[Toledo, 389 o 398H /998 o 1008 – Toledo, 10 ramadan 467H/29 abril 1074]
Médico, farmacólogo, botánico y agrónomo andalusí.

Abu ’l-Mutarrif ‘Abd al-Rahman ibn Muhammad ibn ‘Abd al-Kabir ibn Yahyà ibn Wafid ibn Muhammad al-Lakhmí (en árabe ولد أبو المطرّف عبد الرحمن بن محمد بن عبد الكبير بن يحيى بن وافد بن مهند اللَّخْمِيّ) más conocido como Ibn Wafid (ابن وافد). En la Europa medieval era llamado Abenguefith o Abencenif.

Abenguefith nació en el seno de una noble familia de Toledo. No sabemos con exactitud su fecha de nacimiento. Sa’id al-Andalusi, autor del Libro de las Categorías de las Naciones, dice que el mismo Ibn Wafid le dijo que había nacido en du-l-hiyya del año 398H (agosto 1008). Ibn al-Abbar nos refiere que fue en du-l-hiyya del 389H (13 noviembre-12 diciembre del 998). Ibn Abi Usaybi’a nos da du-l-hiyya del 387H (5 diciembre 997 a 3 enero 998). Se admite generalmente la de Sa’id pues parece proceder de primera mano.

Es interesante conocer el testimonio de primera mano del ya citado Sa’id al-Andalusi, donde expresa que conoció a Abenguefith, visir en Toledo, y que le dio datos de otros hombres de ciencia de la época. Sobre Abenguefith dice esto:

Entre los médicos de esta época se halla Abu-l-Mutarrif ‘Abd ar-Rahman ben Muhammad ben ‘Abd al-Kabir ben Yahya ben Wafid ben Muhammad al-Lajmí, uno de los nobles de las gentes andalusíes dotadas de antepasados íntegros y de antigua ascendencia, se interesó con solicitud por la lengua y por el estudio de las obras de Galeno, así como por su comprensión; estudió [igualmente] las obras de Aristóteles y de otros filósofos, sobresaliendo en la ciencia de los medicamentos simples, hasta el punto que la dominó como nadie la había dominado en su época. Compuso un libro magnífico sobre esa ciencia que no tiene igual, en él condensó lo que contenía el libro de Dioscórides y el libro de Galeno -ambos tratan sobre los medicamentos simples- y lo dispuso en el mejor orden, comprendiendo cerca de quinientas páginas. Él [mismo] me informó que le llevó cerca de veinte años su acopio, hasta llevarlo al punto de perfección que él anhelaba y completarlo en conformidad con su deseo, así como procurarle una ordenación que incluyera los nombres de los medicamentos y sus propiedades, recogiendo en él los detalles de sus virtudes y el grado de eficacia.

[Ibn Wafid] en medicina tenía una práctica sutil y un método superior; en efecto, no consideraba conveniente tratar [a los enfermos] con medicamentos, si era posible el tratamiento con los alimentos o lo que fuera equivalente. Cuando era necesario emplear medicamentos, no consideraba conveniente el tratamiento con medicamentos compuestos si llegaba el tratamiento con medicamentos simples. Si se hacían necesarios los compuestos, no prescribía los más complicados, sino que, por el contrario, se limitaba a los más simples que era posible. Se cuentan de él anécdotas conocidas y celebradas, cosas extraordinarias relativas a la curación de enfermedades graves y males temidos, mediante los medicamentos más simples y más comunes. [Ibn Wafid] todavía está vivo en nuestro tiempo establecido en la ciudad de Toledo. Me ha dicho que nació en du-l-hiyya del año 389.

Sa’id al-Andalusí, Libro de las Categorías de las Naciones, ed. Akal, 1999

Ibn Wafid Se trasladó a Córdoba para ampliar conocimientos, en donde recibió las enseñanzas de Abu l-Qasim, médico de al-Hakam II. Es posible que también estuviera bajo la protección de Alí ben Muyahid de Denia, mecenas de alguna de sus obras. Pero finalmente acabó bajo la protección de Yahya al-Ma’mun de Toledo y Valencia.

Se instaló definitivamente en Toledo, en donde plantó por orden de Yahya al-Ma’mun, un jardín botánico, conocido como Bustan al-Na‘ura (El jardín de la noria de agua), sería la Huerta del Rey, ubicado en la vega entre el palacio de Galiana y el Tajo,​ en el que había diversas especies vegetales y en el que experimentó sobre aclimatación y fecundación artificial.

