinado no ocurrió ningún hecho de interés.

 

Iglesia de Santa Cruz de Cangas de Onís y la lápida fundacional de Favila

Favila y su esposa Froiliuba o Froleba patrocinaron la construcción de la iglesia de la Santa Cruz de Cangas de Onís, sobre un antiguo dolmen. Según su lápida fundacional, que ha llegado a nuestros días, fue consagrada el 27 de octubre del 737 y en ella, posteriormente, fueron sepultados, aunque actualmente ya no están allí los restos.

Lápida fundacional de la iglesia de Santa Cruz de Cangas de Onis

La lápida es el documento escrito de mayor antigüedad de toda la monarquía ovetense. Fue copiado por Roberto Frassinelli en 1880, incluyéndola Ciriaco Miguel Vigil en su obra Asturias monumental, epigráfica y diplomática: datos para la historia de la provincia (1887). Traducido dice así:

«Por disposición divina vuelve a levantarse esta santa fábrica, de modesta obra, que ha de recibir las puras oraciones de los fieles. Que resplandezca con todo su esplendor este templo ante los ojos de Dios. Figura en honor de la Santa Cruz. Esperemos que a Cristo le resulte acogedora esta casa que, bajo la consagración de la Cruz, lleno de fe y de acción, le dedica su siervo Favila juntamente con su mujer Froleba y sus amados hijos. Que Dios les conceda su Gracia en esta vida y, al final de ella, vayan a disfrutar de su divina misericordia. Aquí el vate Asterio consagró estos altares en la fachada de la sexta edad del mundo y día tricentésimo del año setecientos setenta y cinco de la Era.»

Falleció en el 739 y le sucedió su cuñado Alfonso I.

 

Matrimonio y descendencia de Favila

Se casó con Froiliuba, Froleba o Froileva, de la cual se ignoran sus orígenes.

Se desconoce si tuvieron hijos. En ocasiones se ha mencionado como hija de Favila a una tal Favinia, que estaría casada con Luitfred III de Suevena1, pero no existe constancia histórica o documental.

 

La muerte de Favila: El oso de Favila

Según la Crónica Rotense, Favila murió durante una cacería devorado por un oso. Cuenta la tradición que el suceso de la muerte de Fafila y el oso ocurrió en la localidad asturiana de Llueves y de él deriva la frase «Espabila, Favila, que viene el oso».

Hoy en día, en el supuesto lugar que ocurrió la muerte de Favila, existe una inscripción que recuerda el hecho. La inscripción en piedra que actualmente se puede contemplar fue encargada por los duques de Montpensier, Antonio María Felipe de Orleans y Luisa Fernanda de Borbón (hermana de la reina Isabel II de España), durante la visita que realizaron a Covadonga en el año 1857. «Aquí un oso mató al rey Favila, año 737», dice la piedra. Antes de llevarse a cabo estas obra era una simple cruz de madera la que señalaba el lugar de la agonía del rey Favila.

Cruz de Favila en Llueves

Cruz de Favila en Llueves

La historia de Favila parece que fue plasmada varios siglos después en los capiteles románicos de la iglesia del monasterio de San Pedro de Villanueva de Cangas de Onís. En una serie de capiteles se puede ver a un caballero, supuestamente el rey Favila, que se despide con un beso de su mujer, Froiliuba, y sale de caza con su halcón.

Capitel de Favila y Froiliuba en San Miguel de Villanueva

Capitel de Favila y Froiliuba en San Miguel de Villanueva

Por supuesto, la extraña muerte de Favila fue origen de una leyenda como la que cuenta Fray Prudencio de Sandoval en su Historia de los cinco obispos (1639):

«Como el rey D. Favila fuese venido a esta vega, o cerca de Santa Cruz. Una gran cabalgada de moros que habían entrado a correr aquellas montañas teniendo sus tiendas en el campo cerca de la ermita que digo de Santa Cruz sin quitarse el saco de malla que traía con el pavés en la mano y la espada en la cinta, quiso ir a montería. Su mujer la reina Froiliuba, dándole el corazón saltos con temor de algún mal suceso, porfiaba con el rey que se desarmase, que venia cansado de pelear y que dejase por aquel día la caza. Tirábale del faldón de la ropa pidiéndole con lágrimas y palabras de amor que se apease. El rey porfiaba en ir y tomando un azor en la mano se despidió de la reina; y ella con mucho sentimiento le abrazó y besó, quedando muy lastimada por los secretos anuncios que le daba el alma.

El rey subió por un monte que está cerca de la vega, que se llama sobremonte al lugar de Helgueras, metióse en un vallecillo que hace ese monte y yendo sólo se topó con un oso; osada y atrevidamente, soltando el pájaro que llevaba echó mano de su espada y embrazó el pavés, cerró con el oso dándole una estocada por los pechos o hijadas, más no bastó en quitar al oso que no se abrazase con el rey, y le hiriese hasta matarle sin tener quien le ayudase. En el lugar donde los suyos le hallaron muerto está hoy una cruz».

 


1. De nuevo, las genealogías existentes en Internet nos demuestran su fantasía. En mi búsqueda de este personaje sólo he encontrado un Liutfrid, tercer duque de la Alsacia (723 – c. 742), perteneciente a la nobleza carolingia de los Eticónidas. Tuvo dos esposas: Hiltrudis y Theutila, ninguna de ellas asturiana.