Sulaymán I ben ‘Abd al-Malik [c. 674 – Dabiq, 22 de septiembre 717] (en árabe سليمان بن عبد الملك بن مروان بن الحكم بن أبي العاص بن أمية)

Séptimo califa omeya (715-717)

 

Sucedió a su hermano al-Walid I tras su repentina muerte. Fue aclamado califa el 23 de febrero del 715. Previamente había sido gobernador de Palestina.

Ascendió al poder gracias al apoyo de los yemenitas y a los opositores a al-Hajjaj ben Yusuf, el hombre de confianza de al-Walid I. Nombró a Yazid ben al-Mulhallab, enemigo político de al-Hajjaj, gobernador de Mesopotamia y a Salih ben ‘Abd al-Rahmán su administrador financiero. Además ordenó la muerte de la familia de al-Hajjaj, quien había apoyado a Yazid, el hijo de al-Walid, como sucesor al califato.

Sulaymán no gobernó desde Damasco sino que mantuvo su sede en Palestina, en la ciudad de Ramala. Continuó la expansión del califato. Yazid ben al-Muhallab batalló en las montañas de Irán conquistando Tabaristán. Sulaymán envió un gran ejército al mando de Maslama ben ‘Abd al-Malik contra Constantinopla. Los bizantinos contaron con el apoyo de los búlgaros y el asedió fracasó. De todas formas Suleymán estuvo determinado a conquistar el Imperio Bizantino pero murió en una incursión contra la frontera siria en el 717. Durante su gobierno también conquistó las Islas Dahlak al Reino de Aksum, en la actual Eritrea.

En el año 98 (716-717) nombró sucesor a su hijo Ayyub. Pero Ayyub murió ese mismo año. Sulaymán decidió entonces nombrar sucesor a otro de sus hijos pero sus consejeros le dijeron que el hijo que se encontraba en el asedio de Constantinopla no se sabía si estaba o no vivo y el resto de sus hijos eran demasiado jóvenes. Así que Sulaymán rompió con la tradición omeya y no nombró heredero a ninguno de sus hijos, sino a ‘Umar ben ‘Abd al-Aziz, quien tenía una gran reputación de sabio y piadoso.

 

El encuentro de Suleymán con Musà ben Nusayr y Táriq ben Ziyad

Sulaymán fue el califa que recibió a Musà ben Nusayr y a Táriq ben Ziyad en Damasco. Aunque éstos habían sido llamado por al-Walid I al poco de llegar a Damasco el califa falleció. Fue el nuevo califa el encargado de interrogar a los conquistadores de al-Ándalus y de castigarlos. Musà fue condenado a muerte y además el califa ordenó asesinar a sus hijos ‘Abd al-Aziz y ‘Abd Allah cuyas cabezas fueron enviadas a la corte y enseñadas a Musà. Pero finalmente, gracias a la intervención de Yazid ben al-Muhallab, la pena le fue conmutada por una fuerte multa.  Según Ibn al-Kardabus1, Musà acompañó al califa Sulaymán en la peregrinación a Medina del año 98 y murió en Medina en dicho viaje.

 

1. Ibn al-Kardabus: Historia de al-Andalus. Trad. Felipe Maíllo Salgado. Ed. Akal. 2ª edición, 1993. pág. 72.