Ocupó cargos políticos durante el reinado de Al-Mamún (muerto en 1075), pero fue fundamentalmente un hombre de ciencia. Profundo conocedor de la obra de Dioscórides y de Galeno, cuyas enseñanzas aprovechó para sus propios tratados médicos, así como de la obra de Aristóteles y otros filósofos.

En su labor de médico procuró siempre emplear el método más fácil y más directo en el tratamiento de las enfermedades. Por ello prefería intervenir primero con cambios en la comida. Y si era necesario usar fármacos, hacerlo con preferencia con remedios simples. Sus éxitos en la curación de enfermedades graves fueron numerosos.

Ibn Wāfid es una de las figuras principales dentro de la agronomía andalusí. Es más, en Toledo tuvo una escuela de agronomía en la que estudiaron, entre otros, Ibn al-Lunquh e Ibn Bassal, quienes más tarde desempañaron sus funciones en Sevilla.

Tampoco existe acuerdo sobre su fecha de fallecimiento. Ibn al-Abbar precisa que murió en a mediodía del viernes, 10 de ramadán, del 467H (29 abril 1074) pero Ibn Abí Usaybi’a que fue en el año 460H/1067.

Obra científica

Se atribuyen a Ibn Wafid hasta ocho obras, aunque solo tres con absoluta seguridad:

  • Libro de los medicamentos simples, Kitab al-Adwiya al-Mufrada
  • Libro de la almohada o Guía médica, Kitab al-wisad fil-tibb
  • Suma o Compedio de agricultura, Majmu‘ fi ’l-filaha

El resto de obras que se le atribuyen son:

  • Muyarrabat fil-tibb, Experiencias médicas o Hechos probados de la medicina. Solo se conserva un referencia de Ibn Abi Usaybi’a, pero parece que se le ha atribuído erróneamente.
  • Libro de la observación en las enfermedades del sentido de la vista o Kitab tadqiq al-nazar fi ͑ilal hāssat al-basar. Lo citan Ibn Abi Usaybi’a e Ibn Abi-l-Mahasin y para algunos es el manuscrito ms. 867 de la Biblioteca del Escorial.
  • Kitab al-mugith, Sostén del médico para el conocimiento de las plantas, utilizable por toda persona inteligente o Libro del gran socorro. Solo se conoce por una cita de Ibn Abí Usaybi’a.
  • De Balneis , sermo in appropinqnatione medicinæ ex corpore, uno de los primeros tratados de balneología, es decir, del tratamiento de las enfermedades con aguas medicinales y termales. Editado en Veneceia en 1553.
  • Kitāb al-adwiya al-murakkaba o Libro de los medicamentos compuestos. Que puede que sea el mismo que el Kitab al-wisad.

El Libro de los Medicamentos simples

El Kitab al-Adwiya al-Mufrada ( كتاب الأدوية المفردة ), llamado en latín De medicamentis simplicibus, es un tratado sobre el uso terapéutico de sustancias simples (no combinadas con otras) de origen vegetal, mineral o animal. Fue patrocinada por Alí ben Muyahid, rey de la taifa de Denia.

Escrita en el siglo XI, la obra supone una revisión ampliada de los trabajos previos de Dioscórides y Galeno. Según Sa’id al-Andalusí, Ibn Wafid empleó más de veinte años en completar este tratado.

Manuscrito árabe de la Guía médica de Ibn Wafid o Libro de la Almohada
Manuscrito árabe de la Guía médica de Ibn Wafid o Libro de la Almohada

La versión original en árabe del libro se consideraba perdida. Se conserva no obstante un manuscrito escrito en aljamía hebraico-árabe, y traducciones parciales en latín y catalán (Libre de les Medicines Particulars, s. XIII).

Se ha traducido al castellano por Luisa Fernanda Aguirre de Cárcer Casarrubios. Madrid, CSIC, 2 vols. 1995​.

El Libro de la Almohada

El Kitab al-wisad fi al-tibb o Guía Médica se conoce con el curioso nombre de Libro de la Almohada por un error del arabista, bibliógrafo y bibliotecario español de origen libanés Miguel Casiri.

