En la cima del Peñalara, cerca de la localidad de Lara de los Infantes (Burgos), aún se conservan los escasos restos del que fue unos de los lugares fundamentales y míticos del origen de Castilla: el castillo de Lara, el solar del conde Fernán González, el conde que logró unificar y asentar el condado de Castilla. Domina las tierras de Lara, origen  de la gran mayoría de las leyendas épicas medievales castellanas: El poema de Fernán González, La Condesa Traidora, Los Siete Infantes de Lara, El Romanz del Infant García, etc. Por desgracia hoy en día sólo queda en pie el denominado Picón de Lara. Un resto que poco dice del antiguo esplendor de la fortaleza y de su rica historia.

Jesús Puente, oriundo de Hontoria de la Cantera, es el creador de la recogida de firmas con la que se pretende trasladar una petición a la Junta de Castilla y León para lograr un proyecto de restauración o consolidación de la Torre de Lara. El apoyo mediante firmas se realiza a través de la plataforma online change.org solo hay que incluir nuestro nombre, apellidos y correo electrónico y clicar en el botón de firma.

Así, cuando la petición consiga un determinado número de firmantes se enviará al presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y a la consejera de Cultura y Turismo de la Junta, María Josefa García Cirac. Por el momento, a día 12 de febrero, ya lleva 420 firmantes.


Firma la petición


Objetivos de la restauración

Al restaurar este castillo como centro de interpretación de las Tierras de Lara se contaría una historia de hombres y mujeres que poblando esa duras tierras dieron los primeros pasos para crear el reino de Castilla. También se daría una oportunidad a los habitantes de todos esos pueblos de su entorno, que abandonan los campos que ya no pueden darles medios de vida.

Por su proximidad a los monasterios de Silos, San Pedro de Arlanza, la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas, las villas de Covarrubias y Salas de los Infantes o las pequeñas joyas románicas de Vizcaínos y Jaramillo de la Fuente, por citar algunos de los más emblemáticos, serviría de referente y puerta de entrada a una comarca rica como pocas en paisajes de robles y sabinas, sauces y chopos o cumbres que guardan experiencias únicas a los viajeros.