El Libro de la Almohada es una farmacopea y un manual terapéutico. En esencia se trata de un manual práctico, basado principalmente en la experiencia del autor, en el que se incluyen descripciones de medicamentos compuestos, constituyendo en cierta medida un complemento al Libro de los Medicamentos Simples.

El libro está dividido en varios apartados, delimitado por el órgano o región anatómica a que se refieren las sustancias que, a continuación, se mencionan. En la mayoría de los casos el órgano o región en cuestión aparece explícitamente citado y, dentro de él, cada uno ofrece varios subapartados referidos a distintas enferme­dades del susodicho órgano, todo ello mezclado en el texto con la enumeración de las drogas.

El apartado primero es el del pelo, con referencia casi exclusiva a la alopecia y, consecuentemente, a las drogas útiles para hacerlo crecer. El segundo se ocupa del cerebro, con una amplia gama de afecciones de este órgano, tales como el dolor de cabeza, la epilepsia, la he­miplejia, el insomnio, la convulsión, la letargia, los espasmos y la melancolía. El tercero trata del ojo y sus dolencias, entre las que se citan la oftalmía, las inflamaciones, el dolor de los ojos, enfermedades de los párpados, su inflamación, problemas creados por pestañas vueltas, exceso de lágrimas, cataratas, ceguera nocturna y debilidad de la vista.

El apartado cuarto es el del oído, con las sustancias apropiadas para combatir su dolor. El quinto recoge en poco espacio las drogas útiles para distintos problemas que afectan a la na­riz, tales como la inflamación, la hemorragia y el resfriado. El apartado sexto viene referido a la boca y, en ella, a los dientes y la lengua. El séptimo es el de la garganta y la campanilla, con cita de las drogas que curan la inflamación y el dolor, además de indicaciones sobre el uso de las sangui­juelas. El apartado octavo está dedicado a las mamas y enumera una serie de plantas indicadas para las inflamaciones, para el exceso de leche, para impedir el anor­mal crecimiento de estos órganos y para retirar la leche. El noveno, bajo el epígrafe de el pe­cho y el pulmón, se ocupa de las inflamaciones, la tos, el espu­to de sangre, las úlceras pulmonares y los dolores, con unas breves referencias finales a las palpitaciones cardíacas.

El apartado décimo abarca nada menos que cuatro órganos principales, como son el estómago, el hígado, los intestinos y el bazo. Entre las muchas
enfermedades citadas figuran la ictericia, la hidropesía, la obs­trucción del hígado y la del bazo, la inflamación de este últi­mo, el cólico, el dolor intestinal, la diarrea, las úlceras intesti­nales, las lombrices y ascárides, la acidez de estómago y los gases. El apartado once está dedicado a los riñones y la vejiga, con mención de drogas útiles contra la obstrucción renal, el dolor de riñones, los cálculos renales y vesicales, las úlceras de la vejiga, el ardor de la vejiga, la pre­sencia de pus en la orina, la retención de orina y la inconti­nencia urinaria. El doce se dedica al útero. El apartado trece es el del ano, en este caso claramente especificado, con referencia a drogas con­tra las hemorroides, las inflamaciones y las úlceras que afectan a este órgano. El catorce se ocupa de las fiebres y sus distintos tipos. El quince recoge varias clases de pur­gantes, que engloba en dos grupos: suaves y fuertes, indicando para que enfermedad resultan apropiados.

El apartado dieciséis enumera las drogas beneficiosas contra los dolores articulares. El diecisiete trata de la piel, indican­do remedios para provocar el sudor y otros contra la lepra. El apartado dieciocho dedicado a enfermedades provocadas por humores espesos, entre ellas figuran los tumores de diversos tipos, las úl­ceras, la gangrena y las verrugas.

Se puede ver una copia digitalizada del manuscrito árabe en https://www.wdl.org/en/item/17143/view/1/6/

Existe también una versión traducida al castellano publicada en 2006.

Suma de Agricultura

El Majmu‘ fi ’l-filaha o Compedio de Agricultura. No nos ha llegado el manuscrito árabe de esta obra pero existe una copia de fines del siglo XIV o principios del XV en castellano (procedente de la Biblioteca de la Catedral de Toledo y actualmente en la Biblioteca Nacional) atribuida a ‘Abel Mutariph Abel Nufit’, quien de acuerdo con Millás Vallicrosa debe ser identificado con Ibn Wafid.

Esta hipótesis se apoya en dos referencias. La primera es que Ibn al-Abbar dice en su Takmila que Ibn Wafid había escrito un muy interesante compedio de agricultura. La segunda referencia es de comienzos del siglo XIV, quien anota en el margen de un poema sobre agricultura que Ibn Wafid había escrito un Majmu‘ fī ’l-filāḥa.

El Majmu‘ no fue muy conocido en el mundo árabe pero sí en Castilla. Es casi seguro que una traducción al castellano influenció a la Obra de Agricultura compilada de diuersos auctores de Gabriel Alonso de Herrera (1513), quien se refiere a ‘Abd al-Rahman Ibn Wafid como el Moro Albumaharan Abencenif.

Ibn Wafid hace raras referencias a sus fuentes. Explícitamente habla de Bolos Democritos de Mendes (s. II a.C.), Vindonius Anatolius de Beirut (s. IV) y, en el ámbito de la irrigación, a un tal Filemón (s. III a.C), Filo de Bizancio y al-Kindí (s. IX)

El Majmu ‘de Ibn Wafid puede considerarse como el primer libro andalusí sobre la cría, ya que cubre no solo la gama de conocimientos agrícolas y hortícolas, sino también la apicultura y la cría de palomas, e incluye un calendario agrícola en la tradición del almanaque.

El manual está dividido en ochenta y siete capítulos seguidos de un calendario agrícola. Los capítulos tratan de los tipos de suelo; agua y cómo detectar su presencia en el suelo; las estaciones astrológicamente más propicias para la construcción de granjas; fertilizantes; selección de semillas; cosas que dañan el grano (como granizadas); cuándo sembrar trigo y cebada; cuándo cosechar; el granero de trilla; graneros y panaderías; cómo seleccionar sitios para viñedos; elegir los sarmientos para plantar y cómo plantarlos; preparación de aceite de oliva; y la preparación del suelo y la siembra de lechugas, repollos, acelgas, nabos, rábanos, cebollas, puerros, ajos, apio, albahaca, pepinos, melones y caña de azúcar.

Faltan más de cincuenta capítulos del texto original, pero luego sigue un conjunto de instrucciones específicas sobre cuándo plantar, podar y cosechar cada tipo de planta y árbol.

Termina con una sección sobre apicultura, palomas y pesticidas como el mirto y el comino. Ibn Wafid rara vez se refiere a otros autores y no menciona su propia experiencia agrícola práctica, aunque los detalles del manual revelan un conocimiento prodigioso.

Comparado con manuales agrícolas posteriores, su tratado parece inclinado más hacia la información botánica que hacia la agricultura, reflejando su formación en la escuela de botánica dioscoridiana.

Existe una edición moderna de su traducción castellana de 1997 editado por C. Cuadrado Romero.


Bibliografía

  • Vernet Juan: Lo que Europa debe al islam de España, Ed. Acantilado, Barcelona, 2006.
  • Al-Andalusí, Sa’id: Libro de las categorías de las naciones, Ed. Akal, Madrid, 1999
  • J. M. Millás Vallicrosa, “La traducción castellana del Tratado de Agricultura de Ibn Wāfid”, Al-Andalus, VIII, 1943, pág. 281 – 332; J. M. Millás Vallicrosa, “La traducción castellana del Tratado de Agricultura de Ibn Başşāl”, Al-Andalus, XIII, 1948, pág. 347-430;
  • J.M. Millás Vallicrosa, “Un manuscrito árabe de la obra de agricultura de Ibn Wāfid”, Hesperis-Tamuda,II, 1954, pág. 87-96.
  • Ibn Wafid: Kitab al-Wisad fi l-tibb (Libro de la almohada, sobre medicina) Versión árabe, traducción y estudio, trad. Camilo Álvarez de Morales y Ruiz Matas, Ed. Diputación de Toledo, Toledo, 2006
  • Ibn Wafid: Kitab Al-Adwiya Al-Mufrada (Libro De los medicamentos simples), edición y traducción de Luisa Fernanda Aguirre de Cárcer, CISC, 1995.
  • Ibn Wāfid: Tratado de agricultura: Traducción Castellana (Ms. s. XIV). Edtiado por C. Cuadrado Romero. Anejos de Analecta Malacitana 14. Málaga: Universidad de Málaga, 1997